Capítulo 9 Los ángeles caídos #3
- Para hacértelo más fácil, somos un grupo rebelde, bueno, antes simplemente éramos ángeles que de formas desconocidas ya no fuimos aceptados en el cielo, hasta hace poco, nos “vetaron” porque siempre mantuvimos nuestra mente abierta, ya no valía la pena que volviéramos al cielo, no les serviríamos pues ya no nos dejaríamos manipular, así que nos dejaron por nuestra cuenta en esta Tierra junto a sus demonios
Los ojos de Zera se brillaron todo esto le daba aires, a algo que había visto junto a su humano en lo que la llama como “comics”, para Zera son simplemente libros con más imágenes que palabras, recordaba como en una de esas revistas, un grupo de héroes decide unirse y formar un grupo, un equipo, el cual trabajando como uno lograrían derrotar cualquier mal que amenazara la Tierra, usando las fortalezas de cada uno.
-¡Son como un grupo de superhéroes!, oh, Ethan me enseño de eso, ¡donde usan armas, poderes mágicos y una gran amistad para derrotar todo lo malo!, sabía que aprender de un niño me ayudaría.
Naya lo miro con una ceja alta, todo lo que había dicho no eran más que actitudes infantiles que solo esperaría de un niño, no de un ángel y mucho menos con la seriedad que están pasando, la chica solo se quedó pensativa, ella sabía; así como todos los de su grupo; que Zera era una pieza importante, quizás la base de todo lo que van hacer, ella esperaba una actitud más acorde a la seriedad con la que Elyon y Helzion lo presentaron a ella, pero solamente parecía un ángel que vivía en su propio mundo pensando que venir a la Tierra era como un campamento de verano.
-Tendremos que aclararte tantas cosas - negó con la cabeza mientras decía eso, el ángel solamente lo veía confundido, no entendía por qué actuaba así, ¿es que acaso se equivocó en algo?
La expresión del ángel hizo que el más pequeño por estatura mirara el suelo, pensando en que habría causado que actuara de esa forma, sabía que Naya tenía más experiencia y llevaba mucho más tiempo en la Tierra que él, tal vez la actitud que el presentaba, no era la suficiente como para que la contraria le diera ese respeto.
- Perdón sí, no actuó como es debido, realmente me tomo todo esto enserio, pero hay veces que la emoción me gana.
- No te preocupes Zera, eso es algo especial de ti, algunos pueden verlo como infantil e irresponsable, pero, solamente tienes una visión diferente, cuando lleguemos al lugar y te expliquemos mejor, veras que tu actitud cambiará, simplemente no tienes una idea clara de lo que está pasando.
Zera asintió y siguieron caminando, poco a poco ambos iban acercándose a la iglesia, lugar donde conoció a su humano podía incluso escuchar voces cada vez más y más cercanas por cada paso que daban, aquellas voces daban la imaginación que al menos más de 4 ángeles había reunidos, eso sorprendió a Zera, no esperaba que hubiera tantos “rebeldes”.
Cuando las rejas de aquella iglesia se empezaron a presentar, le dio la oportunidad al ojo amarillo para dar un vistazo adelantado de cómo eran los ángeles, hubo unos 4 ángeles sentados en la entrada de la iglesia charlando de forma calmada, parecían estar cómodos, las posturas y gestos demostraban que ese grupo se tenían un cariño y confianza importante.
- ¡Hola, chicos!, ¿adivinen que regalito les traje?
El grupo de ángeles dejaron de platicar para ver con atención al dúo que entro, Naya le dio un pequeño empujón por la espalda de Zera para que este avanzara un poco y sobresaliera, el ángel, solamente saludo apenado con su mano y encogido de hombros.
Los cuatro ángeles se quedaron mirándolo, podía incluso sentir Zera como lo analizaban, sacándole toda la información que podían y que el mismo denotaba, juzgándolo, Naya les puso una mirada encima a sus compañeros esperando a que ninguno hiciera algún comentario hiriente o que arruinara el buen ambiente calmado que había, eran ángeles, si, son los seres más respetuosos que puedes encontrar, pero sabía Naya que había algunas excepciones, como, por ejemplo, sus compañeros.
- El gran y brillante Zera, tuve la oportunidad de escuchar cuantas cosas aportaste en la investigación de los ángeles - una chica de tez blanca con un cabello lacio y blanco se acercó a Zera para tomar su mano con ambas manos y agitarla en forma de saludo, Zera la miro, parecía una muñeca de porcelana incluso el mismo ángel de ojos amarillos temía de romper esas bellas y gentiles manos que lo sostenían - realmente ayudaste a esos ángeles a mejorar.
- Gracias, el gusto es mío de conocerlos a todos ustedes, eh…
- Zera se quedó en silencio a que el grupo de la chica y a los otros 3 ángeles rebeldes captaran que Zera estaba esperando a que se presentase, Naya obviamente apoyo en esto haciendo el sonido de una tos falsa para que sus compañeros la miraran y de esa forma les diera la señal de que se presentaran -
- Oh, sí, soy Helen un gusto - la misma chica que antes se había decidió de dar el primer paso volvió a hacerlo presentándose y mostrando una sonrisita de pena, miro hacia sus compañeros que seguían sentados, estos se miraron entre ellos e igualmente se levantaron para acercarse a los demás ángeles y presentarse.
- Laylah - otra chica alzo la mano mientras hablaba con un tono de voz indiferente, está a comparación de Helen tenía una apariencia física de gimnasta e incluso su ropa la hacía ver de ese estilo, teniendo ropa holgada, manchada y un poco maltratada, con solo verla te dabas la idea de que su trabajo era duro, incluso el cabello castaño ceniza amarrado le daba ese toque, Zera al verla solo asintió con una sonrisa.
- Adthor y este es Eban - Uno de los ángeles más altos abrazo del hombro a su compañero que solo era menor que el por unos centímetros, ambos tenían una complexión física buena, pero el que antes hablo tenía una complexión más esbelta mientras que su compañero que solamente se quejaba a lo bajo no tenía una complexión tan gimnasta, pero se notaba que estaba en forma - Tranquilo, gruñe pero no muerde - volvió a comentar el más alto riendo mientras su amigo se quitaba del abrazo para cruzarse de brazos a modo de indignación.
Zera los miro a los cinco, notando como cada uno era tan diferente de los otros, nunca se había tomado el tiempo a observar que tan diversos eran los ángeles, a pesar de tener toda la capacidad de tener alas, no todos eran iguales, incluso si ponías bastante atención a las plumas de cada, podías notar como no son totalmente blancas, Helen tenía plumas celestes mientras que las de Laylah eran cafés, Adthor azules y Eban moradas.
-Bueno, será mejore que entremos, de seguro los demás nos están esperando - Naya se acercó a uno de los arbustos moviéndolos hacia un lado y mostrando una puerta secreta, parecía más como una puerta que te dirigiría a un sótano.
Los demás ángeles la siguieron y Zera se quedó más atrás del grupo, no se podía creer que vería más ángeles, claro el esperaba verlos como ángeles de la guarda y no como rebeldes, pero aun así sentía una tranquilidad muy curiosa, podía llevar apenas días en esa tierra, pero ya necesitaba encontrar a alguien que al menos pudiese comprenderlo en ciertos espectros, aunque a pesar de eso, sabía perfectamente que no lo comprenderían totalmente, son ángeles que llevan incluso años ahí, el solo lleva días, sus conocimientos e incluso moralidad no están dentro del mismo circulo, eso lo hacía sentir alejado del grupo, solo había una sola persona que estaba seguro que lo entendería.
El demás grupo comenzó a bajar por unas escaleras de madera, el ángel novato miro las escaleras con inseguridad, miro los pies de los demás ángeles, notando como estos tenían zapatos, para luego mirar los suyos, descalzos solo siendo cubiertos por la tela de los jeans, solo esperaba muy dentro de él que no hubiera ninguna cosa filosa que lo dañara, al bajar completamente Zera logro ver como aquel sótano era lo suficientemente grande para que hubiera por lo menos 3 habitaciones distintas, siendo una de estas la habitación principal pues se podía notar una gran mesa redonda, había ángeles entrando y saliendo de las habitaciones, parecían estar emergidos en sus cosas, con lo poco que vio pudo sacar un aproximado de 20 ángeles rondando en ese lugar.
- ¿Cómo encontraron este lugar? - Zera miro a Naya quien esta posa orgullosa.
- La descubrí yo un día, al parecer solían guardar herramientas aquí, pero creo que encontraron otro lugar para eso dentro del lugar, así que se olvidaron de que esto existía, así que lo usamos -
- Vaya es, grande…
- Si, es sorprendente
Miro a ambos lados dándose cuenta de que los ángeles que antes estaban con ambos ya se habían ido a hacer sus cosas,
-Dentro de poco habrá una reunión, ahí estará Helzion y después iremos a entrenar, suena como una buena actividad introductoria para ti.
Zera asintió mientras miraba como Naya se alejaba de él y se acercaba a un grupo dlas tales llamadas reunionespapeles, empezaron a discutir sobre un tema pero el ángel supo que eso no le incumbía así que decidió buscar algo en el cual entretenerse, prefirió sentarse en esa mesa redonda en donde su intuición le predicaba que ahí era donde se hacia las tal llamadas reuniones, tomo una de las sillas y se sentó mientras sacaba el libro que se encontró hace unos minutos, lo abrió esperando volver a esperar ese remolino caótico pero bello de mariposas, pero no, no pasó nada, paso las páginas viendo como en algunas partes era un diario y otras una bitácora, le recordaba mucho a su forma de redactar en sus propias libretas.
Sintió que el tiempo empezaba a volar mientras más se adentraba a esas letras escritas en tinta, podía incluso notar ciertos dibujos, la mayoría eran de simple garabatos como caritas felices, plantas o estrellas, parecía más para decorar el marco de la hoja y se viera menos vacío esas hojas.