27
—¡Venga ya! —respondió Kash poniéndose de pie—. No seas ridícula.
—Harry —dijo Snale, y luego me puso una mano sobre el brazo—. Esto no es buena idea.
—Victoria, nuestro amigo el agente especial tiene un modo de pensar muy simple —respondí sin apartar la vista de Kash—.
No es un hombre complejo. Entiende fuerza y debilidad.
Bien y mal. Ganar y perder. Alguien tiene que enseñarle que no es el macho alfa de la manada, y cuando lo sepa podrá volver a ocupar su sitio en el grupo.
Me daba cuenta de que estaba empezando a despertar el interés de Kash, igual que la noche anterior, cuando me metí con su entrenamiento. En las comisuras de su boca iba asomando una sonrisa.
—No pego a mujeres —dijo burlón—. Así que ya puedes calmarte antes de que te canses demasiado.
—No tienes que pegarme. Solo tienes que inmovilizarme.
—¿Y qué conseguiré con eso exactamente?
—Quien acabe con la cara pegada contra el polvo pierde toda autoridad jurisdiccional sobre esta investigación.
—Menuda gilipollez —dijo Kash socarrón—. Me he entrenado en el Servicio Especial Aéreo, cariño.
—Entonces no deberíamos tardar mucho.
—Yo no voy a participar en esto —dijo Snale, y se volvió al todoterreno con la cabeza gacha.
—¡Te necesito como testigo! —dije llamándola.
—Entonces, ¿de qué va esto? Te inmovilizo en el suelo y soy el jefe. —Kash me recorrió el cuerpo con la mirada, midiéndome, infravalorándome, igual que hacía todo el mundo—. Y tú asumes las consecuencias. Soy yo quien dirige la investigación, desde el principio hasta el final.
—Tiene que ser la cara.
—Vale —dijo Kash—. Te hago besar el suelo y estás a mi servicio.
—Me haces besar el suelo y recorreré este pueblo de arriba abajo en busca de terroristas islámicos hasta que las ranas críen pelo. —Me puse la mano sobre el pecho—. Usaré una jerga operativa tan pomposa y ridículamente formal que ni siquiera tú conseguirás entenderme.
Ni siquiera se molestó en preguntarme qué querría yo que hiciera si le ganaba. Era una posibilidad que ni se había planteado. Se lanzó hacia mí con sus enormes manos extendidas, dispuesto a acabar conmigo.