Domar a un cowboy (Silver Pines 1) Capítulo 15
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Capítulo 15

Nash

Ojalá pudiera verle la cara mientras sale al porche y coge su café, pero intento no parecer el acosador maníaco en el que me estoy convirtiendo a pasos agigantados.

CeCe seguramente no se dio cuenta de que estaba cerca anoche cuando le dijo a sus Demonios que se le olvidó comprar una cafetera, pero la oí, y es mi nueva misión hacer cualquier cosa que pueda facilitarle esta transición.

Porque la necesito para el centro… al menos eso es lo que me digo a mí mismo.

Una, y otra, y otra vez, joder. Es buena para el negocio.

Sea lo que sea este flechazo, estoy decidido a tratarla como siempre y a dejar de comérmela con los ojos siempre que puedo.

Es la hermana de Wade y Cole , y mi empleada, eso es todo.

Me froto la cara mientras cruzo el granero hacia mi camioneta con mi propio café de Spicer’s .

Solo son las ocho y cuarto, pero ya voy con retraso.

Tengo que llegar a casa, ducharme y me queda una mañana entera de entrenamientos por delante.

Pero caigo en la cuenta de que necesito algo para sacarme a CeCe de la cabeza: necesito una buena distracción.

Me abrocho el cinturón de seguridad y arranco la camioneta mientras llamo a Cole .

Dos horas después estoy en el hielo impartiendo una clase de técnica a un grupo muy enérgico de patinadores de tercer curso. Chris y yo jugamos con ellos y los hacemos patinar hacia atrás con fluidez, y no sé si estoy agotando sus energías o si ellos están agotando la mía.

Realizamos ejercicios de pases y tiros y comenzamos la última parte de la clase. El niño que complete todos los ejercicios más rápido elegirá la última actividad.

—Elijo… ¡un tiro de 150! —exclama Micah , el nieto de Sherri Lynn , con los puños en alto. Ha ganado la carrera y quiere que yo haga una exhibición y lance un tiro a toda velocidad a la red, uno que alcance los 150 kilómetros por hora.

Toda la clase lo vitorea.

—Muy bien. Adelante, Micah , la red es toda tuya —bromeo. El niño comienza a reírse y toda la clase hace lo mismo.

—¡Hazlo tú, entrenador! —suplica Micah .

—Está bien. Pero después de que yo lo haga, todos tendréis que hacer vuestro mejor tiro rápido. ¿De acuerdo?

Asienten con entusiasmo y empiezan a golpear el hielo con los palos mientras corean:

—¡Tiro rápido!

Chris se une a ellos con su palo. Es un gran jugador de hockey . Todavía juega para el Lightning Sub-18 y tiene muchas posibilidades de que lo seleccionen el año que viene. Y lo que es mejor, es un chico genial y le encanta ayudar.

—¡Muy bien, a las vallas! —grito, y señalo el otro lado de la pista.

Todos corren hacia las vallas y esperan con ansias a que realice el tiro rápido. Chris saca el móvil para cambiar la canción que suena en la pista y pone Thunderstruck , de AC/DC , y los chicos se vuelven locos.

Ladeo la cabeza.

—¿En serio?

—Hay que dar ambiente, jefe. —Se ríe.

Hago un poco de teatro y finjo que toco la guitarra con mi palo mientras todos se ríen. Ver sus sonrisas pletóricas hace que todo esto valga la pena.

Patino hasta el final de la pista con una expresión exagerada de determinación, como si dudara de mi habilidad.

Me doy la vuelta en una fracción de segundo y salgo disparado.

Recorro dos tercios de la pista en menos de tres segundos, me detengo de golpe y disparo, de modo que mis cuchillas esparcen esquirlas de hielo a mi alrededor.

Se estampa en el fondo de la red, justo bajo el palo de arriba.

Mi pequeño público se vuelve loco. El lector de velocidad de la red marca 158.

Lo celebro con los chicos mientras doy un pequeño golpe con el palo a modo de celebración y me giro para guiarlos hacia la red para que realicen sus tiros.

Justo en ese momento, un destello del cabello dorado de CeCe capta mi atención desde detrás del vidrio de su oficina, pero luego desaparece de mi línea de visión.

—¿Ya te has instalado? —pregunto mientras echo un vistazo a la oficina de CeCe .

Una cortina de pelo largo y espeso cae sobre su hombro cuando CeCe levanta la mirada.

Es casi la hora de comer. Ya he terminado mi entrenamiento matutino y me he duchado…

otra vez. Tengo trabajos que requieren varias duchas al día, todos los días.

Ahora voy vestido de forma casual y estoy listo para dedicarme a la parte empresarial de mi negocio.

Me dedica una sonrisa deslumbrante que casi hace que se me olvide mi propio nombre y me recuerdo a mí mismo: «Es buena para el negocio, no para mi polla».

—Sí. Ha sido un poco más fácil de lo que esperaba tras recibir el mejor café del pueblo a primera hora de la mañana.

—El único café del pueblo.

—Lo mismo da que da lo mismo —dice CeCe mientras se acomoda el pelo detrás de la oreja y se quita las gafas—. Gracias.

—No hay de qué. Solo quería que tuvieras un buen comienzo. Te necesitamos por aquí.

—Ya lo creo —afirma—. Ya he empezado a organizar todo este papeleo. Necesitamos una sala de archivos, algún sitio donde podamos guardar estos documentos, y también tenemos que archivarlos digitalmente.

—¿Cómo hacemos eso?

—Los enviamos a una empresa que se dedique a eso. Puedo buscar alguna si quieres. Luego guardas las copias impresas en un archivo. Un archivo organizado —puntualiza.

—Sí, por favor.

Ella asiente con la cabeza.

—Ya no tengo tu número de teléfono —señalo mientras me acerco y extiendo la mano—. ¿Me das tu teléfono, por favor?

CeCe me mira con una ceja arqueada, pero aun así lo desbloquea y me lo entrega. Marco mi número y se lo devuelvo.

—No hace falta ser tan escéptica, solo es un número —le aseguro.

—No hay forma de saberlo contigo, Nash .

¿Recuerdas cuando me pusieron mi propia línea de teléfono en mi habitación y Wade y tú no parasteis de llamarme y gastarme bromas durante tres días seguidos?

Cada vez que contestaba, me decíais que había ganado entradas para un concierto o me preguntabais si quería hacer una encuesta. ¡Qué pesados erais!

Me río, pero hago un gesto con la mano para quitarle importancia.

—Solo es un número, CeCe .

Sonny toca el marco de la puerta.

— Harry está aquí. Espera que tengamos un plan para recaudar mucho dinero. ¿Lo tenemos?

—¿ Harry Martin ? —pregunta CeCe —. ¿Tu antiguo entrenador de hockey ?

Me sorprende que lo recuerde, pero asiento con la cabeza.

—Sí, estamos intentando recaudar fondos para todas las divisiones del Lightning de este otoño, pero es muy pejiguero con las formas en que quiere que lo hagamos. Quiere que sea algo comunitario.

Baja la mirada y se muerde el labio inferior. No sé por qué no lo pensé antes, pero le pregunto:

—¿Quieres unirte a la reunión?

—¡Qué gran idea! —exclama Sonny —. Ahora formas parte del equipo. Nos encantaría saber tu opinión.

—Claro —responde CeCe —. Ayudé a recaudar fondos para el refugio de mujeres de Seattle durante los dos últimos inviernos, así que tengo experiencia en este tipo de cosas.

Nos dirigimos a la sala de juntas. Harry y su nuevo asistente, Kevin , ya están sentados. Se levantan cuando entramos y les presento a CeCe . Harry la recuerda al instante. Kevin me estrecha la mano.

—Es un placer, señor Carter . Soy un gran admirador suyo —confiesa, y asiento con la cabeza.

—Gracias, llámame Nash —replico.

—Recuerdo que venías a ver jugar al hockey a estos chicos cuando eras pequeña. Tu padre y el rancho de tu familia siempre nos patrocinaron mucho. Era un gran hombre. Lamenté mucho su pérdida —le dice Harry a CeCe mientras le estrecha la mano.

Ella le ofrece una sonrisa, pero no me pierdo la mueca de dolor que hace cuando Harry le da el pésame.

Kevin la observa de arriba abajo. Es más joven, quizá incluso más que ella, y parece un cachorrito enamorado que babea por ella en cuanto lo mira a los ojos.

CeCe le estrecha la mano y se gira para sentarse mientras veo que los ojos de Kevin no se apartan de su culo, enfundado en un vestido gris de lana que acentúa cada una de sus curvas.

Mentalmente, retiro mi oferta de que me llame Nash y repaso mis tareas pendientes para esta tarde.

Implementar un nuevo código de vestimenta .

Mejor aún , implementar uniformes de oficina holgados que cubran del cuello hasta los tobillos .

No matar a Kevin .