Despertarás en otra vida CAPÍTULO 58 #2
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CAPÍTULO 58 #2

​ Cuando llego al piso de arriba, me detengo en el umbral de las escaleras al escuchar el ruido de una puerta.

Me sobresalto. Por un momento, he olvidado la presencia de Manu y he pensado que se nos ha colado un intruso.

Y es que así es como veo a mi hermano, como un intruso.

El subconsciente no miente. A pesar de los dibujos que dejó y la advertencia de mi madre de que regresaría, yo lo daba por muerto.

Es como si estuviera viendo un fantasma y me entran escalofríos.

Ni siquiera ha preguntado qué les pasó a nuestros padres, como si ya lo supiera o no le importara.

Tampoco ha mostrado el más mínimo interés por Pol, que es su sobrino; no le ha hecho ni caso.

Se ha cambiado de ropa y ha limpiado un poco las zapatillas Converse, que estaban hechas un desastre y llenas de barro, pero no se ha dignado ni a darse una ducha.

​ «Once años que para él han sido unas pocas horas.

Un viaje en el tiempo decepcionante en el que no ha conocido otros mundos ni otras épocas como en los libros de ciencia ficción y fantasía que tanto le gustan, solo…

para él solo ha sido un momento. Lo que tarda una estrella fugaz en surcar el cielo.

Después de ver con sus propios ojos y sin intervenir lo que Samuel le hizo a mi versión de aquí y a Valeria matándolo a sangre fría, se adentró en el bosque.

Se acercó a la zona del barranco y saltó.

La noche dio paso al día en un segundo, y ha terminado apareciendo en el mismo lugar once años después », me recuerdo, preguntándome cómo se sentirá, y qué extraños pensamientos lo estarán asaltando ahora mismo.

Pero Manu es un libro cerrado. Imposible saberlo.

​ —Ey.

​ —Gael ha preparado sándwiches, por si quieres comer algo.

​ —No tengo hambre.

​ —¿Vas a alguna parte? —le pregunto.

​ —Sí, voy a dar una vuelta por ahí. Chao.

​ Manu ha contestado sin mirarme a la cara.

​ Cuando pasa por mi lado rozándome el brazo, retrocedo atrás en el tiempo por un intenso dèjá vu que me paraliza por completo.

***

Mismo lugar

Agosto de 2018 de mi anterior realidad

Estaba molida. Mis padres estaban trabajando en el restaurante y Gael decidió quedarse un rato más en el salón viendo la tele.

Ya estábamos viviendo en París y la apertura de nuestra primera cafetería estaba prevista para dentro de tres meses.

Nos encontrábamos en un punto en el que desconocíamos que las cosas nos irían bien, por lo que vivíamos con la incertidumbre y con un miedo constante a fracasar.

Habíamos llegado esa misma mañana a Cadaqués para pasar unos días.

Echábamos de menos el pueblo, aunque estar en esa casa, a escasos metros del pozo tapiado que me recordaba que ahí dentro estaba Valeria, me sumía en un estado de nervios constante.

Se habían cumplido cuatro años de su «desaparición».

Se me hacía difícil entender que mis padres pudieran continuar viviendo ahí sabiendo lo que ocultaba el pozo.

​ Subí las escaleras, deseosa de tumbarme en la cama y dormir doce horas seguidas, cuando vi a Manu saliendo de su habitación.

​ —Ey.

​ —Gael ha preparado unos sándwiches, por si quieres comer algo.

​ —No tengo hambre.

​ —¿Adónde vas? —le pregunté, porque era raro que Manu saliera por ahí solo, pero yo llevaba un tiempo fuera y estaba bastante desconectada, así que era posible que las cosas hubieran cambiado. Que tuviera amigos. Incluso alguna novia.

​ —Voy a dar una vuelta por ahí. Chao.

​ Contestó sin mirarme a la cara.

​ Pasó por mi lado rozándome el brazo.

​ Esa noche violó y mató a su primera víctima.

***

Ahora

Tras el shock inicial que me ha tenido petrificada durante un buen rato en lo alto de las escaleras, bajo a toda prisa.

Cuando Gael me ve, se levanta rápido del sofá y me pregunta con inquietud qué pasa.

Abro la puerta de sopetón, desciendo las escalinatas, tropiezo y me caigo, me sale sangre de las rodillas.

Gael me tiende la mano y me ayuda a levantarme, mientras pregunta:

​ —¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?

​ No contesto. No puedo. Atravieso la verja y salgo a la calle, pero no hay ni rastro de mi hermano. Grito su nombre, pero es inútil. Ya no está.

​ —¡Paula! ¿Pero qué pasa?

​ Levanto la mirada en dirección a un cielo repleto de estrellas, coronado por una imponente luna llena. Tengo un mal presentimiento. La preocupación me aprieta el pecho.

​ —¡Va a volver a pasar! Todo se repite, ¡todo!

Manu me dijo que no se puede luchar contra el destino.

Que lo que tiene que pasar, pasa, que todo está escrito.

De una manera u otra, todo está conectado, nuestras versiones están conectadas, nuestras distintas líneas temporales también lo están.

Nunca se han ido de aquí… ahora lo veo. Somos los mismos.

Nuestra conciencia es la misma de un mundo a otro, lo único que cambia son los acontecimientos y, por lo tanto, nuestros recuerdos.

Tengo que… tengo que salir a buscar a Manu.

Lo va a volver a hacer y… y no voy a poder impedírselo.

Si no es esta noche, será otra, solo espero que lo pillen pronto; si no, yo misma lo delataré.

Manu lleva el demonio dentro, Gael. No lo he querido ver, pero sé que aquí también se le metió el demonio.