Domar a un cowboy (Silver Pines 1) Capítulo 21
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Capítulo 21

Nash

«¿Siento que te haya hecho daño?». ¿Qué cojones me pasa?

Me doy la vuelta y vuelvo a mi camioneta. No me creo que Shelby siga aquí después de la peor cita que probablemente haya tenido en la vida. Me sorprende que no se haya largado ya a su casa.

La noche ya iba mal antes de ver siquiera el destello de su pelo por la ventana de Dolcetto . No obstante, en cuanto vi que ese pedazo de mierda le ponía las manos encima a CeCe , salí por la puerta hecho una furia y me dirigí hacia donde se encontraban en la acera.

Admito que no he tenido ningún control sobre todo lo que ha pasado después, pero lo que he dicho iba en serio. Da igual lo que eso implique, CeCe nunca volverá a enfrentarse sola a Andrew .

Me subo a la camioneta y me giro para mirar a Shelby .

—Ojalá pudiera borrar esta noche de tu cabeza. Lo siento mucho.

Ella sonríe y me da una palmadita en la mano.

—La cena ha estado bien y no has sido tan mala compañía.

Shelby es una mujer guapa y recién divorciada de treinta y tres años que da clases en cuarto de primaria en la escuela primaria. Wade y yo fuimos al colegio con ella.

Cole lleva mucho tiempo intentando emparejarme con ella, así que se emocionó mucho cuando le pedí su número.

Es amiga de Gemma , y Cole dice que no tiene ni idea de por qué, que es demasiado buena para ser amiga de su ex.

Esta noche, cuando he montado esa escenita con CeCe , ha sido divertida, dulce y amable.

Debería gustarme, debería estar listo para ir a su casa y hacer lo que pretendía al principio de la noche: pasar un buen rato con ella y, con suerte, quitarme a CeCe Ashby de la cabeza, aunque fuera temporalmente.

Pero entre los aperitivos y el plato principal, me sentí culpable, como si acostarme con ella estuviera mal.

Shelby me lo dijo sin rodeos durante la cena y decidí ser sincero con ella.

—Parece que no tienes la cabeza para citas, Nash , aunque no me quejo. Nunca rechazaré una cena en el Dolcetto . —Me sonríe y me fijo en lo bonita que es su sonrisa, pero no hace que me tiemblen las rodillas como hace la de otra rubia que conozco.

—Tienes razón, quizá no debería haberte pedido salir. Tengo muchas cosas en la cabeza. Te pido disculpas. No me has pillado en mi mejor momento.

—O puedes admitir que otra mujer te está carcomiendo por dentro —señala.

—¿Tan obvio soy? —pregunto.

—Se me da bien escuchar sin ataduras ni condiciones —replica, y sonrío porque no pensaba en esto cuando me planteé esta cita «sin ataduras ni condiciones», pero me alegra que se tome esto con tanta deportividad.

—Uf… tienes razón. No me la quito de la cabeza, por mucho que lo intente. Es una mierda, joder. —Me río entre dientes.

Shelby se ríe y se mete un bocado de pasta en la boca.

—Esas son las peores.

—Creía que, si salía contigo y lo pasaba bien, me demostraría a mí mismo que no era nada y conectaríamos. Pero parece que no estoy siendo muy sincero conmigo mismo, ni tampoco contigo. Lo siento. Eres genial.

— Nash , ¿cuánto hace que nos conocemos? —pregunta Shelby mientras le da un sorbo a su vino.

—Mucho —respondo—. ¿Desde secundaria?

Ella asiente.

—Exacto. No te preocupes. Me alegro de haber podido hacer algo aparte de ver el canal de cocina y corregir exámenes. Disfruto con una cena amistosa, así que no hay problema.

—Entonces, ¿es ella la mujer que no puedes sacarte de la cabeza? —pregunta Shelby a medida que nos acercamos a su casa.

Me giro hacia ella. Lo único que se oye es el chirrido de los limpiaparabrisas de mi camioneta.

—Sí.

—No lo entiendo. CeCe Ashby es una buena chica y, por lo que sé, no está casada, así que ¿cuál es el problema?

Pues claro que sabe quién es CeCe .

—Es complicado en muchos sentidos. Ella trabaja para mí. Soy como parte de su familia, sus hermanos y yo estamos muy unidos, y es mucho más joven que yo. Estoy bastante seguro de que sus hermanos me darían una paliza, y con razón, por atreverme siquiera a pensar así en ella.

Shelby se ríe, y es evidente que le da vueltas al asunto cuando detengo el coche en la entrada de su casa.

—Nuestro tiempo en la Tierra es limitado, Nash , y nunca sabes cuándo perderás la oportunidad de hacer algo. Créeme. Y por la forma en que te miraba, diría que tus sentimientos son correspondidos.

Se desabrocha el cinturón y vuelve a sonreír.

—Pero en serio, me lo he pasado bien. Ya nos veremos por el pueblo, cariño. Gracias por la cena. —Me guiña un ojo y sale de mi camioneta mientras le deseo buenas noches.

El Nash de hace cinco años se estaría dando de hostias ahora mismo por haber dejado marchar a una mujer guapa y agradable como Shelby , pero el Nash de ahora solo puede pensar en una cosa.