Capítulo 14 Adán, Eva y Samuel #3
Las pupilas de Samuel se achicaron, no, no podía creerlo, no podía aceptar que el destino le estuviera dando esta mala jugada, como no tuvieron suficiente aquel destino con tener que ver de frente a primera fila la boda de su amor, y ahora, se lo quitarían de esta manera, no lo podía aceptar, tenía tantas cosas que decirle tantos momentos que contarle.
- ¿por eso estas aquí?
- creo que…si tengo un poco de fe…el destino me ayude -
Ambos amigos se quedaron en silencio, el más bajo se seguía escuchando pequeños sollozos que se le escapaban, el otro se recargo en la espalda de ese asiento frio y duro de la madera, reflexionando en la decisión que iba a tomar.
-Pasa más tiempo aquí, el señor notara cuanto lo amas y cuanto lo necesitas, pero solo…te necesito aquí -
Miro a su amigo el cual ya solo tenía los ojos hinchados, pero no salían más lágrimas, este lo miro también su pecho parecía agitado y sus respiraciones eran entrecortadas.
- N…no se Samuel, el doctor me pidió que pase más tiempo con mi familia, Dios sabe cuántos meses me falten o días…
- ¿Aun no te dan un diagnóstico?
- Sera mañana…
La piel rasposa de Samuel se hizo sentir a través de la mano de su amigo, este se sobresaltó, pero luego se tranquilizó dándose cuenta de que estaba tratando de consolarlo y calmarlo, le costó hablar, pero tras respirar lento y de forma calmada, pudo por fin decir, nuevamente algo.
- Lo siento Sam, pero no puedo yo…
- Has pasado mucho tiempo en la iglesia, y no he visto ningún problema, además, pasaras más tiempo conmigo, ¿has escuchado de esos casos donde gente se cura del cáncer tras soltar todas esas malas vibras y aceptar las buenas dentro de ellas?, necesitas estar aquí, solo serán por las noches, ¿ok?
El de ojos grises tocio de forma abrupta sintiendo un dolor en su pecho, sentía tanto dolor, no quería que su esposa la viera así, tal vez Samuel tenía razón, tal vez no, ya no le importaba nada, solo quería aferrarse a la primera ventana de esperanza que cualquiera le diese y sin dudar entraría, por fin pondrá a prueba todos esos años que ha estado alabando a su religión, abrazándolo y sosteniéndolo, por fin es el momento en el que Señor le va a dar el regalo de gratitud.
-E…está bien Sam, tienes razón, debo pasar tiempo también con mi buen amigo, estaré aquí todas las noches, ¿vale?
Una sonrisa se hizo aparecer en los labios del padre de la iglesia, un salto de alegría se hizo en su estómago, por fin lo que más deseaba se estaba haciendo realidad, ya no solo lo vería una simple hora, sentado ahí escuchándolo con esa atención tan linda, estará con él, podrá hablar más directo con él, su mente le gritaba que lo que estaba haciendo estaba mal, estaba queriendo alejar a alguien de su familia solo para su propio beneficio, estaba haciendo algo digno de un pecador.
Pero ¿Qué dice su corazón? Él dice que adelante, que lo haga, que por fin tenga ese gusto de sentir su presencia cerca después de tantos años, que no le importe que este casado o que tenga un hijo por venir, el merece su propia felicidad y mucho más si el causante de esta tiene oportunidad de morir.
El merece ser feliz también.
- Pues aquí te esperare, cada noche, amigo - y lo abrazo con fuerza idealizando todo en su mente de las cosas que harían, como en los viejos tiempos, antes que Eva apareciera.
- Espero que la decisión haya sido la correcta.
- Créeme, lo es
(…)
-Q…que, como, ¿¡cómo que fue contigo!?
La voz rota de una mujer junto a su cabello despeinado ojos cansados y una ropa ennegrecida, se posaban enfrente del padre del cual se encontraba con una ropa de luto
- Ethan decidió pasar más tiempo con su religión, aquello que lo acompaño desde que nació, no sé si seas capaz de entender
- ¿e…entender?, no, ¡claro que no entiendo!, como es capaz de irse y dejarme a mí y a su hijo en casa, debió pasar más tiempo con nosotros, o tan siquiera querer explicarnos todo esto.
Samuel poso su mano sobre el hombro de aquella mujer la cual no dejaba de llorar mientras miraba con repudio aquel ataúd donde contenía el cuerpo en paz de su esposo y padre de su hijo.
- Sé que te duele Eva, yo también trate de decirle que pasara los últimos momentos contigo, pero no entiendo, él estuvo aferrado de hacer esto…
- Él nos abandonó… ¿no le importe acaso?
- No creo que sea capaz de contestarte esa pregunta…
solo te puedo dar mi más sentido pésame por su muerte y por lo que te tuviste que enterar – silencio, la mujer no dijo nada mientras seguía mirando ese ataúd – ¿estás bien?
, podemos hablar de esto después si quieres…
Ethan dejo su diario antes de que…fuera internado al hospital- saco de su túnica aquel libro negro dándosela a su esposa.
Tomo el libro y lo miro, una mezcla de emociones venía en su mente, la estaban envenenando, fue ahí cuando comenzó a escuchar aquellas voces que hasta la actualidad la siguen atormentando, ella misma supo que la muerte de su esposo le afectaría, la dejaría dañada, pero el hecho de que puso en prioridad su religión antes de pasar sus últimos momentos con ella, eso la mato.
Samuel lo sabía, podía saber perfectamente cuando alguien estaba roto del corazón, pues él también lo está.
Y ver a Eva de esa forma tan muerta, le da un regocijo de satisfacción.