Diamante de sangre y poder (Diamantes de la Mafia nº 4) Capítulo 5 #3
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Capítulo 5 #3

Él me mira y sonríe con sangre saliendo de sus labios.

Escupe a mis pies. Soy un imbécil pensando que, a las puertas de la muerte, mi padre confesaría algo.

La mota de tristeza desaparece consumida por el abundante odio que poseo.

Saco el cuchillo y vuelvo a enterrarlo. Vuelvo a hacer el mismo gesto de corte.

Solo que esta vez, mucho más profundo. Noto como el tejido interno se rompe, como se rasga y cruje…

Una descarga eléctrica de placer me recorre la columna.

—Jesús… —escucho a Sergei coger aire.

El animal que hay despierto en mi interior en este momento no me deja articular palabra; solo quiere sangre. La sangre y el terror que puedan salir de su cuerpo.

—Solo era un niño buscando amor. Destrozaste mi alma y jugaste mal tus cartas.

Me metiste en un camino de violencia que jugó en tu contra.

Ahora soy el monstruo que acechará tus pesadillas por el resto de tu miserable existencia en el infierno.

Y cuando me muera, te aseguro que buscaré lo que quede de ti y te perseguiré durante toda la eternidad.

Meto la mano dentro del estómago de mi padre casi inconsciente, aún apoyado sobre mí.

Tiro de sus entrañas y las dejo caer al suelo igual que a él.

Lo miro por un momento, ahí tirado y sin vida.

Respiro con dificultad, intentando que el ser racional que soy normalmente vuelva a mí.

Cuando creo que estoy más relajado, me giro y me limpio la sangre de la cara con la camiseta.

Me acerco a la mesa para coger un hacha, cortesía de la mente brutal de Alexei.

Miro a los chicos; los tres se ponen tensos y yo no puedo hacer otra cosa que sonreír mientras que, girando, levanto el hacha en el aire y la dejo caer.

Doy un golpe maestro, justo en el cuello; una decapitación brutal y completamente merecida al padre que me quería muerto.

—Esto es lo que le espera a quien dañe a mi familia, aunque solo sea con una mala palabra. Sangre y muerte. —los chicos se arrodillan ante mí—. Haced que se corra la voz. Vamos a empalarlo en la verja de la casa. Buscaremos otro sitio donde vivir, todos juntos.

Un mes después, todo el mundo sigue hablando de lo que le hice a mi padre.

Después de que enviara una foto completamente lleno de sangre y sujetando la cabeza de mi padre a Karsov, toda la Bratva sabe que existo.

«Aquí tienes la declaración sangrienta. El recordatorio de lo que le pasará a quien tome el camino equivocado contra Pavel Volkov».

Él se la mandó a toda la Bratva. Ahora, los altos cargos y el Pakhan me quieren enviar a misiones.

Incluso me han apodado “Drácula” por Vlad el empalador y mi sed de sangre.

Después de matar a mi padre, Karsov me dejó tatuarme toda la espalda; estaba orgulloso de lo que había hecho. ¿La parte mala para él? Que en este momento, otros quieren que trabaje para ellos y no está contento del todo con eso de que todo el mundo quiera el favor de su joven descubrimiento.

Con todo el dinero que estoy ganando ahora, más el dinero que nos dieron al vender las casas y todo el dinero que le quité a mi padre…

nos hemos comprado una mansión mucho más grande para poder vivir todos juntos.

Los chicos estaban solos y nosotros ya no podíamos vivir en esa casa llena de fantasmas del pasado.

Vivir juntos era lo más lógico. Además, mi madre está mucho más contenta con todos nosotros dando vueltas por la casa.

Todo nos está yendo bien mientras nos hacemos un buen sitio en la Bratva.

Estamos teniendo mucha suerte, todos menos Nikolai Kosov.

Lo de encontrar a Katty se complicó en el mismo momento en que ese cabrón apagó las cámaras de seguridad de las calles y ella dejó el móvil en casa.

Me he roto los sesos intentando encontrarla y Nikolai ha perdido completamente los papeles.

Está todo el día borracho en su casa, metiéndose en peleas en las discotecas y consumiendo cocaína.

Espero que no haga nada para que lo maten.

En el fondo es un buen tío y sería una pena.

Se merece algo mejor que ser un vagabundo.

Sergei asoma la cabeza por mi habitación mientras llama a la puerta. Le hago un gesto para que pase y acto seguido, entran Vova y Alexei detrás de él.

—¿Dónde vais los tres tan en silencio? Eso no es señal de nada bueno. —me incorporo en la cama—. ¿Qué os pasa?

—Queríamos hablar contigo sobre el juramento a la Bratva de esta tarde. —mierda, había olvidado eso—. Queremos que sepas que aunque juremos lealtad al Pakhan, nuestra lealtad está contigo.

—¿Qué estás diciendo, Sergei? —me pongo de pie y ellos se arrodillan, contengo el aire y me quedo muy quieto.

—Tú eres a quien juramos lealtad; has sangrado y peleado por nosotros en misiones. Nos has salvado a todos en algún momento, Pavel. Nos has dado algo por lo que luchar.

Vladimir saca un cuchillo y se corta la palma de la mano. Los otros dos hacen lo mismo después de él. Cierran el puño en alto frente a mí y dejan caer la sangre a mis pies.

—Sangre —susurro más para mí mismo que para ellos.

—Lealtad —dice Alexei.

—Acabaremos muertos si alguien se entera de esto. —les digo, pasándome las manos por la cabeza, intentando asimilar esta locura.

—Sangre, muerte y lealtad. A ti, Volkov; sangraremos y moriremos por ti, porque tuya es nuestra lealtad.