ARCHIVO SONORO
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(Clic)
(Silencio. Golpecitos suaves contra la mesa. Un suspiro. Un carraspeo.)
—Vale… esto… esto ya está grabando, ¿no?
Vamos al lío.
Buenos días, Noah.
O lo que sea que se supone que son.
Ayer Ivy y yo fuimos a Seattle.
He dormido como el culo, así que técnicamente sigo en «ayer».
Pero el calendario dice que es otro día, así que vamos… contexto:
Fuimos a ver a tu agente. Se llama Gabe. Difícil de olvidar. Aunque lo hayas olvidado. Al parecer hacías un montón de cosas. Y Ivy estaba en ellas. Al menos durante un tiempo. Y más del que en un principio me imaginaba.
Luego fuimos a tu piso. Uno muy alto y muy caro. El portero es majo y te llama «señor Carter». Se llama Tim. Creo.
Has encontrado un montón de fotos. De Wes. De tus padres. De Dar.
Y de Ivy.
Muchas.
Como… muchas-muchas.
He cogido todas las fotos. Todas. Ella no se ha dado cuenta. Y si lo ha hecho lo ha disimulado muy bien.
Hay una que a ella la rompió.
Y a mí también.
(Respiración muy profunda)
—Ivy llevaba un anillo de compromiso.
Te acabas de enterar de que estuvisteis juntos casi trece años y que os ibais a casar. Y recalco el «ibais» porque te volviste un capullo. Como ya sospechaba. Y se fue todo a la mierda.
Y lo peor es que no siento nada concreto . Solo un vacío que me cabrea.
Porque sé que debería dolerme recordar, y ni siquiera tengo eso. Ni siquiera eso…
No tengo la parte buena ni la mala. Solo las consecuencias.
(Pausa. Golpe seco con los dedos.)
—Ella lloró, ¿sabes? Aunque estaba conteniéndose. Y yo sólo tenía ganas de abrazarla, besarla y consolarla por lo imbécil que había sido el otro.
Lo peor fue ver cómo se rompía por alguien que técnicamente soy yo, pero que ya no existe.
Y ahí está el problema: ¿cómo coño compites contra ti mismo?
¿Cómo haces que alguien olvide al tipo que la destrozó, si ese tipo llevaba tu misma cara, tu voz, tu nombre?
¿Cómo me separo de él, si somos el mismo aunque no lo seamos?
(Risa, sin ganas)
—No tengo respuesta. Y créeme, lo he pensado toda la noche.
He dormido fatal. Bueno, no he dormido, más bien he estado mirando el techo mientras intentaba recordar cómo pasamos del «te quiero» al «te pierdo».
No he conseguido nada más que un dolor de cabeza terrible.
(Pausa larga)
—Lo que sí que tengo claro es una cosa, y la voy a compartir contigo: NO eres el de antes.
Y eso no es necesariamente malo.
El de antes tuvo su oportunidad y la desperdició.
Tú no.
Tú tienes otra.
Y no sé si Ivy va a poder mirar esta cara y no ver al idiota que la hizo llorar, pero voy a intentarlo igual.
Porque es ella. Porque sé que es ella.
Porque no necesitas recordar lo que viviste antes, sólo tener la certeza de lo que sientes ahora, cuando la tienes delante. Cuando te cuenta sobre su vida y sus gustos. Cuando la ves con Maisie o con sus alumnos.
Eso es lo que importa. Lo que pasó antes, no. Y eso es lo que tienes que conseguir que ella vea.
(Pausa. Se escucha risa baja, nerviosa.)
—Joder, qué intenso me he puesto. Esto es como declararse en una reunión de vecinos: un poco ridículo y bastante incómodo.
Pero es lo que hay.
(Pequeña pausa)
—Voy a contárselo a Wes y a Ray. No estoy seguro de qué espero de ellos. Pero necesito contárselo a alguien y no quiero quedarme quieto.
Voy con todo, menos con memoria.
No quiero perderla otra vez.
Aunque no sepa exactamente cómo fue la primera.
Así que… nada.
Eso.
(Silencio largo. Luego, como si se rascara la nuca)
—Más te vale espabilar, Carter.
Y no la cagues.
De nuevo.
(Clic)