Domar a un cowboy (Silver Pines 1) Capítulo 22
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Capítulo 22

CeCe

Salgo de la ducha más larga y caliente de mi vida y pienso en la mirada furiosa que tenía Nash mientras agarraba a Andrew .

En eso y en la cara de su cita cuando la dejó en la puerta del restaurante.

Me alegro de que no nos besáramos aquella noche en la cocina, justo después de llegar de Seattle .

Me pregunto qué se siente al besar a Nash varias veces al día.

Incluso ha habido momentos durante este último mes en los que he pensado que tal vez sentía algo por mí, pero después de verlo salir con Shelby es evidente que estaba completamente equivocada.

Mi vida amorosa ya es bastante complicada ahora mismo.

Da igual lo guapo que sea, lo bueno que sea o la paz que sienta al escuchar su voz en cualquier habitación: Nash está prohibido para mí.

Ya es mala suerte que el hombre con el que fantaseo sea el hombre que no debería querer y que no puedo tener.

Unos golpes incesantes en la puerta de mi cabaña resuenan por toda la estancia antes de que me dé tiempo a secarme siquiera.

—Cariño, sé que estás ahí. Déjame entrar.

Me envuelvo con el albornoz para estar presentable, salgo al salón y enciendo la luz del porche. Abro la puerta de golpe y me encuentro a mi madre vestida con un pijama de leopardo, furiosa.

—¿Ese capullo se cree que puede venir a este pueblo y faltarle el respeto a mi familia?

—Mamá…

—¿Por qué no me dijiste que estaba aquí? ¿Por qué fuiste a verlo, CeCe Rae ? Nunca será lo que necesitas.

—¡Mamá! —grito esta vez para llamar su atención—. ¡Lo sé!

Eso la tranquiliza un poco mientras Wade entra por la puerta detrás de ella.

—¿Qué demonios está pasando aquí? —Su voz áspera resuena en mi pequeña estancia—. Te he oído gritarle a CeCe desde mi cabaña —le dice a mi madre.

Me llevo las manos a la cabeza.

—¿No puede una chica ducharse e irse a dormir tranquila? —pregunto. Solo son las ocho y media, pero ya he tenido suficiente por hoy.

— Andrew está aquí y le ha dicho de todo a CeCe en el Spicer’s —le cuenta mamá.

—¿Cómo te has enterado ya? —pregunto, horrorizada.

— Bertie me llamó. —Menciona al gerente nocturno del Spicer’s y me doy cuenta de que mi soborno no ha sido suficiente para detener los chismes.

—¿¡Que ha hecho qué!? —La rabia se apodera del rostro de Wade y yo gimo mientras entierro la cabeza en mis manos—. ¿Dónde está ese cabrón? ¿Está en el Motorside ? —Se refiere al único hotel del pueblo.

—Probablemente ya se ha ido, y si quieres darle una paliza, tendrás que hacer cola. Nash ya le ha dado una buena tunda —comento mientras ambos se giran para mirarme.

—¿ Nash ha pegado a Andrew ? ¿ Nash estaba contigo? —pregunta Wade .

—No. Creo que estaba en una cita. Debió de ver a Andrew agarrándome del brazo y…

—¿¡Te agarró!? — Wade está a punto de perder los papeles.

—Demasiada testosterona para una noche —refunfuño—. Ya está solucionado, Wade . Sabe que no voy a volver a Seattle . Nash le dijo que se largara de su ciudad. —Me río, y mi madre esboza una sonrisita pícara.

—Ese chico lleva toda la vida defendiéndote. No me sorprende que estuviera ahí.

—En el lugar y el momento adecuados. Mañana le daré las gracias —dice Wade .

Un pensamiento me viene a la mente.

—Espera, ¿qué quieres decir con que lleva toda la vida defendiéndome? —pregunto.

Wade se ríe entre dientes.

—Supongo que ya es agua pasada. Pero cuando algún tío te lanzaba una mirada malintencionada o decía algo mínimamente degradante sobre ti, Nash siempre era el primero en darle una paliza.

Trago sa liv a.

—¿Qué?

Mamá me acaricia la cara.

—Te mereces a alguien mucho mejor que Andrew , cariño. Me alegro de que Nash estuviera allí.

—¿A quién le dio la paliza Nash ? —le pregunto a Wade mientras lo miro por encima del hombro de mi madre, que todavía tiene las manos en mi cara. No voy a permitir que mamá cambie de tema.

Wade se ríe entre dientes.

— Michael Merriweather dijo que te desvirgaría en el baile de graduación.

Mamá le da un puñetazo en el hombro.

— Steven Connolly , Jason Westman , Paul Stevenson —continúa mi hermano.

—¿Así que todos los tíos con los que intenté salir? —pregunto, horrorizada.

—No, únicamente los que echaron pestes sobre ti con alguien —aclara Wade .

El cerebro me va a mil por hora.

—En fin, no me sorprende que le pegara a Andrew y tampoco me cabrea. Se lo merecía. Seguro que papá está aplaudiendo desde la tumba, le debo una a Nash .

Me siento en el sofá e intento asimilar que Nash ha estado actuando a mis espaldas y llevando a cabo su propia misión en defensa de CeCe durante toda mi adolescencia. Pero ¿por qué? Tengo el cerebro frito.

—Quiero irme a la cama. Os quiero a los dos, no hace falta que os vayáis a casa, pero quiero estar sola —susurro. Por suerte, ninguno discute.

—Está bien, cariño —conviene mamá mientras me da un beso en la coronilla—. Olvídate de esta noche. Mañana será un nuevo día y ya has empezado a labrarte una nueva vida. Aférrate a ella.

Asiento.

—Gracias, mamá. Te quiero.

—No tanto como yo a ti —replica ella.

—Buenas noches, Wade .

—Buenas noches, CeCe Rae . No seas muy dura con Nash cuando lo veas mañana, siempre te ha cubierto las espaldas. Igual que Cole y yo.

Asiento con la cabeza. ¿Es eso lo que debería ver cuando miro a Nash ? ¿Una extensión de Wade y Cole ?

Afortunadamente, me dejan sola en la tranquilidad de mi pequeña cabaña. Me recuesto en el sofá y resoplo.

—Es imposible aburrirse aquí —murmuro mientras recuerdo los acontecimientos de esta noche.

Aunque admito que he disfrutado al ver a Andrew suplicando mi perdón.

Sonrío con sorna mientras me dirijo de vuelta al baño y me seco el pelo hasta que cae en una cascada larga y recta.

Me pongo mi pijama de seda favorito, deseando tomarme un té caliente y ver una comedia romántica para escapar del drama en el que se ha convertido mi vida.

Ni siquiera consigo llenar la tetera cuando oigo que llaman a la puerta.

¿Qué maldito familiar ha venido ahora para meterse en mis asuntos? ¿ Cole ? ¿El abuelo Dean ? Me dirijo a la puerta, lista para decir que estoy bien. Hasta que la abro de golpe y me encuentro a nada menos que Nash Carter de pie bajo las luces del porche.