Devour 5. CAPÍTULO 5 #3
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5. CAPÍTULO 5 #3

Priest ata al suyo con bridas y luego saca otra del bolsillo para que hagamos lo mismo con el que tengo yo inmovilizado. Los dejamos en la grava. La habitación de atrás todavía tiene mujeres. Al menos tres.

—¿Y el resto de ellas? —pregunta Priest.

Justin señala a los todoterrenos. —Los hombres de Dane se encargarán. Nosotros tenemos que largarnos inmediatamente y esperar nuestra siguiente asignación.

Dejamos a los hombres en el suelo donde están y saludamos con la cabeza a los hombres enmascarados al pasar.

Echo un vistazo al todoterreno de camino.

La mujer está sentada en el asiento trasero llorando con la cara entre las manos.

Justin ya camina hacia su BMW, mientras Priest y yo le seguimos un par de pasos por detrás.

Se quita la máscara y se apoya en el capó del vehículo pasándose la mano por el pelo como si acabáramos de volver del puto gimnasio.

Me vibra el móvil en el bolsillo. Lo saco y veo que tengo un mensaje de Dane.

[Dane: ¿Cómo va?]

Tecleo una respuesta.

[Yo: Justin ha entregado a una mujer a los hombres que enviaste. Se están ocupando de los hombres que atamos. ¿Tenemos que hacer algo más?]

Miro el móvil mientras Dane escribe.

[Dane: Adelante, marchaos. Encargaos de vuestro otro asunto.]

—Buen trabajo esta noche, chicos. —Justin nos hace un saludo con dos dedos y luego nos saca el dedo—. Creo que esta noche me iré a casa de mi familia, para darle a mi hermana un pequeño consejo fraternal sobre el tipo de hombres que debería evitar.

Me río. No puedo evitarlo. Si este capullo cree que tiene alguna forma de impedirme conseguir a Saylor, va a aprenderlo por las malas.

—Dile lo que quieras, Justin. No importa.

Después de tres semanas, voy a pasarme el próximo año con la polla enterrada en cada agujero de su cuerpo.

Y no hay una maldita cosa que puedas hacer al respecto.

Realmente no quiero que sepa todas las cosas que planeo hacer con Saylor. Eso será entre mi pagana y yo, pero el cabrón necesita largarse de una puta vez.

Se le tensa la mandíbula, y da un paso adelante mirándome con los puños cerrados como si fuera a pelear conmigo.

Me quito la máscara, retándole a que se atreva a tocarme. Quiero que me dé una razón para tumbarlo. —Y tu hermana va a suplicármelo de rodillas.

Resopla y luego se mete en su coche, saliendo derrapando sin decir una palabra más. Sabe que Priest y yo le partiríamos la cara. Yo le daría una paliza solo, pero con los dos, su culo cobarde no tendría ninguna oportunidad.

—No va a dejar pasar esa mierda —dice Priest, quitándose la máscara—. Estoy deseando veros a los dos sentados en una cena familiar.

—Que le jodan. Y no va a haber ninguna puta cena familiar. Voy a follarme a mi chica, no a jugar a las casitas con su puta familia.

—Lo que tú digas. —Se deja caer en el asiento del copiloto y pone las botas en mi salpicadero. Juro que hace esta mierda solo para cabrearme. Es como el hermano pequeño pesado que nunca tuve—. ¿Podemos ir a tirar este puto cadáver ya?

Saco el móvil y compruebo la ubicación de Saylor una última vez.

Sigue en casa, así que al menos no ha salido a Velum esta noche con Kynlee.

A mi chica le gusta pasarlo bien cuando sale con su mejor amiga.

Pero no tengo ganas de ir al club para vigilarla cuando todavía tengo que ocuparme de lo que se pudre en la parte de atrás de mi coche. Le envío un mensaje rápido.

[Yo: Buena chica.]

—Eso ha sido una mierda muy jodida esta noche. —Priest saca su móvil mientras arranco el coche—. No hay forma de que esa sea la única operación. Dane tenía razón sobre que esta mierda sigue pasando.

—Lo sé. Dane va a hacer que sus hijos saquen información a esos hombres, y tengo la sensación de que nos espera mucho trabajo de reconocimiento.

Me vibra el móvil.

[Pequeña Pagana: Te tienes en demasiada estima, Axl.]

Me río entre dientes. Guardé mi contacto en su teléfono como «Mi Rey», ya que mi chica va a arrodillarse y servir.

[Yo: Será mejor que vayas practicando arrodillarte, nena.]

Joder, la tengo dura otra vez. Los Cuervos nos hacen esta mierda a propósito.

Nos ponen a prueba de todas las formas posibles para demostrar que nos doblegaremos a su voluntad.

No es de extrañar que en lo único que piensa todo el mundo en nuestra sociedad sea en sexo.

Ya tenemos dinero y ser un Cuervo nos da poder, así que nos privan de lo que más deseamos.

Me vibra el móvil otra vez.

[Pequeña Pagana: Solo si eres lo bastante bueno.]

Aprieto los dientes por el hecho de que otros hombres la han tenido además de mí. Pero no recordará sus putos nombres cuando la haya hecho mía. Y aunque los recuerde, haré que me dé una lista de los que sigan vivos.

[Yo: Cada vez que me repliques, te encadeno en mi habitación una semana entera.]

—¿Vas a conducir o vas a sextear con tu chica mientras estamos aquí sentados con un cadáver? —Priest guarda su móvil—. Porque me gustaría ducharme, hacerme una paja y dormir un poco de una puta vez.

Me palpo el bolsillo donde están las bragas de Saylor. Suena como un puto plan.