Derrota Colateral (Victoria 2) Capítulo 21
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Capítulo 21

La otra cara de la moneda

El entrenamiento con Katrice debería de haber salido bien desde el primer momento.

Era lista, rápida y tenía muchísimo control sobre su magia.

Cualquiera se sentiría encantado de tener a alguien como ella a su lado.

El inconveniente era que no era Rian. Ni Thiago.

Era como volver a entrenar con Gin, Gabie o Maar, con quienes Aiden se había presentado a los torneos en la escuela superior cuando Rian se fue.

No eran malos duelistas, pero necesitaba dar siempre un paso atrás para adaptarse a su ritmo.

Ese era un caso similar. Katrice había ganado el torneo nacional hacía dos años y no podía decir nada malo de ella.

Solo que no encajaban bien. No se entendían y era frustrante. Aunque parecía el único que lo pensaba.

Caleb llevaba fijándose en su entrenamiento toda la mañana y sonreía complacido.

Le daba la sensación de que, por primera vez, estaba contento por cómo se estaban desarrollando los acontecimientos.

Por lo que le habían dicho, llevaban casi un mes en una búsqueda constante de alguien que se adaptara a su magia y aquella era la primera prueba.

Que Katrice hubiera ido a propósito para conocerle y entrenar un rato no significaba nada.

Sabía que era muy probable que, antes de que nombrasen a un compañero definitivo, pasarían más magos por los entrenamientos, pero aun así aquella situación le incomodaba.

No quería ir pasando de mano en mano hasta que decidieran que alguien era lo adecuado.

Adaptarse a la forma de combatir de otra persona era un proceso complicado y, aunque Aiden no se encontraba del todo cómodo aquella mañana, sabía que con el debido entrenamiento llegarían a formar un buen equipo.

Al menos, Katrice se mostraba interesada en los duelos y en competir profesionalmente.

—¿Se puede saber qué tenéis los dos en la cabeza?

—preguntó Rian, haciendo que todos se giraran hacia él—.

No estáis haciendo nada bien. Os veo despistados y ni siquiera os sincronizáis antes de lanzar ningún ataque.

No sé si recordáis que esto es una competición de dúos.

Por si os habíais olvidado, os lo recuerdo.

Aiden parpadeó confuso. Katrice lo miraba con el ceño fruncido, sin saber qué le estaba pasando al entrenador por la cabeza. Caleb, por el contrario, tenía los ojos abiertos y las cejas levantadas, mirándole como si fuera parte de una broma improvisada.

—Creo que no estoy entendiendo —dijo la chica al ver que los demás se quedaban en silencio y nadie pensaba rebatirle nada.

—No, si está claro que mucho no entiendes si sueles competir de esa manera.

Tan pronto como escuchó aquello, Aiden se llevó las manos a la cabeza y se giró hacia la implicada. Si el objetivo era hacer enemigos, iba bien encaminado. Katrice tenía el gesto crispado y estaba apretando los puños con fuerza.

Pensó que no iba a decir nada, que no le iba a seguir el juego. Se equivocó. Antes de darse cuenta, había dado un paso en dirección a Rian y le estaba increpando con razón.

—¿Perdona? Creo que no he entendido lo que me estabas intentando decir.

—Te lo explico de nuevo, si hace falta. No te preocupes. —Hizo una pausa, antes de dirigirse nuevamente a los dos—. Lo estáis haciendo de pena.

Katrice abrió la boca, lista para contestarle, pero Aiden se adelantó.

—Es la primera vez que entrenamos juntos. Relájate. No está yendo tan mal —protestó, intentando quitarle hierro al asunto, aunque para su desgracia entendía el punto de vista de Rian.

Como entrenador, el cambio que había de los combates que hacía con Thiago y los que hacía con ella, era abismal.

No se podía comparar siquiera y él era consciente.

A pesar de ello, sabía de sobra que el grado de sincronización que tenía con su amigo les había llevado meses de duros entrenamientos para alcanzarlo.

Además de la propia amistad que tenían desde hacía años.

Eso era fundamental. Con Katrice no compartía nada.

No tenían vínculo y de esa forma era imposible. Rian lo sabía.

—La primera vez que tú y yo entrenamos juntos lo hicimos bastante mejor de lo que lo estáis haciendo ahora, y eso sin contar que tu experiencia era negativa —protestó Rian, señalándole con el dedo.

Era cierto, pero sus poderes se compenetraban de una manera especial. No era lo común. El vínculo que habían tenido, que todavía podía sentir, había sido algo excepcional.

—No tiene nada que ver —dijo Aiden, enfadado. Aunque entendía el punto del entrenador, aquello estaba fuera de lugar.

—Tiene mucho que ver. Así no vas a ganar.

—¿Y a ti qué te importa si gano o pierdo?

—Me importa más que nada. Si tú ganas, yo también.

Aiden apretó los puños, alterado. Cuando Rian le decía aquellas cosas notaba cómo perdía poco a poco el autocontrol que le quedaba. Se quedaron los dos mirándose el uno al otro. Querían decirse mil cosas, aunque ninguno de los dos abrió la boca.

—Sea lo que sea esto, solucionadlo antes de volver a llamarme —les interrumpió Katrice visiblemente molesta—. Me largo.

La chica cogió la toalla que estaba tirada en el suelo y se secó el sudor con ella mientras se dirigía hacia los vestuarios. Todos se quedaron quietos, en silencio sin saber bien qué hacer.

Caleb, furioso, no apartó la mirada del segundo entrenador. Rian estaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido, sin saber qué había hecho mal. Y Aiden… Aiden volvía a estar en el punto de partida. Con una competición a la vuelta de la esquina y nadie con quien poder participar.