PROTOCOLO DE CONTENCIÓN ACTIVADO
La puerta del sótano comenzó a cerrarse automáticamente.
Valeria retrocedió.
—¡Tomás!
Él no levantó el arma.
No hizo ningún gesto amenazante.
Solo cerró los ojos.
Como si la decisión le pesara.
—Lo siento.
No tuve elección.
La puerta de acero terminó de cerrarse con un estruendo.
Del otro lado solo quedó su voz.
—Si sobreviven... algún día entenderán por qué hice esto.
Después...
Silencio.
Y, desde algún lugar en la oscuridad del refugio, comenzó a escucharse el inconfundible sonido de un temporizador.
09:17.
09:16.
09:15.