Desde mis sombras Capítulo 10
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Capítulo 10

El mensaje seguía ahí.No había desaparecido.Solo esperaba.

Lo leí más de una vez.

Era simple.Demasiado simple.

Cuatro meses,reducidos a una línea.

Como si la pausa hubiera sido solo mía.

Apoyé el teléfono sobre la mesa.Lo volví a tomar.Lo dejé otra vez.

Sabía lo que tenía que hacer.Pero también sabía lo que iba a hacer.

Y esa diferenciapesaba más de lo que quería admitir.

Durante esos meses había avanzado.O al menos eso me había repetido.

Había vuelto a mis rutinas.

A mí.

Intenté conocer a otras personas.Todo terminaba igual.

Comparaciones injustas.Pero inevitables.

No porque él fuera mejor.Porque era conocido.

Y eso, en ese momento,se sentía más seguro que cualquier otra cosa.

No lo extrañaba solo a él.

Extrañaba la forma en que mi cuerpo reaccionaba

cuando estaba cerca.

La facilidad.

La intensidad.

Lo rápido que todo dejaba de importar.

Eso era lo peligroso.

No la relación.

La sensación.

Esa que todavía sabía exactamente cómo provocar.

Con Axel, todo tenía una forma.Incluso lo que no la tenía.

Había inestabilidad.Pero era una inestabilidad que ya entendía.

Y eso…me hacía sentir cómoda.

Aunque no lo estuviera.

El teléfono vibró otra vez.

No fue un mensaje.

Fue una canción.

No la abrí de inmediato.Vi el título.

Era nueva para mí.

La dejé reproducirse.

La voz llenó el silencio.

Al principio no presté atención.Solo la melodía.

Pero poco a poco…empezaron a filtrarse las palabras.

Fragmentos.

Suficientes.

Para incomodar.Para reconocer algo que ya había vivido.

Esa forma de quererintensa…pero cerrada.

Esa idea de pertenecersin tener realmente un lugar.

Esa contradicciónde querer irse…y no poder.

Sentí el cuerpo tensarse.

No por lo que decía.Por lo que removía.

Era lo mismo que habíamos sido.

Esa forma de volveraunque ya se conociera el final.

Apagué la pantalla.

No terminé la canción.

Era una forma de hablar sin decir nada.De regresar sin asumirlo.

De recordarmeexactamente dónde habíamos estado.

Respiré hondo.

Miré el teléfono otra vez.

Y entonces apareció la pregunta.

No qué responder.

Por qué volver.

No había razones lógicas.Nada indicaba que esta vez sería distinto.

Y, aun así…

algo dentro de mí ya se había movido.

No lo estaba eligiendo a él.

Estaba eligiendolo que sentía cuando estaba con él.

Había estabilidad dentro de su inestabilidad.

Y eso…era suficiente para mí en ese momento.

Cerré los ojos un segundo.

No me gustaba admitirlo.

Pero era la verdad.

No me sentía mejor sin él.Solo más tranquila.

Y no era lo mismo.

Sabía que responderle era volver.

No a él.

A lo que pasaba cuando estaba cerca.

Y aun así lo hice.

Como si mi cuerpo ya hubiera decidido antes que yo.

Volví a tomar el teléfono.

Abrí la conversación.

Mis dedos se quedaron sobre la pantalla.Unos segundos.

Porque esta vez no había duda.Ni ilusión.Ni excusas.

Sabía exactamente en qué estaba entrando.

Respiré.

Y escribí.

Algo simple.Suficiente.

Nada que significara demasiado.Nada que lo cambiara todo.

Pero lo necesario.

Para volver.

Envié el mensaje.

La respuesta llegó rápido.Demasiado rápido.

Como si nunca se hubiera ido.

Leí su respuesta.

Y fue inmediato.

No felicidad.

Reconocimiento.

Como si algo dentro de mí hubiera estado esperando este momento

sin admitirlo.

No era una conversación nueva.

Era continuar algo que nunca había terminado del todo.

Y eso lo hacía más difícil de rechazar.

Como si nada se hubiera roto.Como si la distancia nunca hubiera existido.

Y quizás…

esa era la parte más difícil de aceptar.

Que nunca se había ido del todo.

Y por un momento,todo volvió a sentirse igual.

Y eso…

era exactamente el problema.

La canción seguía ahí.

Años después,todavía puedo asociarla con ese momento.

No la había escuchado antes.

Y, aun así,me conmovió.

Hablaba de mí.

De lo que estaba dispuesta a aceptar.

De lo que no había querido soltar.

Y de lo fácil que fuevolver a eso.