Capítulo 16 Dolor #3
Aquel lobo incluso se impulsaba con sus patas traseras para darle un buen golpe al ángel con sus filosas garras, Zera era una cosa diminuta para el demonio, pero aun así, lograba escaparse en cada ataque que le daba, comenzando a desesperarse por eso, un gruñido más fuerte en forma de amenaza le dirigió a Zera, un gruñido que termino con bufido, para Zera ese gruñido retumbo todo su ser y el bufido fue como una corriente de aire fuerte que le golpeo en la cara, logro percibir el olor a azufre por el aliento de ese lobo.
- ¿Paranormal? a que se refiere - la conversación entre el niño y el padre siguió, los vecinos comenzaron a salir después de que en la calle comenzara a tener momentos de temblor por esos impulsos que el lobo hacía, otros incluso le gritaban al Padre Samuel para que se fueran de ahí, pero él hacia caso omiso.
- ¿Crees que nadie se daba cuenta? - el agarre del señor fue más fuerte, el niño seguía tratando de zafarse, le estaba comenzando a doler - como hablas solo, como los de tu edad te tienen miedo, tu madre me ha dicho todo, desde pequeño has sentido cosas que otros no, hablado con personas que no están ahí, estás demente niño, ¡tienes al demonio en tu ser!
, has provocado daños…no tienes una cura, estas enfermo, estás loco.
Y cuando Zera escucho eso, todo se volvió lento, sus ojos dejaron de ver al lobo que amenaza en comerlo y se centró en ver como Ethan logró zafarse del agarre, pero el Padre ya tenía pensado en su plan horrible, sin culpa alguna, solo vasto con un empuje para que el niño perdiera el equilibrio y cayera de espaldas hacia la calle.
El estómago de Zera dio un brinco cuando vio un carro aproximarse, no supo cómo, y de donde saco la agilidad y la fuerza suficiente, pero nuevamente cuando el lobo trato de abalanzarse hacia el ángel, logro esquivarse de manera que incluso el demonio se tropezara y cayera al suelo, el ángel no desaprovecho eso y comenzó a correr lo más rápido que podía hacia su humano, rezando de que pudiese llegar a tiempo.
Pero cuando vio que la distancia del carro y su niño comenzaba a acortarse no dudo y con toda la fuerza que le queda en sus piernas, tomo impulso y se lanzó hacia su humano, logrando alcanzarlo, apenas logro tener su cuerpo en sus brazos, rápidamente se puso en posición de tal modo que el impacto lo recibiera la mayor parte el ángel, y cuando por fin pudo ponerse en posición, esa sensación de que todo iba lento se fue, haciendo que el impacto apareciera de la nada.
Los gritos de las personas hicieron que el piloto se detuviera y saliese del carro con preocupación, mirando al suelo para ver al niño que según había atropellado, fue su sorpresa al ver que no había nadie ahí.
Ethan abrió sus ojos lentamente, estaba temblando, pero su miedo se fue bajando poco a poco al ver a Zera corriendo a gran velocidad.
El impulso del ángel había hecho que el golpe que recibió fuera de una manera y ángulo exacto, haciendo que terminaran detrás del coche, Zera con la adrenalina ya en sus venas, el dolor nunca se sintió y cargo a Ethan y comenzó a correr, ganando el tiempo que fuese para alejarse del demonio.
-Z…Zera- hablo en voz baja el chico, estaba siendo cargado en forma de cuna - e…el…- aún seguía en shock no podía creerse lo que aquel señor que tanto tiempo ayudo en la iglesia le hizo hace unos instantes.
Zera bajo su mirada para ver los ojos azules de su humano, el hecho de tenerlo en brazos ahora mismo, saber que aún tiene brillo esos zafiros, que su piel sigue teniendo color, que sigue con vida, hizo que un alivio extremo le llegara al ángel, dándole una sonrisa, una sonrisa que decía “qué bueno que estas bien”.
Pero un temblor en el asfalto hizo que volviera a la realidad, mirando sobre su hombro, aquella criatura estaba persiguiéndolos, pisando, volcando y tumbando todo lo que se le cruzaba, dejando todo un desastre detrás de ellos, el grito de la gente, el correr de las personas atemorizadas, todo hacía que la persecución no fuera más que una intensidad pura.
Podía sentir detrás de él, cada vez más y más cerca al demonio, trataba de correr lo más pronto que podía, pero era inútil, el lobo era aún más veloz que el por su estatura.
Y su suerte se fue por el barranco al ver toda una fila de automóviles amontonados, obligándolo a parar y tratar de buscar una manera de escapar, esos carros no tenían pilotos, pues aquellos salieron despavoridos al escuchar los temblores cercanos dejando sus automóviles ahí abandonados, Zera podía saltar sobre ellos, pero tardaría mucho y aquella criatura estaba más cerca que lejos.
Dio media vuelta para encontrarse a esa criatura a solo un par de metros cerca de él, rápidamente Zerachiel puso a Ethan en un lugar seguro y con toda la valentía que le quedaba se puso de frente, esperando al demonio.
Cuando el demonio ya estaba listo para atacar algo diminuto llego desde el aire agarrando la oreja puntiaguda y larga del lobo usándolo para columpiarse hacia la izquierda, usando una fuerza suficiente para que la cabeza del lobo se fuera con la misma inercia y así todo su cuerpo perdió el equilibrio, cayendo el demonio al suelo retumbando todo el peso en el suelo nuevamente.
Zera respiro agitado, realmente pensaba que iba a tener que enfrentarse hacia ese demonio gigantesco, miro el pelaje de esa criatura moverse de un lado a otro por la brisa.
Los ojos amarillentos del ángel de la guarda miraron hacia arriba al ver un cuerpo moverse sobre el pelaje, llenándolo de un alivio y alegría al darse cuenta de que no era nadie más y nadie menos que Kezef
-¡¡K…Kezef!! ¡ay gracias a las estrellas estas aquí! -
El de alas verdosas bajo de un salto y una planeación hacia Zera, quien rápidamente lo agarro a él y al niño de las muñecas y comenzó el vuelo sin decir nada.
- Oye, oye, ¡espera!, ¡¡no estoy acostumbrado a esto!!- el niño pataleo un poco, pero era tarde estaban ya a unos metros sobre el suelo y tenían que salir de ahí lo antes posible.
- En que te metiste Zera…- por fin hablo su amigo, quien estaba concentrado en su vuelo.
- Ni yo lo se…solo estábamos esperando a la madre de Ethan.
Llegaron en cuestión de minutos a la casa de Olivia, la cual los esperaba con un kit de curación en manos, Kezef dejo a ambos con cuidado al suelo, Olivia fue directamente a ver que todo estuviera bien con Ethan.
- ¿Estas bien? - Kezef miro a Zera quien este se desplomo en el suelo, sin querer levantarse.
- No…, un maldito lobo me golpeo y un carro me atropello, no estoy bien.
Kezef suspiro, quería ayudar a su amigo, pero no había nada para curar a un ángel, vio sus alas, tocándolas con cuidado, estaban bien, todo parecía bien en el cuerpo de Zera, solo algunos raspones o moretones recién hechos, nada preocupante.
- Estaré bien Kezef, solo necesito descanso.
- ¿Pero que fue todo eso? Vi en las noticias, es todo un desastre en ese lugar- Olivia hablo mientras seguía inspeccionando a Ethan.
- Un demonio…- Ethan hablo en voz baja, Kezef miro a Zera, este asintió.
- Vi nacer un demonio…es la cosa más extraña…pero, ese demonio no nos dejara en paz Kezef…
- …déjame mostrarte algo - Kezef ayudo a levantar a Zera y ambos entraron a casa, Ethan los siguió, no quería quedarse solo y que esa cosa volviera - hace unos días encontré esto en el patio de Olivia - en un cajón de los muebles de la casa, saco un cristal con una nota junto a esta, Olivia le había dicho que lo guardara ahí, después de todo ese cajón casi nunca se abría - Lo mando Helzion y su grupo de rebeldes, parece ser un cristal que nos llevara directo a su nueva base…
- Tú vas a…
- Zera si ese demonio te olio, ya no hay escapatoria, es cuestión de minutos que llegue aquí, te va a cazar hasta que te coma.
- Ok, entiendo, pero ese cristal solo puede llevar un ángel, a lo mejor puedes llevar a Ethan y Olivia contigo, pero… ¿y yo que?, si Helzion me mando a mi uno, de seguro está en la casa de Ethan, ¡cerca de ese lobo desquiciado!
- Zera debemos ir a tu casa en ese caso.
- No estoy tan loco para volver a ir donde esta esa cosa.
- No hay otra manera.
Zera se quedó en silencio mirando a varios lados, se notaba que estaba pensándolo muy bien, pero aun así la desesperación y frustración en el hizo que al final soltara un suspiro lleno de todo eso
- ¡Esta bien! Vamos…si me llevas volando no nos tardaremos más que un par de minutos.
Ambos ángeles asintieron y cuando estaban a punto de poner en juego su plan, no evitaron ver a sus humanos, Olivia sentada en el sofá mientras abrazaba a Ethan quien este aún seguía temblando del miedo y como no, sigue siendo un niño, uno que además de ver como una persona que le tenía algo de confianza intento matarlo, también está metido en un problema a nivel místico.
Ambos se miraron nuevamente, tenían el mismo sentimiento y preocupación.
- No podemos dejarlos aquí… ¿Qué tal si ese demonio llega hasta acá? Queramos o no, tienen una pequeña esencia de ángel en ellos, fácilmente el lobo puede confundirlos.
- Pero tampoco podemos llevarlos hasta allá, pasaría lo mismo.
- Entonces yo los mantendré al cuidado, tu estarás buscando el cristal y yo estaré con los humanos protegiéndolos en una distancia considerable.
Eso podía significar que Zera estaría indefenso si estaba con el lobo, pero no encontraba otra forma, o al menos no una con toda esa presión y el contra reloj que había.
- Qué hay de la mama de tu humana, sabes que se pondrá como loca si su hija desaparece de la nada, no podemos simplemente tomar este tipo de decisiones a la ligera…
- Madre está bien…- Olivia por fin hablo, acariciando el cabello de Ethan quien este se encontraba encerrado en sus propios pensamientos- puedo decirle fácilmente que estaré en un campamento de la universidad, ella confía en mí, solo, prométanme que no estaremos tanto tiempo lejos de aquí - esta vez los miro a ambos, bueno, podía ver a Kezef con claridad, pero a Zera seguía viéndolo borroso, incapaz de verlo, como si Olivia tuviese la capacidad de ver y escuchar a los demás ángeles pero solamente la mitad de ese don.