Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 16 Dolor #4
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Capítulo 16 Dolor #4

- Lo prometemos, es momento de ir -Kezef hizo una señal, Olivia cargo a Ethan y salieron los 4 a la entrada de la casa, se podía escuchar desde ahí el sonido del desastre que ese demonio seguía haciendo.

Kezef tomo de la mano a Olivia, quien estaba cargando a Ethan y a Zera del otro, alzando el vuelo, Kezef es alguien demasiado fuerte capaz de poder incluso volar sosteniendo 6 seres, pero obviamente su altura de vuelo se reducía por esto, ahora mismo, no iba tan alto, pero si lo suficiente para esquivar alguna casa o rodear edificios.

Así como dijo Zera, fue cuestión de minutos para ver la casa de Ethan, milagrosamente estaba intacta, pero lo que más les atemorizaba a ambos ángeles es que no había ningún tipo de sonido, inseguros si ese demonio ya se había ido de esa zona, o solamente estaba esperándolos, acechándolos.

Kezef bajo a todos en el suelo en el patio de esa casa, Zera rápidamente comenzó a buscar, Kezef tomo a Olivia y Ethan cada uno con una mano y se fue volando para evitar algún ataque sorpresa.

El corazón le latía fuertemente a Zera, sentía estar en contrarreloj, como la tensión lo consumía.

Busco en los arbustos, nada, busco en alguna parte escondida por las afueras de la casa, seguía sin haber nada, Zera se estaba impacientando, estaba perdiendo el tiempo, pensaba que sería rápido, pero estaba comenzando a tardarse más de lo normal.

-Donde…donde- miro hacia arriba, notando un brillo particular, estaba en el marco de la ventana del cuarto de Ethan, con determinación, se las arregló para escalar hacia esa ventana, usando algún hueco en las paredes de la casa, marcos de otras ventanas, así hasta que logro agarrar ese cristal a duras penas, un alivio llego en el cuándo toco ese cristal, bajo y nuevamente se situó en el centro del patio para llamar la atención de su amigo.

Pero unos ojos gigantescos y blancos estaban mirándolo, muy de cerca.

Zera se dio la vuelta, mirando a esa criatura gigantesca detrás del patio de la casa, este lo miraba imponente con esas dos lunas que tenía, no se encontraba gruñendo, ni bufando, solo lo miraba.

Hasta que sintió una tercera presencia, una presencia que estaba justo debajo de ese lobo, acercándose lentamente a Zera, luciendo su guadaña y moviéndola de un lado a otro.

- Pensé que nunca te vería, pensé…que tu si eras obediente - ese ser estiro sus grandes alas de color negro, haciéndolo más imponente de lo que era con esa túnica grisácea y su estatura

- T…tu eres Azrael, ¿cierto?

- Así es, veo que mi ruiseñor te dijo de mí, que…cortes de su parte - Zera esperaba que el demonio lo atacara, después de todo, él también tenía esencia de ángel

- Él no te ataca…

- Son inteligentes, no muerden algo que no les cabe, mira, Zerachiel, mis hermanos tenemos esperanzas de ti, siempre vimos una chispa, una chispa única, estrella de alta mar, pero…

me decepcionas…me decepciona el hecho que, no seguiste las reglas también y que, además, te hayas dejado tocar por esos ángeles desechados de la vida, podridos…

- …solo soy un ángel que protegió a su humano, solo soy un ángel de la guarda, así como también Kezef, y como todos esos ángeles rebeldes…

, no…no puedo creer que tuvieran razón, eres…

todos ustedes, los arcángeles…- se quedó en silencio, observando a ese arcángel tratando de ver su rostro, una expresión, pero nada, solo una sombría nada - son una farsa.

- Zerachiel, pensé que nos escucharías, que no te dejarías llevar por esas voces ilusas, tú eres mejor que esto…

- su mano pálida y muerta se estiro hacia Zera- demuéstrales porque eres digno de ser arcángel, Demuéstrales que eres verdaderamente fuerte, demuéstrales tu honor…

y así nadie se burlara de tu falta de vuelo

- ¿¡Por qué la necesidad de estar con ustedes!

?  no entiendo, solo soy un ángel más, solo soy…

- no pudo seguir hablando, pues siente un frio tacto acariciar su mejilla, el arcángel ya estaba cerca de el para hacer eso, pero seguía sin poder ver su rostro, Zera, quedo hipnotizado con esa sensación tan familiar.

- Eres más que un solo ángel, eres más que solamente un ruiseñor más de la parvada, eres la luz que nosotros hemos buscado por tanto tiempo, nuestro hermano, nuestro hijo de la Aurora…

- Q…que…

- Te extrañamos tanto…Lucifer

Kezef llego velozmente hasta ahí y de un manotazo alejo al arcángel, gruñéndole con enojo.

- ¡Déjalo en paz!

- Siempre fuiste un cascarrabias…Samael

Aquel arcángel chasqueo los dedos y un gran impulso invisible los empujo fuertemente, Kezef abrazo con fuerza a ambos humanos que estaban ahí y los protegió con ambas alas, pero Zera no pudo hacer mucho, más que mirar a ese arcángel, pensando lo había dicho.

Los cristales se activaron y antes de que se golpearan con una parte de la casa, llegaron a esa playa, Kezef sintió un golpe duro pero suave de la arena.

Zera solo sintió el cuerpo acuoso y como el aire se le iba, todo comenzó a sentirse familiar, todo se convirtió en un recuerdo más.

“¿Por qué me has abandonado?”

(…)

Lucifer…Lucifer

Era un eco de tortura ese nombre, se encontraba tenso y frio, solo viendo como su amigo hablaba desde la distancia con el grupo rebelde.

Bajo la mirada solo para ver a ambos humanos, abrazándose entre ellos, reconfortándose y buscándose calor, Zera suspiro, estaban perdidos, tanto retóricamente como literalmente, la madre de su humano se corrompió y creo un demonio, solo el Señor sabrá cómo se encuentra esa mujer ahora mismo, Olivia estaba lejos de su hogar y de su madre.

Y el, bueno, él estaba metido en todo un lio.

- Perdónenme por haberlos metido en esto - Zera menciono en voz baja, los humanos solo lo miraron

- Nadie tiene la culpa, lo sabes…

- Yo solo quería ser un ángel de la guarda

Pasos en la arena hizo que vieran frente suyo, eran los líderes de los rebeldes, detrás de ellos estaba Kezef, cruzado de brazos notablemente preocupado.

-Tu humano casi muere, pasaron por mucho en tan poco tiempo

Zerachiel solo miro a Helzion, arqueando una ceja por lo que había dicho

-No me digas…

Kezef lo miro algo molesto por la forma en que respondió, pero no le importo, ya no le importaba. Naya y Helzion solo se miraron para suspirar, el de ojos amarillentos chasqueo la lengua, pasando su mano por el cabello de su humano, quien se encontraba con la mirada perdida.

- Ahora si estamos condenados…

- Siempre lo estuvimos - Naya le contesto, el ángel de la guarda cerro los ojos, si, tenía razón.

Hubo nuevamente silencio, de fondo podía escuchar las olas del mar golpeando violentamente las rocas de aquella playa grisácea y friolenta, los demás ángeles seguían con lo suyo, incluso preparando nuevas provisiones para los nuevos integrantes de su grupo, ellos.

No podía quejarse del todo, era esto o morir siendo tragados y despedazados por ese lobo gigantesco, era horrible saber que esto era la mejor opción, estar lejos de casa.

Es darte cuenta de una forma muy amarga de que todo está a punto de cambiar.

- Supongo que…ahora debemos de unirnos con ustedes

- Nunca fue una obligación

- Claro…