Capítulo 9
—Tienes que ayudarme, Pavel. Tenemos que llegar al poder y solo podemos hacerlo juntos.
Eres listo y letal. La gente te teme y te respeta a pesar de tu edad.
Podemos hacerlo. —Karsov me está suplicando por ayuda.
Intenta convencerme a toda costa para que me sume a la causa como tantos otros lo han hecho.
—Me pides que matemos al puto Pakhan, Gavrel. ¿Estás loco? —el Pakhan odia a Karsov y Karsov odia al Pakhan; solo que Gavrel no sabe hasta qué punto su jefe quiere verlo muerto.
—Loco está tu amigo el vikingo, no yo por querer matar a un sádico hijo de puta. Menos mal que ese cabrón ha dejado la coca y el alcohol porque… menudo espectáculo con el asesino de su hermana —niega con la cabeza mientras se ríe—. ¿Jurará lealtad? Quiero esa violencia de nuestro lado.
—Si le hago un test de droga y está limpio, lo hará. De lo contrario, lo encerraré como a un perro hasta que pase el mono. Al menos, la vorágine de destrucción acabó hace meses.
—Me alegro. Será un buen activo. Sabes que tengo buen ojo para los desequilibrados —me da un golpecito confidente en el hombro—. Piensa lo que te he dicho antes, Volkov. Esta es nuestra oportunidad. Ni hijos ni familia que reclame el poder. Muerto y fin.
Karsov se despide sin tener ni idea de lo que supone llevar a cabo el plan que acaba de proponerme.
Llevo bastante tiempo observando las interacciones entre esos dos y la cosa está bastante tensa; incluso he visto al propio Pakhan intentar quitarse del medio a Karsov.
Cosa que no le ha salido bien porque no tiene muchos seguidores y no cae en gracia.
Acabo por fin el entrenamiento de saco que ha interrumpido Karsov con su loca idea mientras un hilillo de arena se va amontonando en el suelo.
Es el cuarto que rompo este año. Lo de Katty nos pasó factura a todos y la ira que nos corroe, junto con la frustración y la violencia que se nos acumula en la sangre, tiene que salir por algún lugar.
Cazar a su asesino no fue cosa fácil; ese hijo de puta estaba bien escondido.
Cuando finalmente di con él, tenía una sed de sangre como nunca antes y quería acabar con todo lo que representaba, pero no era mi trabajo acabar con él.
Nikolai se encargó de que sus últimos momentos de vida fueran lo que merecía: un verdadero infierno.
Y no lo llaman el Vikingo por nada; se ganó el nombre a pulso.
Un reconocimiento por la manera tan brutal en la que mató al bastardo asesino de Katty.
Le hizo lo que llaman un águila de sangre abriendo las costillas por la espalda para poder sacarle los pulmones mientras gritaba de dolor.
Vi cómo esos jodidos pulmones se movían segundos antes de pararse para siempre.
Una vez que estuvo muerto, lo descuartizó y se lo dio de comer a los cerdos de un granjero en las afueras.
Esos animales se lo comen absolutamente todo.
Niko está mejor. Le obligo a entrenar diariamente y le he dado un trabajo fácil mientras se desintoxica por completo.
Cuando pasó la peor parte de la adicción, después de la muerte de Katty, tuvimos que encerrarlo y encadenarlo.
La ira acumulada, sumada a su adicción al alcohol y las drogas, no era una buena mezcla.
Incluso llegamos a encontrarlo una vez al borde de la muerte, tirado en una esquina convulsionando con la boca llena de espuma.
Nos ha costado sangre y sudor que la cosa vaya a menos para poder meterlo en casa con nosotros.
La soledad lo estaba matando poco a poco y mi madre lo sabía; me rogó por activa y por pasiva que lo trajera a casa, pero no acepté hasta que me aseguré de que era seguro para ella y Dimitri.
Es un buen tío, no lo voy a negar. Eso sí, terco como una mula.
Ya en el vestuario, me seco el sudor con una toalla, me quito la ropa y entro en la ducha.
Mientras me cae el agua helada por la cabeza, me pongo a pensar en todo lo que tengo que solucionar: Sergei sigue viéndose a escondidas con Mikhaila, aunque le dije que no podía entrar más en casa…
Lo que me costó una buena bronca. No estoy dispuesto a que una ladrona mentirosa me robe nada.
Niko tiene que pasar la prueba de drogas para poder jurar lealtad a la Bratva y llevar una vida normal.
Le estoy reteniendo todo el dinero hasta que esté limpio de verdad, aunque de eso no me cabe la menor duda, ya que su estado de ánimo ha cambiado junto con su carácter, que está más controlado.
Si a todos estos inconvenientes le sumamos que el puto Gavrel Karsov quiere dar un golpe dentro de la organización para derrocar al Pakhan y quedarse con el poder…
podríamos decir que mi vida está desbordada de mierda.
El camino a casa se me hace eterno con el jodido cansancio que acumulo últimamente. Tener tanto sueño no debe ser sano. Cuando llego por fin al garaje y aparco el coche, me reúno con los chicos en la parte de él que usamos de gimnasio.
—Karsov quiere dar un golpe —les digo con calma.
—¿A qué te refieres con que quiere dar un golpe? ¿Y por qué lo sabes?
Sergei y Vova dejan los ejercicios a medias y me miran fijamente, esperando la respuesta a la pregunta que me acaba de hacer el primero. Alexei sigue en silencio, escuchando como siempre y Niko está visiblemente nervioso.
—Me refiero a que quiere derrocar al Pakhan y quiere que lo hagamos juntos. Todos queremos que las cosas cambien y él quiere hacerlo ahora que hay más gente de acuerdo en hacerlo —Sergei da un paso hacia mí.
—¿Quién será el Pakhan? No voy a jurarle lealtad a nadie más que no seas tú, Pavel. Eso ya lo sabes.
—Ni yo —Vova habla bajo.
—Yo tampoco —Alexei también contesta y los tres miran a Nikolai.
—Te debo mucho. Haré lo que me pidas por el resto de mi vida —dice Niko sorprendiéndome.
—¿Estás dándole tu lealtad, Kosov? —pregunta Vladimir.
—Mi lealtad la tiene desde el día en que quiso proteger a mi hermana por primera vez, respondiendo a mi llamada de auxilio. —Vladimir se acerca a él y saca un cuchillo; Nikolai se tensa.
—¿Sangrarías por él? —le tiende el cuchillo y Niko lo coge.
—Moriría por él. —Niko agarra con fuerza el cuchillo y Vova le muestra qué hacer. Se raja la palma de la mano, la levanta con el puño cerrado y al sentir la mano de Sergei presionando en su hombro, se arrodilla ante mí.
—Entonces, Kolya, sangra ahora y muere por él otro día. —dice Vova.
—Sangre, muerte y lealtad. —Alexei saca las palabras de su garganta a trompicones—. A ti, Volkov. Sangraremos y moriremos por ti, porque tuya es nuestra lealtad.
—Entonces, muchachos, preparaos para el gran golpe. —levanto a Nikolai, o mejor dicho Kolya, ya que ahora es de la familia—. Acabemos con el Pakhan y cambiemos las cosas.
Salimos del garaje por la puerta que comunica a la parte de atrás de la cocina de casa.
Me fijo en los chicos que parecen mucho más tranquilos de lo que esperaba que estuvieran después de soltar tremenda bomba.
Supongo que es lo que pasa cuando confías ciegamente en las decisiones que toma la persona a la que le has dado tu lealtad, que no importa el camino si se supone que el final es la solución.
Sé que estos hombres morirían por mí. No porque me lo hayan dicho, sino porque lo veo en sus ojos y sus actos.
—Bienvenidos a la nueva era, cabrones. —dice Sergei entrando en casa y encogiéndose de hombros.
La verdad es que espero justamente eso, entrar en una nueva era en la Bratva donde las cosas sean más lógicas y que alguien con cabeza dirija la organización.
Karsov es un buen tipo; creo que es perfecto para el puesto.
Solemos compartir la mayoría de las opiniones sobre cómo debería trabajar la Bratva y aunque sus métodos a veces dejan mucho que desear, sé que tendré pocos problemas a la hora de seguir sus órdenes.
Ahora la cuestión es triunfar o morir, y puedo asegurar que no tengo ni las más remotas ganas de reunirme todavía con el bastardo de mi padre en el infierno.
Cuando entramos en el comedor, mi madre ya tiene la mesa puesta con toneladas de comida esperando a que lleguemos.
Empieza a gritarle a Sergei y a Vladimir porque aún siguen con la ropa de entrenar.
Los gritos cesan enseguida y se mezclan con risas cuando esos dos animales la abrazan completamente llenos de sudor tan solo para hacerla rabiar.
—¡Por Dios, oléis fatal! En cuanto acabéis de comer os vais directos a la ducha. Si salís a la calle apestando así… ninguna pobre chica querrá acercarse.
—Mamá, todas las mujeres quieren acercarse a este cuerpo pecaminoso. —le dice Sergei mientras mi madre se acerca a él y le da un manotazo en la nuca.
—Pecaminosas son todas las tonterías que sueltas a lo largo del día, chico. Siéntate a cenar, porque te aseguro que si se enfría la comida tendréis un serio problema.
—Con Pavel aquí, no dará tiempo a que se enfríe la comida.
Quizá no nos dé tiempo ni siquiera a comer.
—contesta Alexei sentándose al lado de Dimitri, que ya lleva medio plato comido.
Se agacha un poco para hablarle—. Eres el más listo de todos, callado y comiendo antes de que el animal de tu hermano se siente.
Todos nos reímos mientras empezamos a echarnos comida en el plato. La verdad es que está tan buena que sí que me dan ganas de terminar yo solo con todo lo que ha cocinado mi madre.
La cena termina rápido para mi disgusto. Mi madre se va a la cama con Dimitri y nos deja en la mesa a los cinco.
—¿Nadie está pensando qué carajo vamos a hacer? —Vladimir mira a Sergei—. Vamos, tú eres el negativo del grupo. ¿No hay nada que tengas que decir?
—No hay mucho, hermano. Es una locura y puede que meternos en esto acabe con nosotros dentro de una bolsa en el río. Pero si Pavel entra, entramos todos. Lo dije antes de la cena…
—Sí, sí… La mierda de la nueva era. ¿Puedo al menos volar cosas? Quiero irme feliz al hoyo.