Capítulo 16 Dolor
Él chico de cabello azabache se encontraba sosteniendo dos cajas de cereales viendo y tratando de decidirse por una, su ángel lo miraba inquieto, mirando ambas cajas de igual manera.
- Hm…
- Qué diablos son esos sabores, es más, ¿a qué saben?
- Los dos saben dulce, pero acá es saber cuál esta mejor, puedo comprar el de las bolitas de chocolate o el de las figuritas de dinosaurio que son hechas de malvaviscos.
- …sigo sin entender.
- Ay tu solo no encuentras la magia en esto, tomarte tu tiempo para decidir sabiamente.
- En mi mundo, los que se toman su tiempo en decidir, se les llama “sin rumbo” o indecisos, tal cual lo que eres tú.
- No dramatices.
Bufo el ángel, dejando al niño en su propio mundo de esos dos cereales y observo las demás cajas, viendo a detalle la gran cantidad de opciones que todos tenían y así la gran variedad de gustos que cada humano puede tener.
Zera estaba seguro de que los ángeles serian igual si tan siquiera tuvieran el hábito de comer.
Escucho un carrito acercarse así que Zera alertado tomo uno de los cereales que tenía el niño y lo puso rápidamente en su lugar, tomando a Ethan de los hombros fuertemente para que mirara a la señora que se acercaba con un carrito lleno de cosas, se les había acabado el tiempo a solas.
- ¿Te decidiste? - el chico asintió dejando la caja en el carro- bien…ya me estaba estresando, hay demasiada gente aquí, siento que todos me miran.
Ángel y niño se miraron entre ellos, para luego mirar a todos lados, apenas y esa tienda había gente, en todo el tiempo que estuvieron ahí solo se toparon con 2 personas comprando cosas como ella. Si, mucha gente.
Se acercaron a las cajas y mientras esperaban a que todos los objetos pasaran, Zera miro más sobre esa tienda, Ethan le había estado explicando en el camino; de manera disimulada claro, no quería que su madre se enterase que estaba hablando solo; sobre lo que era una tienda, haciendo que este Ángel anotara todo en su libreta e incluso se tuviera que detener en ciertos momentos para hacer dibujos de cosas que le parecían curiosas o interesantes, provocando que un par de veces el ángel perdiera a su humano pues este no se detenía a esperarlo.
Al volver a ver a su humano noto como una pequeña nube de color rojo vino empezaba a hacerse aparecer, sabiendo lo que estaba sintiendo, angustia. Se a cerco y lo tomo del hombro para decirle
-Oye sé que extrañas estar con ellas, yo también me sentía cómodo con mi amigo y esas humanas, pero todo está bien, podemos visitarlos en algún otro momento.
Sabía lo que sentía pues ayer ambos hablaron de eso después de que la amiga de su madre los dejara en casa nuevamente teniendo que aguantar esas actitudes extrañas de su madre, terminaron de pagar y volvieron al auto, empezando ese recorrido por las calles donde solo se escuchaba el motor del auto y los demás carros pasar a sus alrededores, un camino demasiado largo y silencioso.
Su madre después de ese incidente donde casi lo golpea ha actuado diferente, más fría, distante, y no le sorprende al niño pues era la primera vez que ella le intentaba golpear, no sabe que hizo mal, pero por dentro está agradecido con el destino que su madre este distante, el también necesita su tiempo.
El tanto pensar, la vibración del auto y el silencio el lugar comenzó a arrullar al niño, recargando su cabeza por la ventana del auto y cerrando sus ojos poco a poco dejándose llevar por esa necesidad de dormir que apareció de la nada.
Hasta que el golpe en su frente con el respaldo del asiento delantero lo hicieron despertar dándose cuenta de que unos 15 minutos ya habían pasado como mínimo, pues al abrir sus ojos lo primero que vio fue esa estructura de la iglesia que hace semanas que no veía, soltando un suspiro de desagrado apenas lo reconoció.
No quiero ver a mamá en la iglesia.
Se rasco los ojos y comenzó a estirarse un poco para despertarse, cuando ya estaba un poco más atento a lo que sucedía a su alrededor poso su mano en la manija de la puerta, pero antes de abrirla se dio cuenta que su madre le había puesto seguro, extrañándole esto, jaloneo un par de veces más, solo para confirmar que efectivamente, tenía seguro la puerta.
Dejo de mirar la manejilla para ver como su madre entraba a esa iglesia sin él, dejo de intentarlo después de ver eso, al parecer ella no quería que la acompañara al sermón de hoy, eso lo extraño un poco pero luego no pudo evitar sentirse bien, no tenía muchas ganas de lidiar con más problemas psicológicos hacia su madre así que después de intentarlo un par de veces, volvió a recargarse en su asiento.
- ¿Por qué no te habrá dejado que la acompañes?
- No lo sé, pero hoy mi día fue demasiado aburrido, no tengo muchas ganas de hacer algo, así que…
Zera que estaba sentado a un lado suyo, sosteniendo una revista y pretendiendo comprender lo que decía esta, aunque tuvo que parar ya que escucho la voz de Ethan y guardo la revista.
-Hm…sospechoso, sospechoso, sospecho…so - Zera se inclinó hacia delante para mirar por la misma ventana que su humano, sabía que no tenía que darle mucha vuelta al asunto y al contrario, alegrarse de que pudo dejar a Ethan respirar aun que hubiese sido un poco, pero aun así el caminar, el cómo se fue sin darle ninguna explicación a su propio hijo o peor aún, haber dejado las llaves en esa camioneta, llaves que provocarían todo tipo de desastre vehicular, no debía concentrarse mucho en esos detalles tal vez, era mejor concentrarse en su humano el cual se estaba acomodando para volver a cerrar los ojos nuevamente.
Este lo miro y solo subió sus hombros, parecía que otra dormida no le haría daño, solo se quedó sentado ahí, esperando que el tiempo pase y que tal vez en media hora o una hora la madre de Ethan volviera.
(…)
Un señor se encontraba trapeando parte de la iglesia, dejando un suspiro mientras intentaba hacer calor entre sus manos frotándolas entre ellas, estaba comenzando el invierno y las calefacciones no servían, así que mañana pediría que alguien venga y las arregle no le gustaría que su gente este temblando de frio mientras lo escuchan.
El sonido de la puerta principal siendo abierta hizo eco en el lugar, haciendo que aquel señor dejara de trapear para mirar a la señora que estaba entrando, una sonrisa se hizo presente
- Eva…hola querida
- Padre Samuel…
- Eva tú puedes decirme simplemente Samuel, tenemos una buena relación.
- Si, lo siento- rio leve, avergonzada
- Ayer viniste, ¿estas volviendo a retomar ese ritmo? – ella y Adán solían venir bastante seguido, pero desde el funeral no lo hacía, varios años que no llevaba sin ese hábito.
- Si, ¿puedo hablar contigo? De…amigos
- Claro, dime- le sonrió con calma
- Todo lo de…Adán y su abandono eh…me está afectando Samuel, hace unos días…yo, casi golpeo a Ethan-
- Por dios…
- Si, si, lo sé, es horrible, me siento como un monstruo, no puedo ni mirarlo a los ojos, yo…
Samuel lo extraño tanto - la sonrisa del padre se esfumo, y un rostro de molestia se creó - no hay día en que no piense en él, en que no piense en cómo me hablaba con cariño, como me cuidaba, pudo abandonarme, pero es que no creo que sea posible, estas… estas seguro que…
- Él me dijo claramente que dio prioridad a su religión antes que a ti- dijo, fríamente, sus palabras golpearon a Eva.
Eva jugo con sus manos mirando a todos lados, una inquietud se veía desde la ventana de sus ojos oscuros, debía escuchar al padre pues fue el quien la ha apoyado en tanto tiempo, ayudándola en esos momentos que se sentía mal, perdida, pero había algo dentro suyo que le pedía que respondiera, que no dejara que él le dijera ese tipo de cosas
- Pero, pero, él no puede cambiar así de la nada, no me mentiría, ese no es mi Adán, el deseaba más que yo tener un hijo, yo…yo lo sigo amando y…s…sigo teniendo esta inquietud, inquietud que provoca que quiera lastimar a mi niño.
- La única manera de quitar esa inquietud Eva, es olvidarlo, te guste o no, él te abandono, quiso estar aquí más tiempo conmigo que contigo, y si solo vas a decir lo mismo de siempre, mejor vete…
- N…no, es que es imposible, no puede ser…
Pero de pronto algo le hizo eco en su cabeza, algo no encajaba, otra inquietud se hizo venir
- Espera… ¿estar contigo?
- Eva….
- A que te refieres Samuel, ¿Cómo que estar contigo?, ¡Adán no es ese tipo de persona!
- Basta Eva…
- ¡El me ama!
- ¡¡Olvídalo Eva!! Solo olvídalo maldita sea, mírate como estas, sigues llorándole a pesar de que está muerto después de tantos años, mírate como te tiene, con una ira tan interna y horrible, tan despreciable, él te convirtió en esto, él te convirtió en este monstruo que quiere golpear a su hijo, eres solamente una víctima.
“Una víctima…soy una víctima, él es la razón de todo mi dolor, he venido con Samuel a que me ayude…pero, me siento cada vez peor, me siento más…pesada”
Sintió una brisa fría pasar por su nuca, una brisa tan peculiar, tan fría, tan pesada que hizo dar un escalofrió, no entendía por qué esas sensaciones aparecían cada vez más y más seguido, sabía que algo dentro de ella estaba mal, esto le paso antes con su hijo y casi terminaba atacándolo, no quería saber lo que le pasaría.
- ¿solo una víctima…? como se si lo soy…después de atacar a mi hijo, después de que el ya no se sienta a gusto conmigo… ¿sigo considerándome como una?
- Eva…lo siento enserio, pero no debes colgarte en los errores de Adán, no debes dejarte llevar por eso…
“Es tiempo de confiar, es hora de confiar en mi”
-… ¿Eva?
Un líquido comenzó a cerrar la vía respiratoria en la garganta de la señora, comenzando a toser fuertemente, sus piernas flaquearon y cayó al suelo de rodillas, todo se volvió oscuro dentro de ella, podía sentir que se estaba ahogando, ahogándose de sus penas.
Sus ojos empezaron a hacerse ciegos, viendo una oscuridad eterna del cual no podía escapar fácilmente su boca, sus manos, sus piernas, cada dedo de ella, se volvió un individuo totalmente diferente.