Despertarás en otra vida CAPÍTULO 8 #2
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CAPÍTULO 8 #2

​ —Quieres huir —continúa—. Pero su mano se posa en tu espalda, te paraliza, el frío te atraviesa como una daga, y se obra el hechizo.

Así es como lo quiero ver, como un hechizo.

En el mundo que conocías, mueres. El golpe en la cabeza te mata.

Alguien encuentra tu cuerpo sin vida. Desapareces.

Te entierran. Supongo que, los que se quedan en la línea temporal que has abandonado, te lloran.

Pero ese plano ya no te pertenece, ya no existes en él.

Despiertas en otro mundo con un dolor terrible de cabeza y la piel fría, es un frío que no se va en días.

Te encuentras en una realidad alternativa parecida a la que conocías pero con matices distintos.

Todo esto me lleva a la conclusión de que la muerte no existe, solo es un salto a un universo paralelo. A otra versión de nosotros mismos.

​ »Yo desperté aquí hace siete años, en esta línea temporal.

Y aquí nunca he conocido a Elisa. Ella sigue viva, y me consta que la pareja del coche contra el que me estrellé también están vivos.

Antes de huir del hospital, busqué sus nombres y vi sus fotos en Facebook.

No es que haya cambiado nada, ellos siguen muertos en el mundo que yo también abandoné, pero aquí están sanos y salvos y solo yo los recuerdo, y ese, creo, es mi castigo.

Recordar lo que hice aunque, técnicamente, aquí no haya ocurrido y no sabes lo mucho que me alivia que así sea.

Y es que el mundo que abandoné es como un fantasma.

Como un sueño lejano. Después de siete años aquí, ha perdido su intensidad, su lógica, su color…

Mi conexión emocional con mi anterior línea temporal se ha ido debilitando, y lo único real es el aquí, el ahora, este momento…

A ti te acabará pasando lo mismo, Paula, aunque lo veas todo demasiado oscuro y complicado. Recordarás, pero no será lo mismo.

​ »Hay tantas posibilidades… el tiempo no es lineal como nos han enseñado.

El tiempo, como la muerte, no existe o, en cualquier caso, es circular y repetitivo, lo que le daría bastante sentido a los conocidos déjà vu .

Somos seres multidimensionales. Cada decisión que tomamos se convierte en una existencia alternativa en la que hay cientos o miles de versiones de nosotros mismos.

Algunas vidas se parecen, hasta puedes relacionarte con las mismas personas, vivir en la misma ciudad, en la misma casa, tener el mismo trabajo…

Y otras realidades son completamente distintas, aunque tú creas que sigues siendo la misma persona.

No lo eres. Porque las personas somos como somos por las experiencias que vivimos, y si las experiencias que hemos vivido son distintas de un mundo a otro, nos convertimos en personas diferentes.

​ Durante todo el rato que Toni ha estado hablando, no he podido evitar mirarlo anonadada, completamente absorta en su relato, digno de una película de fantasía o de ciencia ficción.

​ ¿Qué hago? ¿Confío en lo que me ha contado o no? ¿Qué otra cosa puedo hacer?

​ Cuando creo que no me va a salir la voz y que podría quedarme dormida de lo exhausta que estoy, me asaltan las preguntas:

​ —Pero entonces, si existen varias versiones de nosotros mismos, ¿por qué no saltamos a otro mundo recordándolo tal y cómo es?

¿Por qué recordamos el mundo anterior en el que, supuestamente, hemos muerto y dejado de existir?

Como castigo por lo que hicimos, ya, pero deberíamos aparecer en esta nueva realidad con nuevos recuerdos, ¿no? Con los recuerdos de aquí .

​ —No tengo todas las respuestas, Paula.

De hecho, han pasado siete años desde que llegué aquí y aún hay cosas que no comprendo.

Pero supongo que venimos de una especie de mundo raíz.

Solo conocemos esa existencia y esa es nuestra primera muerte, o tal vez no, puede que nos haya ocurrido en el pasado y no lo recordemos.

¿Tú te acuerdas del momento en que naciste?

¿De lo que pasó? ¿O de los nueves meses que estuviste dentro del vientre de tu madre?

​ —No, obviamente no —contesto.

​ —Pues es casi lo mismo. Así como tampoco recordamos vidas pasadas, aunque cada cual con sus creencias, podríamos compararlo con lo que nos sucede con esto.

No recordamos otras realidades, concretamente la realidad en la que nos encontramos actualmente, porque, aunque tengamos el mismo físico, en cada línea temporal tenemos un consciente y una consciencia distinta.

El caso es que, al morir en las profundidades del bosque de Oturia y saltar a otro mundo alternativo en el que quizá tomamos otras decisiones, el mundo raíz es el único que sobrevive en nuestra memoria y solo nos queda adaptarnos a nuestra nueva vida.

Tú misma puedes tomártelo como una maldición o como una bendición.

Está en tus manos aprovechar esta nueva oportunidad, que así es como quiero verlo yo.

​ —El mundo raíz… ¿Y dices que solo les pasa a los que han tomado decisiones muy malas?

​ —Eso parece. Al menos aquí, en Oturia.

​ —¿Has conocido a alguien más?

​ —¿A alguien como nosotros? —Sonríe con sarcasmo, aplastando el cigarrillo consumido en el cenicero y volviéndose a sentar en el sillón.

Baja la mirada y asiente con aire ausente—.

Sí, solo a una. Seguro que hay más, y otros lugares como Oturia que son como puertas a otras líneas temporales, pero no he coincidido con ellos.

Era una mujer que no pudo soportar que en este nuevo mundo sus hijos no existieran, y se colgó del tronco más alto del olmo de la plaza, aquí mismo.

​ —Dios…

​ —Sí… Desconozco el mal que causó; al igual que tú, no me lo quiso contar.

Cuando vi su cuerpo colgando, me pregunté si había alcanzado otra realidad, pero es posible que solo ocurra cuando mueres en el bosque.

Cuando la mano de la bruja te elige, te atenaza y te empuja.

No lo sé con seguridad. Como te he dicho, las posibilidades son infinitas y no tengo todas las respuestas.

Nadie las tiene. Hemos aterrizado aquí, en este mundo, pero podríamos haber acabado en otro en el que tú y yo jamás nos hubiéramos encontrado.

Hay miles de versiones de nosotros mismos pululando en distintos mundos alternativos.

Y hoy en día las redes sociales nos dan muchas pistas, así que estúdialas, descubre quién eres aquí, e intenta relajarte.

A lo mejor este mundo no es tan distinto al que has dejado atrás.

No sé, a lo mejor te gusta esta vida. Puede que te sorprenda y que seas feliz.

​ —Es todo muy distinto —le digo, pensando en Gael abrazado a Valeria —. Casi la misma gente, pero… no sé, la sensación es muy extraña.

​ —Puedo hacerme una idea.

​ —Y, sabiendo que Elisa sigue viva en este mundo, ¿por qué no la has ido a buscar?

​ —Porque está mejor sin mí.

​ —Pero aún…

​ —Sí, los sentimientos no cambian. La quiero.

La querré siempre, aunque en esta vida no sepa ni quién soy porque no llegamos a conocernos.

O eso creo… No la he olvidado, pero es mejor así.

Ella es feliz y eso es lo único que me importa.

Yo de ti me quedaría con eso, Paula. Aprovecharía esta nueva vida en la que, por lo que creo, no tomaste esa mala decisión que marcó tu destino en tu anterior existencia, y seguiría adelante.

​ Seguir adelante.

​ Pero…

​ Siempre hay un pero .

​ Pero sin Gael.

​ Pero sin el bebé que crecía en mi interior, un sueño a pocos meses de cumplirse que ya nunca podrá ser.

​ Y con Valeria viva, usurpando la única realidad que yo conocía y que me encantaba a pesar de mis malas decisiones, ese mundo raíz que he perdido de una forma que me parece de lo más trágica e injusta.

​ El único mundo que recuerdo…

​ Tengo que asimilar toda la información, demasiado excéntrica e inverosímil para alguien tan racional como yo.

Jamás debí adentrarme en el bosque, desconociendo lo que podía ocurrir.

El caso es que Valeria está viva y vuelve a ser un problema.

Pienso en cómo podría deshacerme de ella también en esta línea temporal, aunque eso me convierta en la mala del cuento.

Pero tengo que recuperar a Gael. Él y yo estamos destinados a estar juntos en todas nuestras versiones y en todas nuestras realidades.

Necesito volver a mi vida de antes, aunque creo que lo primero que tengo que hacer es descubrir quién soy aquí .