Capítulo 10 Odio lastimarte #4
No pudo más, golpeo con toda su fuerza una pared, haciendo una gran grieta gracias a la fuerza del ángel, su puño quedo atascado en el hoyo que provoco teniendo que incluso volver a poner fuerza para sacar su mano de ahí mostrando como su puño quedo intacto, sin rasguños ni sangre.
- ¿Perderé mis piernas? - Helzion estaba sentado en su camilla, no sentía sus piernas gracias a las vendas, no sentía dolor
- Lo lamento Helzion en realidad, realmente quiero hacer algo, no quiero dejarte así.
- No se puede hacer nada maestro, ellos no nos dejaran.
Silencio hubo, Elyon miro nuevamente la consecuencia de su ira, en ese golpe contra la pared, se sentó en el sofá que estaba cerca de la camilla y con una voz seria comento.
-Te iras de aquí, yo te ayudare
Helzion lo miro con sorpresa no podía creer lo que le estaba diciendo, ¿irse?, a donde iría, los ángeles solo pueden sobrevivir en el cielo, todos lo deshonrarían si llegan a saber que un ángel de la guarda escapo de su hogar, de sus compañeros.
-Esto tiene que parar, escúchame con atención, hace tiempo descubrí que aquellos textos que nos contaron toda nuestra vida fueron mentiras, no puedo dejar que esto siga, que ellos hagan lo que se les plazca, tu y Naya irán a la Tierra, completaran la verdad que falte e iniciaran una revolución, por la libertad de los ángeles, por la verdad, por tu libertad.
Su maestro lo tomo de las manos, el ángel tenía tanto miedo, pero todos estos años que pasaron, todas las cosas que vivieron juntos ayudaron para que la confianza entre ambos fuera aún más fuerte, Helzion acepto, le mostro la verdad, hicieron su plan, y en la mínima oportunidad que tuvieron escaparon.
Perdió sus piernas, en un momento dejaron de reaccionar mostrando lo cuan podridas estaban, Laylah; la cual era un ángel que días después fue lanzada como astrologa, pero por causas del destino decidió unirse igualmente a su grupo de rebeldes; por suerte, con su inteligencia logro crear un prototipo que lo ayudara a caminar nuevamente, siendo ahora sus piernas de metal.
Regreso a la realidad, soltando su saco que ya lo estaba agarrando con fuerza de más, miro al niño, sabía mucho, más para alguien de su corta edad.
-Eres especial niño, Zera estará muy feliz de volverte a ver -
Ethan camino para acercarse a la entrada, escuchando aún más voces, miro al ángel nuevamente, este le dio una sonrisa ladina, cálida, honesta, Ethan se aferró a esa confianza poca que le daba y comenzó a bajar, los ángeles que acompañaban a su líder rápidamente se hicieron a un lado evitando tocar al humano, como si fuera algo toxico, una plaga.
“¿De dónde vendrá ese miedo?”
Cuando llego hasta abajo, el silencio abundo, todos los ángeles se quedaron quietos mirando al humano, Ethan estaba más que acostumbrado a esas miradas de sorpresa y curiosidad, Helzion bajo detrás de él y se puso a un lado de él tocando su hombro, esta acción fue más que suficiente para los demás del lugar para entender, que no era un peligro, estaba de su bando, pero aun así los ángeles estaban curiosos por saber.
- Hola a todos - Ethan saludo sin preocupación, ahí estaba, la duda que tenían, otra sorpresa fue, ya era todo un ciclo para el humano.
- Este es Ethan, si, como pueden ver, nos puede observar, a todos nosotros, realmente él es algo especial, por favor trátenlo como uno de nosotros, el ser humano no nos aleja de nuestros mismos objetivos.
Todos los ángeles se acercaron rápidamente hacia el humano comenzando a hacer comentarios de curiosidad, Ethan al principio se sintió encerrado, pero luego se acostumbró e incluso su ego se aumentó.
- ¿Eres un humano? Vaya hace mucho no veo uno tan de cerca.
- ¿Cómo eres capaz de vernos? ¿Eres un ángel disfrazado?
- Vaya tu cabello es tan suave.
- Eres tan pequeño, yo solo veía puro humano grande, ¡increíble!
- Pero que…- esa voz- ¿¡ETHAN QUE HACES AQUÍ!?
Todos los ángeles se hicieron a un lado para mostrar a Zerachiel quien antes tenía unos libros, en sus manos; los cuales Eban se los había dado para que los leyera, aunque este no tuviera ni un interés; ahora se encontraban en el piso, escuchándose una queja en el fondo por eso.
- Zera… - quería ir a abrazarlo, pero el saber él porque estaba aquí para empezar hacía que solo se quedara ahí - ¿aquí estuviste todo este tiempo?
- Obvio, tú mismo viste como Naya me invito a aquí - se acercó hacia a él para tomarlo de la muñeca y forzarlo a que comenzara a caminar, el niño puso fuerza a esto - vamos, debemos regresar con madre.
- ¡No! - el escuchar esa palabra se quitó del agarre y se alejó de él - ni siquiera sabes porque estoy aquí, no sabes la razón.
- Solo estas aquí por tu mera curiosidad de ni -
- ¡¡Madre me golpeo!! - silencio, Zera cambio su expresión de cansado a uno preocupado, miro a su alrededor para ver como todos los demás lo veían, volvió a tomar la mano de su niño con mayor gentileza y se fueron a un lugar más privado, pasando incluso cerca de donde estaba Kezef, dándole a su amigo una mirada que lo decía todo, siguiéndolo detrás de él, dejando a todos los demás en un silencio incómodo.
- Extraño, pensaba que los niños no tenían problemas - Naya dijo a lo alto siendo callada por un golpe por parte de Helen.