Capítulo 11 Demonio
- Quiero que me expliques con toda la sinceridad, Ethan, ¿Cómo que tu madre te golpeo? - Zera estaba un poco hincado tomando de los hombros a su humano, su mirada parecía confusa, intrigada, pero sobre todo preocupada
Kezef estaba recargado en una de las “puertas” de esa habitación mirando hacia afuera asegurando que nadie se acercara, el sótano era grande, pero tampoco tanto para tener una privacidad en su totalidad, había ángeles que pasaban en ese lugar muy de cerca, no por que fueran curiosos, sino porque Helzion los mando a seguir con sus deberes, y ellos necesitaban pasar por otras habitaciones.
Kezef en ciertos momentos miraba de reojo a su amigo junto a su humano, una calidez en su corazón se presenciaba cada vez que miraba esa gentileza y preocupación que Zera emanaba, verlo cuidar a un humano tan pequeño y de esa forma, rápidamente entendió cuáles eran sus prioridades, el también extrañaba a su humana.
- No lo sé, cuando te fuiste a unas pocas horas madre empezó a llorar, siempre hace eso así que baje a ayudarla, pero todo se salió de control y me golpeó, no fue tan fuerte, lo juro, solo me asuste y Sali corriendo de casa y llegue hasta aquí -paso su mano en su muñeca izquierda pasando sus dedos la contextura de su piel, lo había agarrado tan fuerte que incluso le encajo las uñas aun sentía esa marca que le dejo.
- ¿¡Ella te hizo eso!?-Zera tomo con delicadeza su mano viendo esa herida, no podía creerlo, aquel adulto que veía como la segunda persona que podría cuidar a Ethan viene a hacerle daño de esta manera, todas las ideas y expectativas que aquel ángel tenía comenzaban a caer en picada, miro el rostro de su niño, tan asustado, no quería imaginarse cuantas veces tuvo que presenciar eso- cuantas…
¿cuántas veces la has reconfortado? ¿Cuántas veces ella lloró? ... ¿Cuántas veces ella te trato así?
El niño quedo en silencio unos segundos para después responder con un temblor en la voz.
- No sé con exactitud, varias veces, muchas, desde que papá nos abandonó seguramente, p-pero es la primera vez que me trata así, ¡lo juro!
- Pero una persona no debe hundir en su misma miseria a alguien que no tiene la culpa en nada, ¡por mis estrellas incluso yo se eso!
- se levantó poniendo ambas manos sobre su rostro intentando liberar el estrés, le preocupa mucho a su humano, ya le tiene el suficiente cariño para preocuparse por este tipo de situaciones-
- Zera tranquilo, recuerda que para eso somos ángeles de la guarda, lo ayudaremos en esto -Kezef lo dijo con una voz suave tratando de amortiguar la tensión que se estaba creando
- Esa mujer no debería estar cerca de Ethan…
- Zera no vayamos a estos extremos
- Mira como lo trato, de seguro es alguien manipulativa, horrible, egoísta…Ethan no merece estar con ese tipo de gente, él no debe ser lastimado, es mejor que te quedes aquí, estoy seguro de que Helzion te cuidara y podemos encontrar formas de encontrarte comida para -
- ¡¡No quiero abandonar a mamá!!-Ethan lo interrumpió, sus ojos se empezaron a poner cristalinos, Kezef solo suspiro y volvió a mirar fuera del lugar, había ángeles que pasaban y trataban de ver, pero la simple mirada penetrante de Kezef los ahuyentaba
Zera miro a su humano en silencio, trato de entender que es lo que había dicho, como, por que querría estar con ella después de esto, como puedes estar aferrado a alguien así
- ¿Qué?
- Estará muy triste si se da cuenta que ya no vuelvo, no, no quiero eso, mamá debe estar tranquila
- Co…sabes, ¿Estás consciente de lo que te acaba de hacer? Se perfectamente que alguien cercano y que quieres mucho no debe de golpearte o tratarte mal, eso es horrible, ¿Por qué quieres estar con alguien así?
- ¡Porque es mi madre, por eso! -quiso buscar ayuda en su ángel, pero se dio cuenta que este no entendía nada de la vida humana, ironía, como alguien lo puede ayudar a seguir el camino del bien si ni siquiera él tiene una moral definida – tu no lo entenderías, tú nunca tuviste una
Los ojos amarillentos de Zera se abrieron, su mente exploto, el mismo admitía que estaba teniendo un problema de identidad, sabía que no puede sentirse cómodo con ningún tipo de ser, pero que alguien más te lo diga, que alguien te lo apunte sin culpa, la ira en ese ángel creció, su mirada se volvió fallida, y se sintió frustrado de saber que el niño tiene razón.
-No, no tengo una, soy un ángel, ¡lo sé!
, no puedo entender a los humanos porque no tengo su vida, pero, pero ¡¡tampoco puedo entender a los de mi propia especie!
! no puedo entender a nadie, no comprendo sus acciones, pero lo intento ¿sabes?
Quiero pertenecer a un lugar, quiero entenderlo, ¡¡pero todos ustedes lo hacen más difícil!
!- aquella última frase lo hizo con un tono desgarrador, todo ese sentimiento de frustración e incomprensión lo soltó en ese grito, todos los ángeles cercanos; que serían la mayoría que estaban en ese sótano; escucharon, quedando el lugar en silencio, incluso Laylah y Adthor que estaban cerca se acercaron para ver qué había pasado.
Zera supo lo que dijo, quería ayudar a su humano, pero termino gritándole, desahogándose por algo que no venía mucho en el tema, todo estaba pasando tan rápido para él, mucho que comprender y poco tiempo para hacerlo, respiro de forma agitada unas veces para después volver a ver a su humano, que, otra vez, estaba a la defensiva.
- ¿Me vas a gritar? ¿Vas a regañarme? Pondrás tus problemas encima de los míos, harás que todo esto ronde a tu alrededor, ¿lo harás? ¿Igual que madre?
Esas palabras hicieron hueco en su corazón, lo último que quiere es que se sienta igual de inseguro cerca de él, no, se supone que debe ser lo contrario.
- Ethan, lo siento, yo, me deje llevar…déjame solo -
- ¡¡DEMONIO!!
Un grito cerca de los tres provoco el pánico de todos, Zera volteo a ver lo que pasaba, dándose cuenta de que Kezef no estaba con ellos.
(…)
- Gracias por todo ma’, todo esto me ha ayudado bastante- Olivia y su madre estaban en camino a la iglesia más cercano que tenían, en esa ciudad no había tantas iglesias así que tuvieron que andar en carro por unos minutos, Olivia estaba en el lado del copiloto recargada en la ventana observando los demás carros pasar y ciertas tiendas que solo podía ver de reojo, por la velocidad en la que iban.
- Créeme que esto te ayudará más, hable con el Padre Samuel y estará más que contento de hablar contigo - su mano se posó sobre el hombro de la joven, dándole una sonrisa calmada a su hija - sé que aun tienes mucho que soltar querida, quiero que sepas que tu padre y yo siempre te apoyaremos en este tipo de cosas.
- Gracias…en serio lo agradezco - volvió a mirar por la ventana, no quería admitir que se sentía con un poco de culpa, por lo ocurrido ha dejado de ir a las clases del instituto, ya le habían aclarado que no era la única, pero sentía muy dentro de ella que lo que estaba haciendo no era bueno estaba siendo irresponsable.
La velocidad del carro comenzó a descender ya que habían llegado a su destino, su madre se estaciono cerca del lugar y ambas bajaron, Olivia miro la iglesia, hace mucho no iba, recuerda como de pequeña solía ir junto con su madre y padre todos los domingos, extraña a papá, pero sabe que donde él está ahora mismo, lo necesitan más.
Las melodías del órgano eran lo suficiente fuertes para que se escucharan desde la entrada, ambas se sentaron en las últimas filas del lugar y pusieron atención a lo que había.
El Padre estaba dando el sermón del día, comentando la cantidad de gente pecadora que había fuera en las calles diciendo como los demonios, esos seres que viven en el caloroso y flameante infierno nos impulsan cada vez más y más a hacer maldades, mientras el padre seguía, Olivia poco a poco se encerró en sus propios pensamientos, recordando esa vez en el instituto, cuando ese joven comenzó a atacarla, lo conocía, eso era lo peor, ambos iban al mismo lugar para las practicas, no logro entablar mucha conversación con el pero la única interacción que tuvo con ese joven fue suficiente para destrozarla.
(…)
- ¿Sabes dónde está la basura? - Olivia se acercó a ese joven que estaba sentado cerca de uno de los bancos del pasillo, un compañero suyo había tumbado su almuerzo cerca de las maquinarias y tuvo que limpiarlo ella, desgraciadamente.
El chico con capucha levanto su vista y solo la miro de reojo para después apuntar un bote que estaba a unos cuantos metros de distancia, Olivia agradeció y se acercó a la basura, regresando para antes de volver a entrar al salón nuevamente lo miro.
- Nunca te he visto hablar con nadie, ¿cómo te llamas?
- Luis, Luis Gonzales- dijo en voz baja, Olivia le causo interés su nombre
- ¿Eres de aquí? - el chico la miro creyendo que se iba a burlar de su nacionalidad - no, no, lo digo en buena forma, yo soy de México, vine aquí cuando tenía 5 años
- También…también soy de ahí, 10 años - Olivia le ofreció una sonrisa, este solo desvió la mirada insegura, subiendo una de sus mangas de su sudadera, logrando que Olivia observara por unos milisegundos unos moretones frescos, quería hablar sobre eso, ayudarlo, no sabía porque, pero el saber que ambos podían compartir mismos problemas o cultura hacía que tuviera una confianza instantánea en él, pero, no pudo.
- Señorita Olivia, solo la mande a tirar algo, vuelva a clases - un profesor se asomó en las puertas, Olivia lo miro y asintió, miro a Luis, pero antes de que pudiera decir algo- ¡Ahora!
- Te veo después - y entro a clases.
Nunca lo volvió a ver, fue al mismo lugar, a la misma hora, pero el ya no estaba, a los 3 días paso el tiroteo, ahora él ya no está, nunca supo sus problemas, nunca intento buscarlo de otras formas, ella dio por sentado que él no quería verla de nuevo, pudo haber hecho algo más, pudo hacerlo, pero.
“No hiciste nada”
Despertó, todo seguía normal, su madre seguía atenta al sermón, todo estaba bien, pero ella no.