Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 14 Adán, Eva y Samuel #2
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Capítulo 14 Adán, Eva y Samuel #2

Dio la media vuelta y lo miro, su viejo amigo de la universidad, portando ropas elegantes haciendo que esa silueta de su complexión física brillara con intensidad, su cabello seguía estando igual de rizado por la última vez que se vieron en esa graduación sus ojos siguen brillando con calidez y alegría

- Adán, has crecido tanto, ya eres incluso de mi altura - dejo aquella copa en los lugares donde guardaba este tipo de cosas y se acercó a su amigo el cual no dudo en iniciar el saludo con un gran abrazo fuerte - ¿Cómo te ha ido?

- Bien, acabo de mudarme y los vecinos me contaron de la iglesia, es una ironía, me queda a dos cuadras - rio mientras se acomodaba una de las mangas de su saco - y mírate tú, nunca me imaginé que serias un padre, el padre Samuel, suena bien.

- Que te puedo decir, las cosas no son como uno lo esperan, ¿quieres ir a tomar café? La temperatura va a bajar y tal vez podríamos hablar con más tranquilidad…

- Me gustaría, pero primero, me gustaría saber si la iglesia está abierta para ceremonia.

Samuel se encontraba quitándose la ropa que debe vestir a la hora de dar el sermón de la iglesia debajo de él llevaba ropa así que no se preocupó mucho por quitarse esa túnica.

- ¿Ceremonia? Qué tipo de ceremonia.

- Una boda.

El señor de cabello café oscuro se detuvo, estaba dándole la espalda en ese momento a su amigo por lo que no presencio ese cambio de expresión cuando escucho las palabras que salieron de su boca, se quedó en silencio mirando a la nada por unos milisegundos para después tragar en seco y voltear a ver a su amigo.

-C…claro, siempre y cuando tengan los papeles necesarios… ¿q…quienes son los afortunados? – hablo mientras doblaba su túnica, tratando lo mejor que podía de no mostrar el tartamudeo en su voz, fue inútil, pero por suerte Adán no lo noto.

Adán rio para después alzar una de sus manos y mostrar con orgullo aquel anillo de oro que brillaba por la luz tenue de la iglesia, el corazón de Samuel se detuvo.

- ¿Adivina con quién? ¡Con Eva! Y tú que decías que no duraríamos nada- Samuel rio junto con el mientras un codazo amigable recibía de su amigo - amigo, sabía que ella iba a ser la indicada desde que la conocí, es todo un sueño.

- Me alegro realmente por ti Adán…

- Bueno, quieres ir a esa cafetería, me serviría un tour realmente, Eva se fue con su amiga así que podemos tener una tarde de chicos después de tanto tiempo.

- M…me encantaría.

Ambos se fueron, y el tiempo siguió su rumbo, la boda se celebro fue la ceremonia clásica con una muy buena cantidad de gente donde se encontraban los familiares tanto de la novia como del novio, aún recuerda Samuel como la ceremonia apenas comenzaba, todos los invitados esperaron con ansias a que la novia se apareciera con ese elegante vestido blanco que seguro le costó un buen de dinero, pero aquel que iba a dar por iniciada la ceremonia solamente admiro la entrada del novio, como aquel chico de ojos azules grises era dejado en el altar por su madre ambos riendo a lo bajo y diciéndose cosas mientras lo dejaba en el altar, dentro de él, muy dentro en sus sueños incumplidos, imagino a ese chico con un traje blanco yendo al altar a conmemorar su amor entre ambos, pero, su historia perfecta de amor nunca se cumplió.

Y el beso entre ambos novios lo sentencio en piedra infinita, todos celebraron con augurio, todas las almas rimbombaron de luz mientras una se ahogaba en su propia miseria.

Se le esperaba demasiadas cosas a esa pareja, pero el destino cruel tiro los dados y desgraciadamente la mala suerte les toco, una pena para la pareja que esperaba una nueva vida en ese lugar junto a un pequeño corazón latiendo dentro de la novia.

Faltaban horas para que la iglesia cerrara y la noche profunda se hiciera presente, Samuel estuvo todo el tiempo detrás de esa mesa donde siempre decía sus sermones, observando a ese señor que estaba arrodillado murmurando mil y una cosas al ente omnipotente.

-Cada vez te quedas más aquí que en tu casa, ¿paso algo? –

Su amigo de la universidad se acercó a él, sentándose a su lado haciendo rechinar esos asientos viejos de madera, lo observo esperando alguna respuesta que le diera una idea que era lo que tenía su amigo, un sollozo escapado fue lo que escucho poniéndolo alerta, aquel señor se enderezo mostrando sus ojos cristalinos y su cansar en la vista.

- Ay Samuel…la noticia que me dieron…- más lagrimas salieron, pasando por sus mejillas dejando la marca de su dolor escrito en llanto.

- ¿qué te paso? ¿Qué te dijeron? - paso su mano por el hombro del contrario tratando de consolarlo.

- Pensé que lo que sentía era causado por el invierno, el dolor en el pecho, incluso pensé que las caminatas que hacía en las mañanas ayudaron a bajar el peso…

no, no amigo, no era eso - otra vez llantos más desgarradores, ver a un niño llorar era algo normal entre la sociedad en cierto punto, pero ver a un hombre adulto en ese estado, realmente te daba un vacío en el estómago, era algo que no es fácil de procesar - m…

me diagnosticaron cáncer…q…que hare Samuel, ¡tengo toda una vida por hacer!

...dios santo, ¡¡tengo un hijo el cual espero!

!, no quiero dejarlo sin padre, no quiero dejarla sin esposo, no, no, no.