Detonate. Disparo al alma (Bajo la máscara 2) 47. Maddie
84%

47. Maddie

Maddie

Levanto la cabeza del cojín cuando oigo que se abre la puerta.

—Despierta, bella durmiente —dice Frankie, que entra con una bolsa de papel marrón en cada mano.

Después de un mes viviendo en este piso diminuto en medio de Dios sabe dónde, ya no me molesta la compañía de Frankie. Tras mi ataque de rabia inicial, me ha demostrado que me equivocaba con él.

—Nada de durmiente, solo aburridísima, embarazada y cansada.

—Bueno, te traigo más libros picantes. —Se echa a reír y deja una bolsa llena de libros a mi lado. Luego se dirige a la cocina.

—También te he traído un libro sobre maternidad. Por si a tu cerebro le apetece descansar un rato de pollas.

—¡Oye! Que también tienen argumento.

Voy con él a la cocina. Está llenando la nevera. Veo un recipiente enorme de helado de fresa que le he pedido, diciendo que era un antojo.

—Voy a preparar pasta a la carbonara esta noche. Receta de mi madre.

—¿Necesitas ayuda?

—No. Se hace rápido. Soy un profesional.

No insisto. Él cocina fenomenal, soy muy consciente.

Me pongo a ordenar los libros nuevos en la estantería de mi habitación, en el orden en que quiero leerlos, y, cuando termino, oigo que Frankie me llama.

—Huele muy bien. —Sonrío y me siento en una de las dos sillas que tiene la mesa.

No puedo evitar fijarme en que Frankie frunce el ceño cuando me ve cortar los espaguetis con un cuchillo. Supongo que no es la forma correcta de comerlos.

—¿Qué tal está Grayson? —pregunto.

—Bien.

No me da muchos detalles. Me ha contado que se está recuperando del disparo y que le han recomendado reposo. Aparte de eso, cada vez que pregunto, me dice siempre lo mismo. Pero tengo que preguntar, asegurarme de que se recupera.

—¿Cuántos días quedan?

—No lo sé. Llevo más de un año preparando esto. No puedo cagarla ahora.

—Vale... ¿Y cuál es el gran plan?

—Eliminar a todos los enemigos y recuperar lo que es mío por derecho. —Se encoge de hombros y le da un mordisco al pan de ajo.

—¿Y Grayson y Luca? ¿Dónde encajan ellos en tu operación para «dominar el mundo»? —pregunto nerviosa, deseando que no sean solo medios para lograr un fin. Aunque, cada vez que habla de ellos, solo he visto un profundo respeto.

—Yo lo veo como una sociedad. Luca y yo podemos conquistar el mundo.

—Si no te matan antes —comento con una sonrisita.

—Bueno, si les hablas bien de mí, es posible que sobreviva.

Suelto una risita burlona.

—Depende de cuánto tiempo más tenga que seguir aquí. Cada día que pasa se reducen las posibilidades de que vaya a decir algo bueno de ti.

—Entiendo por qué le gustas a Grayson. Eres de armas tomar.

—Vaya, gracias.

—Vamos, tienes que comer. Si no lo haces por ti, piensa en el pequeñín.

Después de lo que ocurrió en el hospital, Frankie me ha traído aquí médicos particulares para comprobar que tanto el bebé como yo estamos bien. No he vuelto a tener sangrados y aparentemente todo va como debería.

—Mañana van a traer una tele nueva. Para reemplazar la que te cargaste —dice sonriendo.

Ups.

—Sí, perdona por eso.

—No pasa nada. ¿Eso servirá para congraciarme contigo?

—Puede ser. Pero date prisa y acaba lo que sea que estés haciendo para que pueda recuperar mi vida.

—Lo intento, créeme. En cuanto sea seguro para ti salir de aquí, te dejaré hacerlo.

—Oye, ¿cómo es que puedes venir a cenar conmigo la mayoría de las noches? ¿No tienes mujer o alguien que te espere en casa?

Me muero de curiosidad. Estoy convencida de que no le faltan candidatas. Además, tendrá ya treinta y muchos. Me cuesta creer que no haya encontrado nadie con quien compartir su vida todavía.

—No. Estoy demasiado liado para eso.

—¿No quieres tener una familia?

—No sigas por ahí.

—Es una pregunta inocente —digo, y me lleno la boca de pasta.

—Estoy más que satisfecho siendo «el tío Frankie».

—Puede que te arrepientas de decir eso. Los tíos acaban haciendo de canguro muy a menudo, lo sabes, ¿no? —bromeo.

—No hay problema. No es tan difícil. Crecí en una familia numerosa. Tengo un montón de sobrinas.

—Ya lo veremos. —Me encojo de hombros y aparto el plato.

De vez en cuando me embarga una tristeza enorme. Echo muchísimo de menos a Grayson.

Pase lo que pase, me aseguraré de que Frankie haga las cosas bien.

Por ahora, estoy agradecida porque los dos estamos bien y sanos.