Devlin (Los Policías de King’s County nº 5) 7. Kylie
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7. Kylie

KYLIE

Los ojos de Devlin arden de forma peligrosa. Un escalofrío de deseo me recorre el cuerpo y me horrorizo de mí misma. Su mirada es de todo menos amorosa, aunque su enfado le dé un toque de lo más sexy.

—Marty sale con mi hermana —suelto rápidamente⁠—.

—Esa parte ya la he pillado. ¿Cuál es tu relación con esa familia?

Escupe las palabras «esa familia» como si fueran algún tipo de inmundicia, cosa que sé que son a sus ojos. Pero también han sido quienes han cuidado de mí durante los últimos años.

—He estado viviendo con mi hermana, Mel, desde que mi madre murió cuando yo tenía quince años.

Su expresión se suaviza ligeramente, pero mantiene los brazos cruzados sobre el pecho. —Siento mucho tu pérdida.

Hago un gesto con la mano para quitarle importancia. Siento una punzada en el corazón cada vez que pienso en mi madre, pero ya han pasado cinco años. He aprendido a vivir con ello.

—Fue duro para Mel tener que hacerse cargo de mí de repente. Trabajaba por las noches en un club para poner comida en la mesa. Al principio lo pasamos mal, pero ella estaba decidida a que yo siguiera estudiando.

Me apoyo en la encimera de la cocina y cierro los ojos, recordando aquellos años difíciles de comer judías con pan tostado y llevar ropa de tiendas de segunda mano.

—Solía trabajar en la zona VIP del club. Es muy guapa, mi hermana, y allí es donde ponían a las camareras más atractivas. Empezó a salir con gente que conoció en el trabajo y se juntó con malas compañías.

Él arquea las cejas. —Eso es quedarse corto.

—Así fue como conoció a Marty. No creo que supiera quién era él al principio y, para cuando se dio cuenta de a qué se dedicaba su familia, ya era demasiado tarde.

Él frunce el ceño. —¿Demasiado tarde en qué sentido?

No parece entenderlo, así que tengo que explicárselo con pelos y señales. —Estaba enamorada, por supuesto.

Él me mira fijamente. —¿Se quedó con él por amor? Sabes a qué se dedican los hermanos Dalton, ¿verdad?

Asiento despacio. —Ajá. Sé que está loca. Intenté que se viniera conmigo, pero no quiso. Por lo visto se van a casar.

Él se pasa las manos por el pelo. —¿Vas a ser familia de los Dalton?

Niego con la cabeza, hablando despacio. —No. Por eso me fui.

Quiero que entienda que ya no tengo nada que ver con ellos.

—Al principio, cuando empezó a salir con él, todo iba bien. Siempre tenía ropa nueva. Cuidaban de ella y también cuidaban de mí.

Le lanzo una mirada rápida. Esta es la parte que más me avergüenza. Sabía quiénes eran los Dalton y seguí adelante.

—Nos mudamos a un piso estupendo. Ella podría haberse ido sola, pero insistió en que yo también me mudara con ella. Siempre había comida en la nevera y de la buena, no de la sección de ofertas del Walmart.

Su expresión es dura, pero yo continúo. Tengo que hacer que lo entienda.

—Pero yo sabía que aquello no estaba bien y empecé a sentirme inquieta. Marty le compró un coche a Mel e insistió en que tuviera un chófer. Pero era evidente que era la forma que tenía Marty de tenerla controlada.

—No podíamos ir a ninguna parte sin el «chófer». Me sentía atrapada. Teníamos todo lo que queríamos, pero tenía un precio.

Le dije a Mel que quería irme, pero ella no quiso venir. Discutimos por ello durante meses.

Suspiro, mirando mi cocina, de la que me he sentido tan orgullosa por poder llamarla mía. —Sabía que la única forma era romper con todo, y empezar de cero, una vida nueva. No pensé que me encontrarían aquí, en un pueblo pequeño al otro lado del condado.

—¿Y qué hay de tu hermana?

Siento una punzada en el corazón. —Me siento mal por haber dejado a Mel, pero no pienso formar parte de esa familia. Ella ha tomado su decisión y yo he tomado la mía.

Él se pasa la mano por el pelo. —¿Te implicaste en lo que ellos hacían?

Me choca que pueda pensar que yo formaba parte de sus actividades delictivas, pero, por otro lado, tampoco puedo culparle por preguntarlo. —No. Jamás.

—¿Presenciaste algo? —Me agarra por los hombros y me mira con seriedad.

No me gusta por dónde va esto. Parece que quiere sacarme información.

—No, no vi nada. Todo era completamente ajeno a nosotras.

—¿Y tu hermana? ¿Le pidieron que hiciera algo para ellos? ¿Llevar algún paquete, entregar algo?

—No. —Me zafo de su agarre—. Nunca hicimos nada de eso. Deja de intentar sacarme información.

Parece dolido. —No estaba haciendo eso.

Pero baja la mirada y sé que le he dado en el clavo.

Ha sido una estupidez por mi parte pensar que podía salir con un policía. Estará siempre intentando sacarme información, acercándose a mí para poder encontrar trapos sucios de Marty. Y si Marty se enterara, Dios sabe qué pasaría.

Le miro directamente a los ojos. —Creo que es mejor que te vayas.

Se le descompone el gesto. —¿Es eso lo que quieres, Kylie?

Trago saliva. ¿Es lo que quiero? Ni siquiera lo sé, pero ahora mismo estoy demasiado enfadada con él. —Sí. Sí, lo es.

Me rodea la barbilla con las manos y me besa en la mejilla. —Adiós, Kylie.

Lucho contra las lágrimas mientras él sale por la puerta y veo cómo un hombre bueno se marcha de mi vida.