Derrota Colateral (Victoria 2) Capítulo 20 - Rian
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Capítulo 20 - Rian

Nadie

Aquella mañana llegué al despacho de Caleb algo más temprano que de costumbre.

Llevábamos unas tres semanas intentando seleccionar un compañero para Aiden, pero ni siquiera me había molestado en entrevistar a ninguno de los candidatos.

Todos tenían perfiles mediocres que no le llegarían ni a la suela del zapato.

Necesitaba encontrarle un mago lo suficientemente bueno, alguien que estuviera a su altura, y no pensaba aceptar menos.

Mientras tanto, que siguiera entrenando con Thiago.

Me senté detrás de la mesa y me puse a revisar los documentos que habían quedado preparados para mí la noche anterior.

Logan, sin experiencia previa en campeonatos internacionales. Descartado.

Marie, finalista dos años consecutivos en el torneo de su escuela. Descartada. ¿Quién puede pensar que ser finalista dos años en un duelo local puede ser digno de mención?

Katrice, ganadora del torneo nacional de magos hace dos años. Descartada. No ha durado más de una competición con el mismo compañero, por algo será.

Tris, descartado. Ni siquiera me molesté en revisar sus clasificaciones. No era suficiente.

◆◆◆

Una hora después, tiré el último expediente sobre la mesa. Había revisado los ochenta y cinco que me había dejado el entrenador. Ninguno merecía la pena.

Durante las primeras semanas habíamos intentado buscar el compañero perfecto para Aiden en la propia escuela.

Ahora, lo estábamos buscando en cualquier universidad del país.

El siguiente paso sería ampliar la búsqueda a todo el continente.

Caleb había rechazado mi idea varias veces, pero, después de ver los resultados, no íbamos a tener más remedio.

El entrenador entró en el despacho en aquel momento, devolviéndome a la realidad.

—Rian, hoy llegaste pronto —puntualizó mientras daba una visual a los documentos que estaban encima de la mesa.

Al ver que solamente había un montón, frunció el ceño—.

No me lo digas. Hoy tampoco encontraste ninguno que pasara el primer corte…

—suspiró acercándose a mí y cogió un par de expedientes, revisándolos por encima—.

Cualquiera de estas chicas sería una opción perfecta para Aiden.

¿Qué problemas les has buscado esta vez?

Fruncí el ceño. Yo no estaba buscando problemas, al contrario. Yo era uno de los primeros interesados en ver a Aiden lograr la victoria en el torneo de este año. Además, conseguir una victoria en mi debut como entrenador era mucho más de lo que podía pedir.

—Yo no les he buscado ningún problema. No están a la altura —protesté levantándome, mirando los documentos al mismo tiempo que él—. ¿El objetivo es ganar o participar?

—A este paso no haremos ni una cosa ni la otra.

Puse los ojos en blanco antes de empezar a recoger mis cosas.

—Aiden es uno de los mejores magos de su generación, lo has dicho muchas veces.

—Yo solo repetía sus propias palabras, pero sabía que eran cien por cien verdad—.

Si queremos que desarrolle todo su potencial y se convierta en uno de los mejores duelistas, debe de estar al lado a alguien dispuesto a luchar por el mismo objetivo.

Si le ponemos a un mago cuyo sueño sea ser médico, no solamente estaremos perdiendo la competición de este año, sino el tiempo.

—En eso estamos de acuerdo, aunque Aiden debería tener un compañero definitivo lo antes posible.

Los mejores duelistas son los que muestran una complicidad con su compañero y eso lleva tiempo.

Tiempo que no tenemos. Sin contar que la primera fase del torneo es dentro de nada.

—Caleb me miró a los ojos, preocupado—. Sabes tan bien como yo que esta es su última oportunidad.

Asentí, bajando la cabeza. Era cierto. Aiden ya tenía dieciocho años y si quería convertirse en duelista profesional, necesitaba que le hicieran una oferta en los próximos tres años.

Si terminaba la carrera sin que ningún equipo se hubiese interesado por él, no habría nada que pudiera hacer.

No había nada imposible por el momento, pero para ello necesitaba afianzarse en la competición de ese año.

Demostrarle al mundo que tenía un compañero digno de él, con quien ganar campeonatos.

Llegar a ascender a las ligas profesionales.

Yo sabía mejor que nadie que aquello no era algo que pudiera hacer solo.

—¿Y qué propones? ¿Meter al primer mago que muestre interés? —pregunté escéptico, enfadado por la posibilidad.

Caleb resopló, exasperado.

—Katrice sería una opción más que aceptable. —Me puso el expediente en el pecho y lo sostuvo ahí hasta que lo cogí con la mano—. Concierta una entrevista con ella. Veamos cómo se relaciona con Aiden.

No podía estar hablando en serio. Katrice no podía ser una opción. Abrí la boca para protestar y no pude decir nada. Caleb se adelantó a mis palabras.

—Ni se te ocurra decir nada al respecto. Has tenido tres semanas para buscar a alguien, nadie ha pasado tu primer cribado. Si tengo que intervenir, lo haré. A no ser —se encogió de hombros y me sonrió de forma extraña—, que hayas cambiado de idea y quieras ser tú el compañero de Aiden.

Mi corazón se saltó un latido ante aquella propuesta.

No era la primera vez que me lo decía y, aunque me había empeñado en dejar atrás mi etapa como duelista, el simple hecho de pensar en volver a competir con Aiden me ponía los pelos de punta.

En el buen sentido. El dilema era que había sido muy egoísta con él y no era capaz de mirarle a la cara y pedirle que volviéramos a ser compañeros.

Además, si hubiera querido que eso pasara, ya me lo habría propuesto. Estaba seguro.

—Ya te dije que eso no era una opción.

Caleb sonrió ante mi respuesta. Como si supiera algo que yo no.

—Lo sé. También sé que cada vez que te lo pregunto, dudas un par de segundos más.

Rian, no te quiero presionar, pero si realmente quisieras volver a competir, este sería el momento.

Aiden y tú ya tenéis complicidad, os conocéis, tenéis un pasado que os hará conectar de forma perfecta de nuevo.

—Supuse que lo estaría mirando con mala cara, porque levantó las manos en gesto de paz—.

No te voy a obligar a nada. Solo quiero que tengas muy claro que ese es el escenario que todos queremos.

El motivo por el cual tanto tú como Aiden llegasteis al Igrom: competir juntos.

Si esa opción sigue siendo un ‘no’ en tu cabeza…

—Señaló con el dedo el documento que todavía tenía agarrado junto a mi pecho—.

Llama a Katrice y que venga esta semana a conocer a Aiden.