Capítulo 44
CeCe
—Si conseguís dos más, podemos organizar un partido.
Hay muchos voluntarios que quieren jugar con vosotros.
Tenéis que ser cuidadosos con ellos, dejar que marquen algunos goles.
Quizá podríamos poner a Damien Smith en la portería de los Lugareños para hacéroslo un poco más difícil —menciono al portero retirado de los Chicago Blackhawks que se ofreció como voluntario para jugar en el partido de nuestro festival—.
Y pondremos a Dan McKully , de la ferretería, en la portería de los Profesionales.
—Me gusta la idea —afirma Nash en mi oído. Está sentado detrás de mí y me da un mordisquito en la oreja.
Descanso la cabeza sobre su pecho y sus brazos grandes y poderosos me envuelven en el agua llena de espuma.
En cuanto sus labios me tocan, se me ponen los pezones rígidos.
Él lo nota de inmediato y me pellizca uno, lo que me hace soltar un gritito.
Estamos en su gigantesca bañera, hablando de estrategias para el inminente Festival del Atardecer.
Nash acaba de recibir un correo electrónico de otro excompañero para confirmarle su asistencia al festival y eso significa que casi tenemos el número de participantes necesario para organizar un partido benéfico.
—Podemos llevarlo a cabo por la noche. Digamos que a las siete, cuando termine el día. Aún tenemos mucho tiempo. Si lo publicamos en redes sociales y en las radios locales de inmediato, podríamos vender todas las entradas. Ah, y que tus compañeros también lo publiquen en sus redes —sugiero.
Él me rodea con los brazos desde atrás y me besa en la mejilla.
—Si hay alguien que pueda idear una estrategia de marketing que funcione, eres tú. No me cabe ninguna duda. Haré lo que necesites —me asegura mientras dibuja corazones de burbujas sobre mi piel.
—Deja de adularme solo para que puedas usar mi cuerpo a placer. —Me río mientras me llena los hombros de besos.
—¿Vas a venir a verme jugar? —pregunta—. ¿Cómo en los viejos tiempos?
—Pues claro. ¿Debería comprarme la camiseta oficial de Nash Carter ?
—Joder, sí —me gruñe al oído.
—Acabas de limpiarme —señalo mientras siento que su polla se endurece contra mí.
—Sí, pero luego has dicho que ibas a ponerte mi número y no se me ocurre nada más sexy que eso, joder.
Me separo de él y me deslizo al otro lado de la bañera. Sin duda, es una bañera para dos.
—¿Eso es todo lo que necesitas? ¿Me pongo el número diez en la espalda y ya estás cachondo?
Se acerca a mí como si quisiera cazarme y se coloca encima de mí. El agua nos rodea en pequeñas olas.
—No, Rae , lo único que hace falta es que existas y yo esté consciente. Es así y punto. Ya lo he aceptado.
Vuelvo a soltar otra risa mientras posa sus labios sobre los míos, lenta y profundamente, y todo nuestro ciclo de placer comienza de nuevo.
Mamá: No he podido evitar darme cuenta de que tu coche lleva aparcado al lado de la Stardust desde el viernes, pero no te he visto por ningún lado.
Mamá: Espero que eso signifique que tu pésima excusa de que has quedado con Ginger sea mentira y que estás con un buen hombre. Además, esta noche iré al domingo de sangría con vosotras. Guárdanos un sitio en la mesa a Sandy y a mí.
Yo: Mamá, estuve con Ginger el viernes. Ahora estoy con Nash , trabajando en el festival. Nos vemos pronto.
Mamá: Es muy normal que trabajéis un domingo. Nos vemos pronto.
Me doy la vuelta y me tumbo de cara a Nash en su cama.
Es domingo al mediodía y todavía no nos hemos levantado, salvo para hacer tortitas y café.
He decidido que alternar entre follar y comer es prácticamente una existencia perfecta.
Llevo desnuda prácticamente desde anoche, y él también.
Estoy echando un vistazo a Netflix en busca de otra comedia romántica para torturarlo cuando mi teléfono vuelve a vibrar.
—Tu madre no te cree. — Nash sonríe.
—No le he mentido, hemos estado trabajando —protesto.
—Supongo, entre otras cosas. —Me acaricia el hombro con la nariz y se me pone la piel de gallina justo cuando nuestros teléfonos vibran a la vez. Nash gruñe y se da la vuelta, y yo lo imito.
Wade : Os quiero a todos en la casa principal en una hora. Tengo algo que deciros. No tardaremos mucho.
Yo: Gracias por la citación, Sargento.
Mamá: Ella y Nash están trabajando.
Cole : ¿Un domingo?
Señor Carter: Estos festivales no se organizan solos. Tenemos mil mierdas que preparar. Deberíais estar practicando… tenemos suficiente gente como para jugar un partido. Solo faltan tres semanas para que os dé una paliza. Como en los viejos tiempos.
Cole : Primero, fui yo quien te enseñó todo lo que sabes. Y segundo, Mabel está a mi lado y dice que le debes dos dólares.
Wade : ¿Qué va a hacer este tío cuando le rompamos los tobillos? Qué vergüenza.
Me río del viejo dicho de Wade , que hace referencia a patinar en círculos alrededor de alguien para que pierda el equilibrio.
Señor Carter : Wade , no te lo crees ni tú. Mabel , eres una tramposa.
Wade : Os espero en una hora.
Yo : Allí estaremos.
Mamá: Prepararé algo de comer. Me alegro de que los dos podáis aparcar el trabajo durante una hora.
Me doy la vuelta y miro al suculento hombre que está tumbado a mi lado.
—Supongo que se acabó nuestro fin de semana.
—Tendremos que poner cara de póquer, cariño —comenta Nash mientras tira de mis muñecas para acercarme a él, y yo gimo.