Capítulo 3
Nash
Lo último que esperaba ver a mitad de mi típica noche de domingo era ese destello de pelo color miel.
Nadie tiene un pelo como el suyo; ni siquiera es rubio, es como el color del sol.
Pero aquí está. CeCe Rae Ashby , toda una adulta y con la minifalda más corta y ajustada que este bar haya visto jamás.
Una falda que hace que me plantee sacarla a rastras por la puerta trasera y atarle una chaqueta a la cintura, porque no soy el único que se ha fijado en ella, también lo han hecho todos los hombres que hay aquí.
Por suerte, hoy es noche de chicas y hay pocos hombres y muy dispersos, por lo que puedo controlarlos si alguno se pasa de la raya con ella.
Visualizo la cara que tenía en enero, la última vez que la vi, mientras corto limones y limas detrás de la barra.
Estaba tan desconsolada y pálida por aquel entonces.
Tenía los ojos hinchados y llorosos, un vestido largo de lana negra y el pelo recogido en un moño apretado.
El funeral de su padre. Solo pude quedarme en la ciudad una noche porque al día siguiente empezaba el All-Star en Nashville .
Pero tenía que estar con la familia cuando murió Wyatt , al menos durante la mayor parte.
Todos y cada uno de ellos siempre han estado ahí para mí, incluso CeCe .
Aparte de ese día, han pasado por lo menos cinco años desde que la vi de verdad.
No obstante, sin importar cuánto tiempo haya pasado, vuelvo a mi modo protector, igual que cuando era más joven.
Tuvimos que cuidarla entre los tres cuando pasó a ser una adolescente.
Sigue siendo una de esas chicas que no comprende su propia belleza, y eso la hace aún más atractiva para todos los hombres que hay en este bar.
Y por razones que no entiendo, esta noche yo tampoco puedo apartar la vista de ella.
Lo último que necesito en una ajetreada noche de chicas es hacer de guardaespaldas de CeCe , pero si está aquí es probable que tenga que hacerlo, así que supongo que lo agregaré a mi lista de tareas.
Miro la gran foto enmarcada en la que aparece medio pueblo en este mismo bar con la Copa Stanley que traje a casa hace tres años.
A los lugareños les encanta tener un jugador de hockey local, pero eso significa que siempre tengo que dar lo mejor de mí.
A veces resulta agotador, pero intento no quejarme demasiado; si lo único que tengo que hacer es firmar algunos autógrafos y ofrecer bebidas a buen precio para mantener vivo este lugar, lo haré encantado.
Este pueblo siempre me ha tratado bien y verlo prosperar me da un poco de paz, algo que no suelo tener.
Me entretengo sirviendo whiskies y preparando jarras de sangría mientras CeCe se pasea achispada por la pista de baile con Olivia y Ginger una hora después.
Las Demonios de Charlie , así las llamábamos los hermanos Ashby y yo cuando las sacábamos de cualquier apuro.
Las fuimos a buscar cuando se emborrachaban en fiestas de instituto y las cubrimos cuando fumaban marihuana y casi incendiaron la casa mientras hacían tortitas.
Estas chicas requerían atención constantemente.
Mientras limpio la barra, me pregunto qué hace CeCe .
Lo último que supe fue que se había prometido con un abogado de renombre en Seattle .
No puedo contener la sonrisa mientras la observo.
Parece que se ha olvidado de Seattle por completo, con tres copas de sangría a sus espaldas al tiempo que la voz de Morgan Wallen suena a través del equipo de sonido.
Ahí fuera, en la pista de baile, es pura fuerza sureña de Kentucky .
Repongo las copas en la barra mientras suena Man!
I Feel Like a Woman! , de Shania Twain , y la multitud se vuelve loca. Es su maldito himno.
Me vienen a la mente imágenes de CeCe con brackets y una trenza larga bailando en el salón de los Ashby al ritmo de Rock This Country !, de Shania . No puedo contener la sonrisa burlona al recordar la escena: en cuanto cogía el ritmo, se chocaba contra algo con torpeza y maldecía.
—¿Estás sociable esta noche? —me pregunta Asher , mi barman de fin de semana, ya que sabe que eso es bastante inusual en mí.
Vino de Nueva York para dirigir el Departamento de Bomberos de Laurel Creek y lleva trabajando aquí desde antes de que yo me hiciera cargo del bar.
No sabría decir por qué cojones quiere trabajar también para mí en sus fines de semana libres, pero es tranquilo, siempre está sobrio y tiene una pinta intimidante, así que ayuda a mantener el orden cuando atiende la barra por mí.
Le sonrío. Normalmente, salgo para ver que todo vaya bien de forma regular, pero los domingos por la noche trabajo sobre todo en mi oficina.
Y, cómo no, Asher es de esos hombres que se fijan en todo, razón por la cual probablemente sea un buen bombero.
—Sí, estoy pendiente de la hermana pequeña de Wade y Cole Ashby .
La señalo con la cabeza y Asher mira hacia las chicas.
—Así que esa es CeCe Ashby , ¿eh? —La mira de arriba abajo sin maldad alguna, pero me irrita igual.
No consigo entender a este chico, ni siquiera después de cuatro meses trabajando con él, por mucho que lo intente—.
Bueno, lamento decirte esto, pero todos los hombres del bar están pendientes de ella.
No hay nada como una sonrisa bonita y nueva para llamar la atención de los borrachos.
Aprieto los dientes y la miro. Considero la opción de sacarla a rastras y cubrirla con un abrigo mientras desvío la mirada para intentar no fijarme en la curva que forma su cintura hasta la parte baja de su espalda y el modo en que su pelo largo y espeso le roza dicha curva.
Desde luego, ya no se balancea con torpeza al ritmo de la música. Los tiempos han cambiado.
Justo cuando estoy a punto de volver a mi oficina para dejar de sentirme como un pervertido depravado, se desata el infierno entre la multitud y nuestras Demonios residentes están en el centro del mismo, lo que me obliga a salir disparado hacia la pista de baile.
—Tienes suerte de que no te borre esa sonrisita burlona de la cara, Gemma —escucho gritar a CeCe cuando me acerco.
Su acento sureño ha vuelto con fuerza, y el fuego de Kentucky brilla en su mirada esmeralda mientras Olivia la detiene—.
¿Qué clase de madre le dice a su hija que viene a verla y luego renuncia a su única noche para pasar el rato en el bar? —pregunta a gritos.
—Dice la chica sentada en el reservado de al lado mientras engulle su segunda jarra —se mofa Gemma .
Gemma es todo un personaje y también la exmujer de Cole . Básicamente, ha descuidado a Mabel por completo y la ha dejado con Cole durante los últimos dos años para rememorar su juventud. Que estas dos se hayan juntado tras beberse varias sangrías es una puta tragedia.
—Yo no tengo una hija maravillosa con la que pueda pasar tiempo, pero tú sí.
—Vamos, cariño, no vale la pena. — Ginger se inclina hacia el oído de CeCe —.
Que se hunda en su autocompasión y sus sueños destrozados.
De todas formas, es una putita insignificante después de engañar a Cole con medio pueblo.
— Ginger pone una mano en el hombro de Gemma —.
¿Verdad, querida? — Ginger sonríe con dulzura justo antes de que Gemma se abalance sobre ella.
«Me cago en la puta».
Es un torbellino de uñas y pelo largo alborotado cuando me meto en medio y aparto a Ginger y CeCe de Gemma , mientras que Victor , mi portero, sujeta a Olivia .
—Voy a tener que llamar a la policía, chicas. Joder, Rae , es tu primera noche de vuelta y ya te estás metiendo en líos.
—Por favor, llama a Cole . Que mueva su culo bonito y gruñón hasta aquí. — Ginger suelta una risita mientras pongo los ojos en blanco.
—Ha empezado ella. — CeCe señala a Gemma y esbozo una sonrisa. Es una férrea protectora de su hermano y del daño que su primera y única mujer le causó.
—¿Qué haces aquí, CeCe Rae ? ¿Tu atractivo abogado se dio cuenta de que no le llegas ni a la suela de los zapatos? —se burla Gemma con la mano en la cintura.
CeCe se abalanza sobre ella. Esta vez tomo cartas en el asunto y me echo a CeCe sobre el hombro mientras les hago un gesto a Victor y Asher para que saquen a Gemma y a su grupo de aquí.
Tapo el culo de CeCe con la mano para que nadie vea debajo de su falda.
Parece que al final tengo que sacarla a rastras de aquí, después de todo.
— Nash Everett Carter , bájame ahora mismo. Le voy a dar una paliza a esa zorra por lo que dijo sobre Cole .
—Tranquila, matona, no vas a hacer tal cosa.
—Me río entre dientes mientras entro en mi oficina y la dejo en la silla de cuero que hay frente a mi escritorio.
El pelo le cae sobre los hombros y tiene el pecho agitado por la furia inducida por el alcohol—.
Te tomas un par de copas de sangría y te vuelves a convertir en una niña salvaje, ¿eh, Rae ? —pregunto mientras me cruzo de brazos.
—Le hizo daño a Cole , a Mabel . Deberías echarla de tu bar.
Me inclino para quedar a la altura de sus ojos e intentar calmarla. Le agarro las muñecas y las sujeto contra los brazos del sillón.
—Ya lo he hecho, pero tendrás que acostumbrarte a verla si vas a quedarte más de un fin de semana. Trabaja en la peluquería y viene todos los domingos. Suele ser tranquila —añado.
CeCe me mira. Sus ojos reflejan algo que no consigo identificar.
—He vuelto para quedarme.
Ginger y Olivia irrumpen en la habitación mientras se ríen incontrolablemente.
—Como en los viejos tiempos, Nashby . — Ginger me da una palmadita en el hombro.
Niego con la cabeza. Esta pequeña alborotadora siempre era la que empezaba todo y CeCe siempre fue su aliada, su apoyo, hasta quedar atrapada en el fuego cruzado.
—Si llamas «viejos tiempos» a causar todo tipo de problemas, entonces sí, es como en los viejos tiempos…
—Pues claro, así es como se vive la vida, cariño —replica ella.
Con las manos en las caderas, miro hacia arriba y dejo escapar un suspiro. Luego me vuelvo hacia CeCe , que sigue sentada en la silla.
—Si vuelves a salir ahí fuera, ¿podrás mantener la calma, Rocky ?
Me mira con los ojos entrecerrados.
—Siempre y cuando hayáis sacado la basura, sí.
—Se levanta y se arregla la ropa mientras se inclina hacia mí.
El aroma a fresas y a champú me invade—.
Sé un buen chico y mándanos otra de esas jarras cortesía de la casa…
¿vale, querido? —Me da una palmadita en la mejilla con su manicura perfecta y envía una corriente inesperada directa a mi pene.
«Es la hermana pequeña de Cole y Wade , es la hermana pequeña de Cole y Wade », me repito. Al parecer, mi miembro no se da cuenta de que está totalmente prohibida.
—Me aseguraré de hacerlo de inmediato, señoritas —declaro con sarcasmo mientras aparto su mano de mi cara y las acompaño de vuelta a la multitud.
Regreso a la barra al tiempo que niego con la cabeza. Con las Demonios por aquí, nunca nos aburriremos.
—Llévales otra jarra a esa mesa, pero con la mitad de vino y brandy . —Le doy una palmadita a Asher en la espalda y él asiente.
—Por supuesto, jefe.
Mis ojos siguen a CeCe , que ha vuelto a la pista de baile. La forma en que se mueve al ritmo de Vice , de Miranda Lambert , me obliga a quedarme detrás de la barra para observarla como un viejo pervertido.
Joder, ¿ha vuelto para quedarse?
Voy a tener que insensibilizarme un poco más a CeCe Ashby . Un torbellino de pensamientos se agolpa en mi cabeza mientras la miro, pero hay dos que destacan por encima de los demás: es jodidamente preciosa y está totalmente fuera de mi alcance.