Antes de olvidarte
- Septiembre -
Ivy
Llevo a mis alumnos de último curso a una charla en la UC Davis.
El profesor que la da se llama Jake Serrano. Joven, divertido, muy guapo. Con ese carisma que hace que los alumnos presten atención sin mirar el reloj.
Cuando termina la charla, se acerca a mí.
—¿Eres la profesora Brooks?
—Sí.
—Encantado.
Tiene una sonrisa fácil y una calma que no se finge. Me fijo en su mandíbula cuadrada y los ojos almendrados. En sus labios definidos y en cómo se le riza el pelo a la altura de la nuca.
Intercambiamos correos por si algún alumno está interesado en la universidad y tiene alguna duda.
Luego, el número de teléfono.
Luego, café.
Al final, mucho, mucho más.
Noah
Veo las fotos de la campaña en todas partes.
Carteles en medio de la ciudad, revistas, redes.
No me reconozco en ninguna.
Intento hablar con ella.
¿Cómo estás?
Ninguna respuesta.
Mando otro mensaje:
Echo de menos hablar contigo.
Nada.
Paso días mirando la pantalla sin enviar nada más.
Dar me dice que deje de buscarla. Wes me dice que la deje en paz.
Y yo no sé hacer ninguna de las dos cosas.
Ivy
A veces me escribe. Leo los mensajes, los borro.
No porque me importen, sino porque no me importa lo que quiera decirme.
Por primera vez en años, respiro sin esperar un mensaje.
Una noche, antes de dormir, me encuentro una foto suya en internet anunciando calzoncillos. Tiene la mirada vacía.
Apago el móvil y pienso: por fin está tan lejos como necesitaba.
UN AÑO Y UNOS POCOS MESES DESPUÉS...
- Enero -
Ivy
Jake y yo llevamos poco más de un año saliendo.
Nada de fuegos artificiales, solo calma y felicidad sencilla. Comemos juntos, hablamos de libros, salimos a caminar. La vida con él no es intensa: es tranquila, dulce, rutinaria.
Me gusta.
Una tarde subo una foto a Instagram. Nada planeado: él riendo, yo desenfocada al fondo. El pie de foto dice: Sábado.
Cuarenta y siete «me gusta» en una hora.
Ni siquiera me paro a mirar si uno es de él.
Noah
Estoy en el gimnasio cuando veo la foto.
Llamo a Wes:
—¿Has visto la foto?
—¿Qué foto?
—La de Ivy con el tío ese.
—Es su novio. Se llama Jake.
—¿Novio?
—Sí, Noah. Ivy tiene derecho a rehacer su vida. No va a estar esperándote eternamente.
Le cuelgo. No quiero seguir escuchándolo.
Sigo mirando la imagen.
Jake tiene cara de tipo decente. No voy a llamarlo buen tío, me cae mal aunque no lo conozco. Pero parece normal. Tranquilo. De los que responden mensajes. De los que ella se merece.
Me paso la toalla por la cara y pienso que Wes tiene razón: no puedo pretender que me siga esperando.
Aunque no sepa muy bien a qué estoy esperando yo.
Y aun así, me arde el pecho.
- Verano -
Ivy
Eli me enseña una revista en la sala de profesores.
—Tu ex vuelve a estar en todas partes.
En la portada, Noah saliendo de una discoteca. Camisa medio abierta, sonrisa ensayada, una modelo apoyada en su hombro. El titular: « El quarterback más deseado del momento».
Me río sin saber por qué.
—Bien por él. Parece feliz —digo.
Eli me mira.
—Parece.
Por la noche, Jake cocina. Yo pongo música y bailo a su alrededor, robando comida de los platos que ya ha preparado.
En realidad, no dejo de pensar que la sonrisa de la foto no era de verdad.
Pero ya no es mi problema.
- Otoño -
Noah
Las sesiones de fotos se multiplican. Modelos, luces, risas falsas.
Salgo con una chica distinta cada vez. Una cama diferente cada noche.
Al día siguiente, los titulares: «Carter disfruta de la vida de soltero»; «¿Será esta nueva chica quien logre conquistar a Carter?»
Lo leo con una mezcla rara de alivio y asco.
Abro Instagram. Busco su perfil. Sigue sin seguirme. Pero no me ha bloqueado.
Veo la foto de El Sábado. Veo más fotos.
Y tiro el móvil al sofá como si eso pudiera borrarlas.