Detonante SEGUNDA PARTE #6
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SEGUNDA PARTE #6

—De eso se tratan mis contactos. El resto depende de ti. No solo es talento, también tu disciplina y esfuerzo. Ahora debes pensar bien tu futuro en un nuevo continente, con otro idioma, otras costumbres. ¿Vas a viajar con tu madre? ¿Tienes novia en este momento?

—No creo que mi madre quiera cambiar de casa, de igual manera yo la seguiré ayudando —le dijo Aldineber mientras pensaba en los pandilleros de su localidad, su madre ya le había mencionado sobre las extorsiones—. Y lo otro… No. No tengo a nadie.

—Tranquilo, seguramente te conseguirás una modelito. De esas abundan en busca de estabilidad económica y un poco más de fama. Eso sí. Si alguna mujer logra enredarte, debes hacerla firmar capitulaciones antes de un matrimonio sorpresivo. ¡Ah!, y debemos asegurar tus piernas, todo tu futuro está ahí.

Lo que siguió fue completamente nuevo para Aldineber, todas sus costumbres cambiaron en realidad.

En Inglaterra debía madrugar más, entrenar más horas; también le cambiaron la dieta y la rutina de ejercicios.

Aparte del cambio de horario y de idioma, en el equipo le cambiaron la posición en la que solía jugar.

En Suramérica se dedicaba a ser un delantero neto, un número 9 de antaño; en Europa, la mayoría de equipos ofensivos jugaban con tres delanteros y a él lo ubicaron al lado izquierdo, para poder enganchar y rematar con su pierna derecha.

Tenía que hacer más recorridos, más esfuerzos, gambetas y pases; la Liga Premier era la más dura del mundo, eso no era un secreto, y como tal debía comportarse.

El problema para Aldineber llegó cuando cogió confianza con sus compañeros de equipo, había dos jugadores brasileros que también llevaban poco tiempo en el equipo y apenas estaban comenzando a conocer la ciudad,

cosa que los tenía fascinados gracias a la vida nocturna y bohemia que nunca habían disfrutado en su país.

Atapuma comenzó a salir, y no solo para conocer, y no solo fue trasnochar; también conoció el mundo del licor y una que otra droga.

En los entrenamientos no se le veía tan entusiasmado como al principio, el entrenador no era ciego y tenía buen plantel para escoger; suplentes.

En entrenamientos y demostrar sus capacidades, el ocio lo envolvió y fue su refugio, conoció más personas que le mostraron nuevos placeres y vicios.

Incluso fue suspendido un par de semanas por llegar tarde a los compromisos con el equipo.

Fue una noche cuando conoció a Norman Kane, un reconocido comediante británico, sintió que todo tendía a mejorar; el tipo lo hacía reír más de lo que uno podría reírse con alguien del mismo género, lo motivaba a recomponer su vida, a ser exitoso y un ejemplo para las nuevas generaciones.

No fue así, todo lo contrario, su vida cambió drásticamente, para mal.

eso mandó a Atapuma para el banco de lugar de motivarlo para mejorar en los Norman Kane y Aldineber Atapuma se conocieron en uno de los tantos pubs de Manchester, ninguno de los dos recuerda bien cómo fue, pero los tragos que habían consumido

comenzaba

ambos colaboraron. Aldineber apenas la exploración de la vida nocturna que en Ecuador nunca disfrutó, Norman Kane disfrutaba animando a sus amigos y a todo aquel que se acercaba.

Coincidieron un par de veces, cada uno salía con amigos diferentes pero se reconocían y se saludaban con la cabeza.

Cuando Norman tomó la decisión de acercarse y pedirle su número, no imaginó que sería tan fácil, Aldineber tampoco estaba convencido de ello, pero dos rayas de cocaína influyeron en el inicio de una buena amistad.

La primera invitación formal llegó por sorpresa, Atapuma acababa de ser sancionado por su entrenador y debía estar fuera de concentración dos semanas.

En lugar de recapacitar e intentar recomponer sus andanzas y su carrera, Aldineber tomó ese tiempo como unas vacaciones.

Aceptó la invitación de Norman porque, aparte de esa curiosa voz, el tipo era de lo más divertido que había conocido; además era guapo y con buen trasero.

Ninguno de los dos tenía expectativas, lo veían más como un reto de seducción, si las cosas se daban sería genial, si nada pasaba quedaría en el baúl de las anécdotas olvidadas.

Todo ocurrió rápido, sin darle rodeos a lo que a ambos los motivaba, la conversación los llevó por una ruta de deseo.

Norman comenzó preguntándole por su pareja.

Aldineber respondió que era complicado por su profesión y sus inclinaciones.

Norman le dijo que también tenía inclinaciones no convencionales.

En cinco minutos de charla ya se conocían mejor que con sus amigos cercanos.

Norman le preguntó por las experiencias sexuales y Aldineber sonrió, le gustaba el tema pero no tenía mucho por decir.

El humorista le dio a entender que prefería la adrenalina, el exhibicionismo, mejor dicho, para no maquillar las palabras, lo que a Norman le gustaba era el escándalo mediático, eso mejoraba sus vistas en internet y atraía público de todos los países.

Norman se levantó de la silla para ir al baño, le guiñó el ojo a Aldineber y desde la puerta le hizo una señal para que se encerrara con él, no precisamente para orinar juntos.