Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 16 Dolor #2
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Capítulo 16 Dolor #2

Podía sentir que ella estaba en otro plano, mirando como su propio cuerpo comenzaba a moverse a una voluntad propia, sin poder hacer nada al respecto, solo observar cómo su identidad dejaba de ser suya y como una masa negra empezaba a emerger del suelo lentamente.

(…)

- Ya paso un tiempo… ¿no crees?

- Es extraño que no vuelva, estoy preocupado - el niño estaba viendo desde la ventana esperando a que su madre saliese, pero nada, todo estaba desolado y el hecho de que haya ido a un horario donde ni siquiera había misa programada le extrañaba más.

- ¿Crees que debamos ir? - el ángel se asomó también observando cómo solo pasaban carros y nada más.

- ¿Crees…? Qué tipo de pregunta es esa, eres mi ángel debes decirme que opción es buena y mala – su voz sarcástica salió de él, haciendo burla de lo que había dicho su ángel.

- Oye pues uno nunca sabe, qué tal si te digo que vayamos a ver y tú no quieres, ¡mejor te pregunto lo que quieres y listo!

- Lo que he leído, los ángeles no son tan respondones.

- ¡Ay pues tus lecturas te mintieron!

Un golpe fuerte hizo que ambos se detuvieran en seguir con su pelea infantil, fue un golpe fuerte, tan fuerte con la capacidad de romper un mueble entero de madera, ambos individuos que estaban en el auto se miraron mutuamente.

-Si, si mejor vayamos a ir a ver - dijeron ambos al unísono asintiendo con sus cabezas mientras Ethan se estiraba para alcanzar el botón que había en el lado del piloto y desbloquear las puertas de atrás, al escuchar el sonido del candado abrirse, Zera abrió la puerta y espero a que su humano saliera también, cuando ambos estuvieron listos caminaron a paso rápido hacia dentro de la iglesia.

“Cuantas veces ya he estado aquí”

Pensó Zera antes de llegar a la entrada, tantos problemas que la mayoría de las veces remontaban en este lugar, comenzaba a pensar que el destino quería decirle algo.

Pero cuando se asomó a ver lo que pasaba, supo rápidamente que lo estaba ahí dentro no era un problema cualquiera que haya enfrentado, su corazón se lo decía mediante los latidos de la adrenalina y miedo que le provocaba ver esa inmensa masa negra y viscosa rodear a la madre de Ethan.

Una sensación horrible comenzó a invadir el cuerpo del ángel, como un sexto sentido que le estaba gritando que se fueran de ahí, que algo malo iba a pasar y pues como no, estaba viendo uno de los eventos más curiosos pero peligrosos a la vez, un evento del que ningún ángel debería estar presente.

El nacimiento de un demonio.

Un humano es la base perfecta del cual salen aquellos monstruos oscuros y violentos, es algo que nunca enseñaron en la academia, pues lo aprendes con la experiencia.

Ves a un humano en situaciones miserables, tanta culpa, pecado y miseria cargada por sus hombros, por su alma, es tanta que comienza a desbordar, el cuerpo humano ya no lo aguanta y lo expulsa, toda esa negatividad es tanta que acumulada logran formar una materia viscosa y negra, cada demonio es único, pues es creado en base en lo que ese humano nunca tuvo y siempre deseo o aquello de lo que tanto pecaron haciendo que cada demonio sea diferente, así como los ángeles.

Un demonio nace a partir de las miserias de los humanos, un demonio es la parte mala de esos seres, un demonio es un complemento de los humanos.

El cuerpo de la señora estaba en el suelo, abrazándose a sí misma mientras un líquido negro y viscoso expulsaba de su boca mediante toses, parecía que le costaba realmente expulsarlo pues cada tos que daba parecía que se desgarraba la garganta, la masa era tan grande que comenzó a formarse detrás de ella, cuatro columnas comenzaron a formarse a su alrededor, columnas que empezaron a hacerse aún más grandes llegando a tomar una forma de largas patas.

- Ethan…aléjate - Zera puso su mano con el niño para hacer que se pusiera detrás de él.

- Q…que, ¿Por qué? … ¿qué le está pasando?, ¡¿Qué le está pasando a mamá?!- el niño no opuso fuerza y se dejó llevar, llegando a estar detrás de ángel, pero aun así su miedo y nervios no dejaron de apoderarlo.

- N…no lo sé, pero…aléjate - era verdad, ni él sabía que era lo que estaba pasando o que le sucedía a la mama del niño, pero prefirió seguir su corazonada antes de que algo malo les pase a ambos.

La masa negra no se detuvo, continúo expandiéndose aún más, mostrando esa figura inmensa, Zera estaba consciente que en ese lugar él era el único capaz de ver esa monstruosidad, incluso quiso hacer algo al respecto para ayudar al padre Samuel quien estaba acercándose a la mujer, pero estaba aterrado, quieto, no sabía lo que estaba por enfrentarse.

Un gruñido profundo, inmenso y fuerte hizo eco en las paredes abarrocadas del lugar, los ojos amarillentos del ángel se achicaron y subieron lentamente hasta llegar a ver la altura total de ese demonio.

El demonio parecía tener el cuerpo de un lobo, pero de una forma bizarra, parecía que su cabello estaba quemado pues algunas puntas de su cabello oscuro brillaban con intensidad en rojo, aquel ser era tan grande que su cabeza topaba con el techo de la iglesia, sus garras grandes resplandecían y solo porque el ángel y el niño estaban detrás de ese lobo gigantesco hubieran visto los filosos dientes y la boca alargada que tenía.

Hubo un segundo de tensión, donde el demonio solo se quedó quieto, respirando con fuerza, hambriento de algo, el padre se acercó a la señora la cual seguía en el piso, pero ya había caído desmayada por completo

- Que…que pasa - el ángel se quedó callado, comenzando a retroceder, parecía que el demonio no los percibía- ¡¡Zera dime!!

- Ethan…- el grito del niño fue suficiente para que el padre lo escuchara, provocando un nervio interno al señor ¿habrá visto todo? ¿él sabe algo? - niño no…no sé qué le pasa a tu madre, yo…

Ethan no le hacía caso en absoluto a lo que el señor le decía pues estaba viendo intensamente a su ángel el cual parecía quieto e incluso con la piel pálida del miedo.

- ZERA…

- ES UN DEMONIO ETHAN, TU MADRE ACABA DE CREAR UN DEMONIO

El lobo escucho, sus orejas puntiagudas se levantaron haciendo parecer un par de cuerno, con dificultad el lobo se dio media vuelta, moviendo unas sillas de la iglesia, aquello hizo asustar aún más, al par de humanos que estaban ahí, para ellos, la nada misma movió con brusquedad esos asientos pesados de madera.

Zerachiel por fin vio directamente el rostro del demonio, un rostro igual que un lobo pero sus ojos eran completamente blancos, sus dientes filosos lo amenazaban asomándose desde el hocico de ese ser, y esa marca roja de una cruz que pasaba desde su rostro hasta la espalda le daba ese toque de ser del infierno, el ser gigantesco olfateo un par de veces, moviendo su cabeza de un lado a otro, pudo oír al ángel, puede olerlo, pero no sabe dónde está, está ciego, así como Eva estuvo ciega del dolor.

- Dolor…yo no veo el dolor, puedo escucharlo…sentirlo, pero ¿dónde está? …no te veo…- una voz se escuchaba a pesar de que el hocico del lobo estaba medio cerrado e inmóvil, era extraño la voz parecía salir de su boca, pero no parecía que esta se moviese.

- U…un demonio- el ángel menciono con voz baja, el nervio lo apodero haciendo que incluso comenzara a temblar levemente, era demasiado grande, el solo podía verlo, estaba solo en esto.

No pudo quedarse quieto en sus pensamientos pues sintió como alguien pasaba a su lado, era el Padre quien agarro al niño de la muñeca y ambos salieron de ahí.

- Vámonos niño, tenemos que irnos

- N…no, espera, ¿A dónde me lleva?, quiero estar con mamá, ¡¡suélteme!!- Ethan trataba de zafarse, pero en vano, la fuerza del señor era mucho más que el de un niño.

- ¡¡Ethan!!- el ángel grito, pero antes de que tan siquiera pudiese impulsarse para correr al rescate una fuerzas inmensa lo golpeo de la espalda, sacándolo, volando de ese lugar, incluso haciendo que llegara casi a la calle.

Ese golpe hizo que se quedara quieto en el suelo, sin aire y la espalda llena de dolor, miro detrás de él, aliviado de que por lo menos no se la habían roto, con quejidos se volvió a levantar para mirar frente suyo.

- Te encontré…- aquel ser que aparentaba tener una apariencia de lobo, salió con dificultad de la iglesia haciendo que las orillas de la entrada fueran rosadas por el cuerpo inmenso de este, incluso algunas soltando pedazos de la materia que estaba hecha, pedazos causados por las pequeñas fracturas que se hacían por el inmenso cuerpo del demonio y la antigüedad del lugar.

- Por favor…no…- el ángel alzo una mano para intentar dialogar, pero nuevamente aquel lobo comenzó a correr hacia él, solo fue necesario un par de pasos largos por parte de esta criatura para estar cerca del ángel.

Zera muy apenas pudo esquivarle haciéndose a un lado antes de que esa criatura tratara de comerlo vivo, aquel lobo con pelaje quemado no pudo detenerse a tiempo, estampándose contra una de las casas que había en esa calle, dejando una buena marca en esa casa.

Los vecinos no tardaron en asomarse, aquel golpe fue muy fuerte y todos salieron a ver qué pasaba, fue una gran confusión al ver esa casa con una marca gigantesca y al Padre Samuel sosteniendo a la fuerza a un niño al otro extremo de la calle.

- padre ¿Qué pasa? ¿Qué está haciendo? -una señora grito, parecía que apenas se había levantado por ese ruido estruendoso, el padre no supo decir nada, estaba realmente impactado también, miro al niño con seriedad y con un temor interno.

- Tu… ¿tú estás haciendo esto?, ¡¿cierto?!

- Pero que dice viejo, y…yo ni siquiera sé que está pasando.

- Siempre supe que eras un rarito, eres un hijo del demonio, un anticristo, mírate, ¡todo lo sobrenatural te sigue!

El ángel escuchaba todo claramente, trataba de llegar hasta Ethan y llevárselo de ahí sin importarle que varias personas estuvieran ante los ojos del niño, pero esa inmensa criatura no paraba de atacarlo, y tratarlo de comer vivo, ese demonio realmente tenía tanta hambre, que solo se concentraba en el ángel, el único ser que puede satisfacer el hambre de un demonio.