Domar a un cowboy (Silver Pines 1) Capítulo 7
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Capítulo 7

Nash

—Tenemos que involucrar a la comunidad. — Harry Martin lleva más de treinta años siendo el entrenador principal del equipo de hockey del instituto.

Incluso me entrenó a mí, y aunque sigue ejerciendo, ahora aparenta los más de sesenta y cuatro años que tiene—.

El comité del equipo te agradece la oferta, Nash , pero no queremos tu dinero.

Queremos que esto se convierta en algo comunitario.

Significará más para las familias y los niños.

A la gente le resulta más cómodo aceptar dinero si proviene de la comunidad.

Podemos usar el Olympia como patrocinador, pero necesitamos más de veinticinco mil dólares para financiar los equipos, el equipamiento y todo lo que conlleva contar con cinco divisiones diferentes durante el año.

Asiento con la cabeza. Lo entiendo y detesto derrochar dinero (este pueblo no es de los que se dejan impresionar por eso), pero quiero ayudar.

El Laurel Creek Lightning está en crisis financiera, y mira que hay muchos buenos jugadores de hockey tanto aquí como en los condados de los alrededores.

Los he estado observando durante todo el verano en nuestros campamentos.

Fundar algo como el Centro Deportivo Olympia ha sido el sueño de toda mi vida.

—Cuando tenía diez años, gané una plaza en un campamento de hockey de dos semanas en Michigan y eso fue lo que le dio sentido a mi vida.

Si no hubiera tenido la oportunidad de jugar al volver a casa, nunca habría llegado a jugar en la universidad ni en la NHL .

Estos chicos necesitan el deporte y las oportunidades que les ofrece.

Es un mundo que me apasiona. Sé que sois orgullosos.

Encontraremos la manera de financiar el programa antes del otoño y la utilización de esta pista correrá por nuestra cuenta —le ofrezco.

Por algo compré el viejo estadio el año pasado y lo renové por completo para crear este espacio.

Sabía que mi carrera en la NHL estaba llegando a su fin y necesitaba mantenerme ocupado.

No me conviene estar solo con mis pensamientos.

Wyatt siempre decía que cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo, y, en mi caso, tenía toda la razón.

Sabía que necesitaría esta válvula de escape.

Las renovaciones terminaron justo cuando acabó mi temporada y pude pasar sin problemas de ser jugador profesional a ser entrenador y director de este centro. Sí, tengo tres trabajos. Como ya he dicho, soy un culo inquieto.

—Quizá podríamos vender papeletas para una rifa. O hacer una subasta —sugiere Sonny , que está a la derecha de Harry .

Ha sido un regalo del cielo para nosotros desde que abrimos: programa todos los campamentos, llama a los padres y maneja los pagos, los gastos y las facturas.

Hace de todo. Todo lo que no se me da bien.

Pero es evidente que necesita ayuda. Está casi jubilada y se supone que solo trabaja a media jornada.

Ninguno de los tres podría haber predicho la falta que hacían los centros deportivos y campamentos en esta zona.

Solo con dirigir los programas de patinaje, hockey y patinaje artístico, estamos al límite de nuestras posibilidades.

Asiento en respuesta a su sugerencia.

—Es un buen comienzo, pero tendríamos que hacer números —responde Harry .

Sonny sonríe. Luego me mira y le da un golpecito a su reloj.

—La chica de la entrevista llegará en cualquier momento. Pásate en veinte minutos, si puedes.

—Muy bien —digo, y luego vuelvo a hablar con Harry sobre proveedores de equipamiento.

Espero que esta entrevista sea mejor que la anterior. Necesitamos ayuda de verdad.