Detonate. Disparo al alma (Bajo la máscara 2) 38. Maddie
70%

38. Maddie

Maddie

Madre mía. ¿Embarazada?

El médico sale de la habitación.

—Grayson, dime algo, por favor. —Me caen las lágrimas por la cara. Se me acelera la respiración. Pero ¿qué he hecho?—. No ha sido a propósito, te lo prometo. Lo siento —explico sollozando y sin soltarle las manos.

Me abrazo las rodillas contra el pecho y apoyo la cabeza en los muslos. El somier chirría. Miro por encima de las rodillas y veo que está sentado en el borde de la cama y me coge una mano.

—¿Qué vamos a hacer, Grayson?

Me da un apretón en la mano. Tiene los ojos llenos de lágrimas, lo que provoca que yo llore todavía más.

—Lo afrontaremos juntos. Te apoyaré hagas lo que hagas, Maddie. —Casi se le quiebra la voz, pero consigue mantener la compostura.

—¡Por eso me apretaba tanto el vestido! —replico entre hipos.

Él me mira con una sonrisa triste. Después baja la vista a mi vientre y sonríe.

—Túmbate —me ordena, y, como siempre que usa esa voz autoritaria conmigo, obedezco al instante.

Me dejo caer en la almohada. El colchón se hunde cuando se apoya para levantarse. Se agacha y se recuesta sobre mi vientre. Yo me incorporo sobre los codos.

Empieza a besarme toda la zona.

—Nuestro —murmura con voz ahogada.

Descansa la cabeza sobre mi cuerpo. Yo pongo todo el peso en el brazo derecho y entierro la otra mano en su pelo. Para cualquier otra persona, este momento sería perfecto.

Pero, en nuestro caso, no sé lo que significa.

Siempre he soñado con tener un hijo. Sé que seré una mamá buenísima. Pero ¿puedo traer a un bebé a este mundo con el tipo de vida que llevamos?

—Te oigo pensar desde aquí, cielo.

Ni siquiera soy capaz de contestarle. No puedo.

—Os protegeré al bebé y a ti con todo lo que tengo. No lo dudes jamás. Nadie puede tocar lo que es mío y vivir para contarlo. —La violencia que se oye en su voz me pone los pelos de punta.

No dudo de sus palabras.

Ese hombre lo arriesgaría todo por nosotros.

Inspiro hondo y reúno el valor para hacer la pregunta.

—¿Tú quieres ser padre? Esto no estaba en los planes. No puedo obligarte a ser algo que no eres. Me has dicho que no puedes cambiar. Esto —digo señalándome el vientre— es un cambio radical en la vida, Grayson.

No puedo hacerlo sola.

Ni tampoco estar sin él.

—Todo eso era antes de enamorarme de ti, Maddie. Ahora quiero dártelo todo. Joder, tú has cambiado mi vida, cielo. Como sabía que pasaría. —Me mira a los ojos. Los suyos están llenos de lágrimas, como los míos—. Esto es lo que quiero. —Me pone la mano en la mandíbula—. ¿Qué me dices, cielo?

—Yo también.

Me da un beso en la coronilla.

—Te quiero.

Yo me acurruco contra su pecho y cierro los ojos. El olor fresco de su aftershave me envuelve y me voy dejando llevar por el sueño.

Vamos a tener un bebé.