Capítulo 20
CeCe
El miércoles por la noche me miro fijamente en el espejo. No me creo que vaya a hacer esto. No me creo que se haya presentado aquí sin avisar. Andrew me llamó para decirme, de manera precipitada y brusca, que esta tarde llegaría al pueblo.
—¿Qué otra opción me has dado? No contestas a mis llamadas. Han pasado semanas. Ya es suficiente. No puedes evitarme para siempre, Cecilia . Quiero arreglar esto. Quedemos para tomar un café… solo es un café.
Me olvido de sus súplicas mientras me aliso el pelo.
Andrew no va a aceptar un no por respuesta, eso lo tengo claro.
Así que evitarlo como he hecho este último mes no tiene sentido y necesito poner fin a esto cuanto antes, así que toca ir al Spicer’s Sweets .
Es la única opción. No pienso ir al bar de Nash con Andrew , eso seguro, y la otra opción que me queda para vernos es el restaurante de lujo del pueblo, Dolcettos Steakhouse nunca fueron mis amigas.
Y Amy , la del refugio, lo sabe todo. Ahora, solo te lo pediré una vez: deja de tratar a mi familia y a este pueblo con tanto desprecio o me largo de aquí.
Dijiste que querías arreglar esto, así que arreglémoslo.
Tenemos que vender el piso y necesito el resto de mis pertenencias.
Está furioso. Su ego no soporta el rechazo. Andrew está acostumbrado a un mundo donde todos se desviven por él, y el hecho de que yo me resista hace que suelte espumarajos por la boca. Lo veo en sus ojos mientras habla.
—¿Así que vas a quedarte aquí, Cecilia ?
¿De verdad trabajarás en el Dollar General?
Aquí ni siquiera hay trabajos acordes a tu nivel de estudios.
Apenas tienen un supermercado —gruñe con repulsión—.
¿Vas a renunciar a todo lo que te he dado…
por esto? —Mueve las manos para señalar la cafetería que siempre me ha encantado.
Tengo tantos recuerdos aquí que me faltan dedos para contarlos y Andrew no tiene ni idea.
Nunca se ha interesado por mi vida antes de que él apareciera, por mi pasado.
En realidad, no sabe nada de mí, solo que soy un buen trofeo que le hace quedar bien y que sé sonreír ante sus colegas cuando es necesario.
Me recuesto en mi asiento. Se acabó, ya he estallado la burbuja en la que vivía. Merezco algo mucho mejor que esto.
«Esto termina aquí, cabrón».