Del Escenario al Recuerdo (Ravens Fly First 2) Capítulo 4 Garaje
13%

Capítulo 4 Garaje

Podría haber dicho que estaba nervioso pero habría mentido.

Cogí el autobús y me dejó a pocas manzanas de la urbanización Boulevard of Dreams , en una de las zonas más pijas de la ciudad.

Quizás era una broma de alguien que quería hacerme perder el tiempo esa tarde, pero yo era una persona positiva, o al menos había decidido serlo, y pensaba que ese día marcaría mi trayectoria musical al encontrar gente con gustos afines a los míos.

« Boulevard of broken dreams » , no paraba de decirme a mí mismo, « es una señal » .

Uno de mis grupos favoritos, Green Day , había compuesto esa canción que me encantaba.

Además llevaba la camiseta del mismo álbum, con la mano que sujeta el corazón que tiene forma de granada.

American Idiot era un disco lanzado hacía dos años que se compuso para ser una historia, como una ópera punk, y me parecía una obra maestra.

Siempre había creído en las señales que el destino ponía en mi camino y esta era bien clara: aquí empezarían mis primeros pasos con una banda.

La casa era enorme y su jardín, inmenso. Miré de nuevo el mensaje con cierto escepticismo. Como poco el chico tenía espacio para que tocáramos. Pulsé el timbre y una luz se encendió para que se viera mi cara a través de la cámara.

─¿ Sí? ─contestó una voz femenina al otro lado del aparato.

─Buenas tardes, había quedado con Byron.

─¿Y te llamas? ─me preguntó con cierto toque de autosuficiencia y control.

─Perdón, me llamo Dante.

─¡Byron! ¡Es para ti! ─escuché cuando ella se apartó del telefonillo─. Pasa, está abierto.

Y un crujido dio nuestra conversación por finalizada.

Tras andar unos metros por un camino empedrado que se abría entre el césped, llegué a la puerta principal.

Era como si alguien importante fuera a presentarse de un momento a otro.

Y entonces salió él: parecía más joven que yo, era algo más bajo y vestía prácticamente todo de negro, lo que contrastaba con la palidez de su cara.

Calzaba unas Martins, llevaba unos pantalones anchos por las rodillas parecidos a los de los skaters y una camiseta del Three Cheers for Sweet Revenge de My Chemical Romance.

Su pelo era lo que terminaba de dar forma a su estilo emo, de un negro azabache y con una moderada mecha azulada, a medio camino de ser largo y peinado hacia adelante.

Su flequillo solo me permitió ver uno de sus ojos de color azul claro pero intenso, que no sabría describir mejor. El caso es que todo él me sonaba.

─Bienvenido ─dijo con timidez, estrechándome la mano nerviosa aunque cuidadosamente.

─Gracias ─contesté yo con una amplia sonrisa. Estaba seguro de que él y su banda iban a ser geniales. Tenía una corazonada. Desde que me había abierto al mundo me estaban pasando muchas cosas y quería hacer una lectura positiva de ellas.

─Pues bueno, aquí podremos ensayar de momento. Tengo un garaje con todo lo que necesitamos.

Y caminó conmigo hasta la parte trasera de la casa, donde la persiana de nuestro lugar de ensayo nos esperaba ya abierta.

Allí había dos amplificadores, uno Marshall y otro Ibanez, con sus pantallas incluidas.

Eran una pasada, y detrás se veía una batería muy bien armada con un rótulo en el bombo que decía: «Cream Ladies».

─Perdona, Byron, ¿cuántos vamos a ser? ─no pude evitar preguntar.

─Ya lo sabremos cuando los encontremos.

Su tímida mueca me hizo mucha gracia, pero me quedé algo bloqueado al pensar que éramos solo dos.

─Mira, este es mi chico ─me dijo como un niño pequeño que muestra un tesoro─: el señor Gibson Les Paul Standard con pastillas humbuckers . ¿Qué llevas tú?

─Vaya, ¡qué preciosidad! Yo llevo una Ibanez RGT con pastillas activas de Hetfield y Zakk Wylde ─presumí también. La verdad es que teníamos buen material.

─Me parece que es una buena combinación. También me flipa el cuervo blanco que hay junto al puente. Y te gustan grupos como… ─señaló mi camiseta.

─Sí, me encanta Green Day, pero también escucho Simple Plan, Blink-182, Nirvana y Foo Fighters. El metal también me va, pero ahora vibro más con el punk rock . Y los My Chemical Romance me parecen muy buenos también.

─Sí, lo son. Creo que nos vamos a entender de maravilla. Enchúfate al Ibanez mientras aviso a mi hermana.

Esa respuesta me dejó perplejo. Acto seguido, Byron subió por unas escaleras que debían conducir hacia el piso de arriba de su pedazo de casa. Regresó con una chica de mi edad. Mi nuevo amigo se quedó callado sin parecer tener intención de hacer presentaciones.

─Hola, me llamo Natalia, aunque puedes llamarme Nata, encantada de conocerte. Tu debes de ser Dante. Perdona que te hayamos hecho esperar .

Y recogiendo de manera elegante su falda, pegándola tras sus piernas, se sentó detrás de la batería y se preparó para tocar.  Tenía unos modales exquisitos.

─Dante, yo soy solista y acompañante. ¿Tú que haces? ─quiso saber Byron.

─Yo llevo la guitarra rítmica y canto.

─Mi hermana toca con las Cream Ladies, un grupo que toca heavy glam de los ochenta, pero domina muchos estilos. Mi padre es batería y le enseñó ─me decía mientras ella hacía ajustes en los platos.

Nata era un poco más alta que yo. También de piel pálida y con el pelo negro como su hermano, ligeramente cardado para así  encajar con el estilo de música que tocaba, y un maquillaje algo vintage .

Sus ojos azules eran un poco más apagados que los de él, lo cual no significaba que no fueran menos bonitos.

Ambos hermanos parecían tener un toque irlandés.

Sin embargo, sus gestos eran diferentes.

Byron parecía algo inseguro mientras que ella poseía el porte de quien había sido educado en un palacio y creía tener controlado todo cuanto pasaba a su alrededor.

De pronto, la voz de Byron me sacó de mis pensamientos:

─¿Tienes algún tema que podamos tocar?

─Estoy terminando un tema que se llama Inhuman .

Le enseñé las posiciones. Aquel no parecía perder detalle de los movimientos de mis dedos.

─Chula ─se limitó a opinar.

─Si queréis os lo toco un momento y así veis cómo es.

Mi respuesta fue algo insegura, pues no sabía si les iba a gustar.

─No es necesario ─se escuchó desde atrás la voz de Nata como si fuera una institutriz─, tú empieza, que Byron y yo te seguimos.

Hice sonar las primeras quintas con la guitarra sucia y, acto seguido, pisé el pedal overdrive conectado al amplificador para añadir distorsión a la misma secuencia que se repetía.

Fue increíble, Nata se metió perfectamente en ese trozo de canción y Byron encajó su guitarra con la mía haciendo de vez en cuando algunas variaciones que quedaban francamente bien.

Hasta el punteo que improvisó, sencillo y efectivo, parecía haberse hecho para mi tema.

Su improvisación era intachable y sentí una conexión musical que jamás había experimentado.

Al terminar hubo un breve instante de silencio que interrumpió nuestra batería provisional.

─Vaya, vaya. Es bueno, Dante. Tiene fuerza y es pegadizo. Y tu voz tiene el color adecuado. ¿Que piensas, friki? ─se dirigió a su hermano perdiendo todo su porte para chincharlo.

─Buen tema. Pero lo puedo hacer mejor ─contestó Byron sin mirarnos, con un tono triste y de reproche.

─¡Damas y caballeros, con ustedes mi hermanito Byron! ─clamaba ella con tono petulante a la vez que hacía un ligero redoble de caja─. Si no es perfecto no duermo y no respiro hasta que no sea perfecto. Ese es mi hermano, rarito pero adorable.

─Zo… ─empezó a pronunciar mi nuevo amigo cuando su hermana lo cortó.

─Byron, ¿dónde estan tús modales? ─le respondió ella a modo de desafío ─. ¿Decías?

─Nada, no he dicho nada ─se escuchó por lo bajo. Y Nata, antes de marcharse con aire triunfante, se dirigió a mí:

─Ha sido un verdadero placer, señor Dante. Tenéis buen material. Solo tenéis que encontrar gente con la misma pasión que vosotros y pagaré una buena entrada para veros.

Y la hermana mayor se subió escaleras arriba por donde había venido.

─Tío, me ha encantado cómo me has seguido ─ le dije a Byron ─ . Ha sido brutal cómo ha sonado. En serio, no tienes nada que reprocharte. Suena potente y limpio al mismo tiempo. Por cierto, ¿nos hemos visto antes? ─quise saber ─ . ¿Quizás en la universidad?

─Estudio Filología Alemana en Filosofía y Letras. Estoy en primero ─respondió.

─¡Como yo! Por eso me sonabas. Yo estoy en tercero de Inglesa ─añadí.

─Bueno, Dante, ha sido un placer. ¿Te parece que nos veamos de nuevo y lo mejoramos?

─Me encantaría, Byron, cuenta con ello.

Algo me decía que sí, que lo iba a mejorar. Estaba decidido a darlo todo. Y eso me pareció bien, pues yo era igual en ese aspecto. Nos despedimos con un apretón de manos despúes de que me acompañara a la salida de la urbanización.