Despertarás en otra vida CAPÍTULO 50
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CAPÍTULO 50

GAEL

E n el mundo que recuerdo, aunque estuve infinidad de veces en esta casa, nunca llegué a entrar en la habitación de Manu. Al menos en esta línea temporal, la estancia se ha quedado estancada en una juventud que se quebró diez años atrás con su extraña desaparición en Oturia.

​ Veo a Paula mirar a su alrededor y sonreír.

​ —¿Qué pasa? —le pregunto.

​ —Que el Manu de esta realidad era igual al de la otra. Mira.

​ Paula se detiene frente a un perchero ubicado en una esquina, junto al armario empotrado, y roza con suavidad la tela de una bata de mago.

Ambos desviamos la mirada hacia la varita mágica de Harry Potter que hay en la mesita de noche, y yo recuerdo que Manu, encerrado en prisión y desde mi anterior realidad, me había descrito con precisión su habitación.

La imaginé así, tal cual la veo ahora. Fue el día en que me contó que Valeria se rio de él por friki.

Manu se cabreó, confundió señales, e intentó abusar de Valeria pensando erróneamente que era lo que había venido a buscar.

Después ella lo atacó, lo arrinconó contra la pared y lo insultó, instantes antes de que Paula le arrebatara la vida.

Las paredes aquí , en este mundo, cuentan otra historia, pero están empapeladas de El señor de los anillos , como debía estarlo en la línea temporal que Paula y yo hemos abandonado, pues Manu también me los mencionó.

Ahora Paula desvía la mirada al suelo, al punto en el que deduzco que ella recuerda haber matado a Valeria, aunque ese terrible suceso, aquí , no ocurrió.

​ —Ey, ¿estás bien?

​ —Sí, sí… —asiente aturdida, señalando la balda vacía de una estantería—. Aquí estaban los libros de Harry Potter de Manu que ahora están en la habitación de Pol. Y esto…

​ Extrañada, Paula se acerca al desordenado escritorio.

Imagino que está tal y como Manu lo dejó hace diez años antes de irse a Oturia y desaparecer.

Paula coge una gruesa libreta rectangular de anillas con una bonita cubierta de cuero que parece artesanal, y empieza a pasar las páginas con los ojos muy abiertos.

​ —Gael, tienes que ver esto… Aquí también… Manu también…

​ —… también vio cosas que han terminado pasando —acierto a decir, clavando la vista en un detallado dibujo en acuarela en el que aparece un bosque tenebroso engullido por la niebla, y también la cabaña de la bruja a un lado y su silueta sin rostro.

​ Manu lo visualizó y lo creó antes siquiera de viajar a Oturia y conocer el entorno.