22
Por la mañana, cuando entré en la cocina, no tenía mucho que decirles a Kash y a Snale. Kash estaba leyendo el Herald en su iPad, un artículo a doble página sobre mi hermano.
—Tenemos que irnos —dije recogiendo mi gorra.
Mientras caminábamos hacia el pueblo, Kash se quedó algo rezagado, hablando al teléfono. Yo escuché lo que decía para intentar distraer la mente.
—No puedes quedarte con eso. Lo compré yo. Tú... Pero Tenacity, cariño, déjame hablar un segundo, ¿quieres?
Tenacity. Ya había oído antes ese nombre.
La primera vez que oí el nombre de Tenacity Bridge pensé que probablemente tendría una madre a la que le parecería una gran cosa ponerle a su hija un nombre que asustara a la gente durante toda su vida.
Yo también tenía un nombre oculto que me avergonzaba, «Jupiter», pero al menos era mi segundo nombre y no el primero, y había conseguido ocultarlo durante la mayor parte de mi vida.
La Tenacity que yo había conocido era una víctima con la que me había encontrado durante mi trabajo en la Brigada de Delitos Sexuales.
Una noche, un joven llamado Alex Finton se había colado por la ventana del baño de su casa y la había asaltado en la cama.
Me preguntaba si la mujer con la que estaba hablando al teléfono Kash sería la misma. ¿Cuántas Tenacity podía haber?
Las voces de la multitud reunida frente al pub del pueblo me sacaron de mi ensimismamiento.
Fruncí los párpados para protegerme del sol y los miré.
Ellos se giraron hacia nosotros, mirándonos con cara de pocos amigos a Kash y a mí.
El hombre que tenía más cerca torció la boca en una sonrisa socarrona.
Fue entonces cuando caí en que todos llevaban rifles.
—Ahí están —dijo uno de ellos mientras se acercaba.