Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 9 Los ángeles caídos #2
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Capítulo 9 Los ángeles caídos #2

El ángel sentía sus ojos cristalinos, no sabía el cómo, pero todas esas palabras estaban transmitiendo una ola de emociones, sin darse cuenta, el huracán de mariposas estaba comenzando a desaparecer, así como también el libro empezó a pasar hojas y más hojas, hasta llegar a la última que tenía tinta en ella, el pecho del ángel salto cuando leyó lo escrito en tinta.

“Soy un hombre de iglesia, la cruz siempre la tuve en mano y mi palabra nunca fue manchada, le rogué y pedí todo a el señor que nos dieran salud y felicidad.

Pero creo que le pedí de más, mi salud ha empeorado, y esa enfermedad genética logro alcanzarme, perdóname mi mariposa hermosa, no estaré ahí para verte reír y llorar de alegría cuando nuestro pequeño retoño abra por primera vez sus ojos, solo te deseo lo mejor, te deseo la felicidad, te deseo la salud, y toda la suerte, me duele saber que tendrás que seguir este camino sola con una vida inocente que cuidar, pero sé que lo harás bien, siempre fuiste la que nos sacaba de nuestros problemas.

Solo quiero que sepas que te amo y siempre te amare, sea donde este, mi alma seguirá contigo, mis memorias aun brillaran al recordarte y mi corazón seguirá amándote, a ti y a mi hijo, no llores por mí, porque yo estaré bien, el señor me llevara a donde debo ir.

Siempre amare tus fotos, pero más cuando admirabas esas mariposas blancas.

Con amor por toda la eternidad

-Adán”

Una lagrima recorrió la mejilla del ángel, sus ojos se quedaron mirando la nada, acaba de ver, al menos, parte de la vida del padre de su humano, del padre de Ethan, no solo eso, miro las mejores memorias de ese hombre, pero a pesar de ese sentimiento que recorría y apretaba el alma de Zera, el seguía sin comprender por qué el hilo lo hizo ver todo eso, su respiración era entrecortada.

Pero no pudo seguir analizando y cuestionándose las cosas pues el libro se cerró de repente, eso fue como un golpe hacia el ángel que lo mando a la realidad, la respiración agitada era lo único que se escuchaba en ese lugar, sus ojos miraron el libro y cuando estaba a punto de querer a abrirlo de nuevo, escucho una voz.

- Vaya, a ti realmente te apasiona leer libros- una voz femenina lo saco de su transe para dar media vuelta y ver a ese ángel que miro en esa habitación cuando era un simple alumno, Naya.

- Que…como, tu…- no podía procesar con claridad, estaba teniendo un problema con descifrar lo que el hilo le quería enseñar que no le daba ni siquiera la oportunidad de formular una pregunta correcta a lo que estaba viendo.

Naya rio leve para acercarse a él y tomarlo del hombro, este solamente miro aquella mano para luego mirar esos ojos, solo que, este no cayó bajo la hipnosis de esos ojos.

- Pensé que nunca te vería de nuevo.

- Yo también, fue toda una aventura encontrarte, pero ya estás aquí, ya llego el momento de que brilles.

Zera se aferró al libro, casi abrazándolo, sabía bien a lo que se refería, lo que vio antes de ser ejecutado a la tierra fue lo suficiente para darse una idea de lo que estaba por ocurrir, pero, no quería, algo se lo impedía, tal vez el libro lo dejo tan sensible o realmente se sentía cómodo con la vida tranquila que tenía con su humano; a pesar de haberla vivido solo 2 días; tiene tantas cosas por descubrir no quiere ser aventado hacia la nada, no otra vez.

- Pero, yo no quiero…

- Entiendo que aún no estés preparado, todo esto está yendo más rápido de lo normal, pero debes creerme cuando te digo que debemos descubrir en que más cosas están metidos esos arcángeles.

- Pero, solo hemos visto ciertas actitudes no tan buenas, porque estamos sacando conclusiones tan precipitadas.

- Zera, tu solo has visto un poco de lo que ellos nos han estado haciendo, si vienes conmigo te demostrare todo, Helzion te dirá todo.

- ¿Helzion? - rápidamente su vista se ilumino, aquel que le dio esa nota que lo mantuvo lleno de dudas y pocas respuestas, aquel que le dijo sobre la existencia de “demonios” lo volvería a ver, tal vez si valdría la pena, su mirada bajo y se quedó expectante mirando el suelo, pensando en varias cosas, mientras la chica se mantenía parada, recargada en el marco de la puerta de esa habitación.

- Kezef estará ahí…- el ángel volvió a levantar la vista con una impresión y seguidamente con un brillo de ojos que claramente era de felicidad - solo digo…

- Iré…solo, tengo que preparar algunas cosas - Naya asintió y se hizo a un lado de esa entrada para dejar paso a Zera y este comenzara a guardar cosas.

Justo cuando ambos salieron de esa habitación se toparon justo de frente a Ethan quien tenía su libreta en mano, este se mantuvo en silencio unos segundos, intentando analizar todo.

- Saliste de la habitación de papá…solo mamá y yo podemos ir ahí.

- Lo…lo siento Ethan, fue curiosidad, no sabía que esa habitación era tan…

- ¡Tienes su libro!

- Yo…- la mano de Naya posando en hombro hizo que la mirara de reojo mostrando como esta trataba de tranquilizarlo.

- Te esperare afuera mientras hablas con tu humano, ya sabes cómo son los niños.

Naya paso a un lado del niño, pero una acción la hizo que se detuviera en seco, el niño la había agarrado del brazo, obviamente Ethan no tenía la suficiente fuerza para detenerla, sino más bien, Naya se detuvo al sentir el agarre del niño, mirándolo con sorpresa.

-Tu…a ti te he visto en la iglesia tanto tiempo…

Naya tenía ambos ojos abiertos, no esperaba que el niño la tocase y mucho menos que le hablara, la escuchara y la mirara, los niños solo deben de ver, su ángel de la guarda, todos los humanos deben de hacer eso, pero no tienen esa capacidad de ver a cualquier ángel.

-Si, tú y otro grupo de ángeles siempre se reunían para hablar de cosas extrañas, recuerdo esos ojos

Naya dejo de mirar al niño para después ver a Zera quien esté un poco nervioso, seguía abrazando al libro mientras subía sus hombros y dándole la mirada a Naya queriéndole decir “yo tampoco entiendo como lo hace”

- Como…

- ¿Cómo logro verte? Todos preguntan eso cuando interactuó directamente con ellos, no lo sé, pero lo hago y realmente no me gusta de tener este “don”- su mirada se dirigió a Zera para después suspirar y soltar el brazo de Naya - la verdad, no tengo ningún derecho de detenerte a ir con ella, pero, por favor, llévame contigo.

- No, Ethan no puedo, eres un niño, tu madre está en casa, no puedo simplemente llevarte de la nada, ¿qué pasa si ella se da cuenta de tu ausencia? Me encantaría llevarte, pero siento que solo quieres estar por curiosidad y no porque te interese el objetivo de esto.

Ethan abrió la boca para querer contestar a eso, pero luego el cerro pensando en las verdades que decía el ángel, algunas ciertas, otras no, debía admitir que quería ir por curiosidad, pero más que nada, para encontrar respuestas, respuestas a dudas que comenzó a formularse, así que simplemente hizo un pequeño sonido de molestia para volverse a su habitación, recoger la mochila del ángel que estaba en la cama, dársela y seguidamente volverse a encerrar en la habitación.

Ambos ángeles se miraron mutuamente, quedando en silencio unos segundos por esa actitud, Zera miro en su mochila que estuviera todo, al confirmar esto metió el libro que encontró en la habitación y ambos ángeles salieron por una ventana.

Naya abrió sus alas para comenzar a prepararse para volar, esta miro a Zera queriéndole dar a entender que era momento de ambos para irse, pero este solo se quedó mirándola confundido, Zera no tenía pensado en ningún momento de volar, pues, como se había mostrado tantas veces, el ángel era incapaz de volar.

- ¿Vas a volar…? - ese comentario por parte de la heterocromática hizo que Zera pusiera una expresión incomoda, esperaba que ella sola se diera cuenta de su incapacidad, pero podía ser fácil de darse cuenta si te ponías a ver con detalle, desgraciadamente Naya no era alguien muy analista en todo.

- Yo…no puedo volar - aleteo varias veces Zera para que se diera cuenta de lo pequeño y débiles que eran sus alas, Naya tardo unos segundos, pero después de ese tiempo rápidamente volvió a encoger sus alas, dando entender que caminarían.

- Entiendo, esa venda que tienes en tu ala realmente no te deja, parece doloroso, llegaremos con los demás y veremos cómo ayudarte.

Zera abrió sus ojos para mirar esa ala rota que llevaba ya un par de días con esta, había olvidado por completo ese detalle, al día siguiente de conocer a su humano aquel dolor se fue completamente, miro las vendas que su humano logro conseguirles en un momento, parecían ya un poco sucias, pues no se los había cambiado, pero esa suciedad no era tan visible por suerte.

Ambos comenzaron a caminar, dándole la oportunidad realmente a Naya de ver con detalle la belleza de esa colonia tan tranquila y callada dándose cuenta de los aires que daba, una ciudad que se quedó paralizada en el tiempo.

- Hace mucho no veía un caso como el tuyo, curioso - comento, aunque parecía ser más un comentario para ella misma.

- ¿Hace mucho? - Zera la miro; aunque esta no estaba haciendo contacto visual pues miraba la ciudad; Zera no despego su mirada.

- No sé si pueda contarte esa historia aun.

- ¿Bien, al menos puedes decirme como estará todo?

- Se más especifico

- ¿Solo son Helzion y tú?

- No, somos un grupo que conforme los años solo hemos sido más grandes, Helzion y yo no fuimos los primeros, hay ángeles ahí que tienen muchos más años que nosotros, pero, fuimos los que tuvimos más iniciativa y valor de liderazgo, no sabría decirte cuánto tiempo lleva ese grupo pues pudieron haber empezado desde el primer siglo donde los ángeles de la guarda fueron creados.

- Pero…no entiendo, ¿cuál es el objetivo del grupo?