Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 9 Los ángeles caídos
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Capítulo 9 Los ángeles caídos

- Tener súper fuerza o…ser invisible.

- Fácil, invisible.

- Pero técnicamente ya lo eres.

- Oh…cierto.

- Haber otra vez - un chico estaba acostado en la cama de su cuarto mientras tenía varios comics a su alrededor, un ángel, por otro lado, estaba sentado en la silla del escritorio mientras le daba varios hojeadas a este, buscando alguna idea para hacer, llevaban minutos conociéndose mejor, uno le preguntaba que prefería de distintas cosas, empezaron con colores, después con sabores y finalmente superpoderes, aunque siempre que era el turno del ángel este no llegaba a comprender muy bien y tenían que detener el juego para explicarle lo que significaba las opciones, pero solo era eso, un niño jugando con su amigo el ángel - hablar con animales o… ser el más veloz de la tierra.

- ¡Hablar con animales!

- ¡Que aburrido eres!

- Oye, uno nunca sabe lo que esas criaturitas tienen por contar, apuesto que varias historias deben de ser interesantes.

- Claro ¿historias como qué? ¿Del cómo casi los come un animal? o ¿Cómo se preparan para invernar?

- ¿Qué tal si mejor te pones a hacer tu tarea?

Zera rio nervioso mientras se levantaba del asiento dándole paso a su humano el cual dejo a un lado el comic que estaba leyendo para sentarse en esa silla y sacar de su mochila; la cual, estaba tirada en el piso cerca del escritorio; la libreta de matemáticas, la abrió y empezó a escribir los problemas que le habían dejado el día anterior.

Zera comenzó a agarrar los comics que dejo el chico regado en su cama y acomodarlos en el lugar donde correspondían, donde estaban los demás comics claramente.

Después de hacer eso el ángel se sentó en la cama esta vez sacando de su bolso, la cual siempre llegaba cargada no importaba que, la libreta en la que llevaba todos los apuntes, sacando su lápiz mordisqueado y comenzando a escribir en una nueva hoja.

“Un nuevo día, Ethan me mostro más acerca de esos libros que tanto lee, son coloridos, pero en mi opinión tiene muchas imágenes para mi gusto, prefiero más los libros que tienen más información que accesorios estéticos, también me explico a detalle sobre lo que tanto me cuenta, ‘superhéroes’, al parecer son humanos que tienen poderes, le pregunte si existían en la vida real, me dijo que no, todavía no comprendo la necesidad de hacer libros sobre cosas que no existen, ¿Quién quiere leer y pasar su tiempo recaudando información para algo que no existe y no podrás darle uso en tu vida?…”

- Tienen suerte que ustedes no tienen matemáticas, son lo peor - Ethan hablo con un tono de voz cansado, Zera dejo de morder su lápiz para mirar a su humano inclinando su cabeza a un lado y levantarse para ver a lo que se refería, al ver los problemas que tenía que resolver, dio una leve risa.

- Las matemáticas son fáciles, solo debes comprenderlas.

- Ese es el punto, son difíciles de comprender.

- Claro que no, haber déjame intentar, a nosotros los ángeles nos encanta esta lengua, bueno, al menos para mí sí, ¿sabías que, gracias a mí, los ángeles empezamos a usar las matemáticas en nuestra vida?

- Condenaste a tu propia gente, ¡eso es traición!

Zera empezó a escribir como pudo en esa posición los resultados de los problemas, los cuales no eran tan difíciles, solo era de leer el enunciado y comprender lo que se te pide.

-Realmente nos ayudó mucho, varias arquitecturas mejoraron, ustedes los humanos tienen algo especial, tienen un conocimiento amplio y abierto, cosa que nosotros los ángeles se nos dificulta hacer.

Después de escribir el procedimiento que uso en uno de los problemas, le presto el lápiz a su humano para que este utilizara los pasos que él siguió, y así el poder resolver los demás problemas.

- Termina tu tarea y podremos seguir con tus juegos extraños.

- No son juegos extraños, es lo que todos de mi edad hemos jugado.

- Lo que digas…

Zera salió de la habitación de su humano para caminar por el lugar de la casa, asomándose por varias habitaciones que había en el segundo piso, varias habitaciones comprendían para que fueran utilizadas pero otras no entendían bien, aunque siempre terminaba con la conclusión que de seguro solo lo necesitaban los humanos.

Pero, hubo una habitación que era ciertamente particular, aquella que incluso cuando apenas se alojó aquí para cuidar a Ethan, este le impidió entrar a esa habitación, incluso escribiendo una pequeña advertencia en su libreta sobre eso, supo que no era algo tan grave pues había visto a su humano entrar a esta un par de veces seguido, así que no encontraba algún problema con dar un vistazo pequeño, miro a ambos lados para asegurarse que no había nadie cerca, al confirmar eso entro, era una habitación pequeña, pero había suficientes cosas que decoraban el lugar, muebles con cajones en los que había varias fotos, todos tenían en común a una persona, un señor con el mismo color de cabello que Ethan.

Zera tomo un marco que poseía una de esas fotos para ver con más detalle las fisuras de ese humano, parecía ser alguien de la misma edad que la madre de Ethan, esto le provocaba un poco de confusión, no recordaba ver a un tercero en esa casa o que Ethan hablara de esta persona, hizo como pudo para quitar esa foto del marco y ver con más profundidad esa foto, al encontrar la manera tomo ese delgado papel que tenía impregnada en tinta la memoria de un hombre, Zera sentía algo en esa foto, tal vez se podría considerar como una conexión, como un imán a un metal, pero ni siquiera el ángel podía describirlo, era una sensación tan íntima, una que solamente podrían entender el y esa foto.

Volteo la foto para ver como detrás de este tenía una ortografía de alguien escrito en pluma, un código de números y debajo de estos una frase.

“Tu primera foto, mi primer tesoro”

Nuevamente sentía un montón de cosas al leer eso, como una corriente de agua, Zera se dejó llevar, inundándose en todo lo que esa habitación quería decir, era la primera vez que experimentaba eso, estaba confundido el pequeño ángel pero aun así quiso seguir, el hilo dorado de pronto se hizo presente, este se notaba aún más grueso que la última vez que lo miro, eso alegro al ángel, pero rápidamente se concentró más en la actitud de ese hilo, el cual ya no parecía dirigirte hacia su humano, si no, un libro grueso que estaba en el medio de la habitación, al lado de esta había un jarrón el cual contenía una rosa blanca casi marchita.

Zera a paso lento se acercó a ese libro, era de un color negro y tenía una cruz color grisácea en el centro de la portada, podía sentir un peso en su espalda, el hilo se puso a un lado suyo casi a la misma altura que el ángel, parecía como si estuviera expectante a que lo abriese, a pesar de no tener un rostro o cara que demostrara eso.

- No entiendo por qué parece tan ansioso a que vea su contenido - abrió el libro y paso unas cuantas hojas, si, el contenido era interesante, pero era casi como lo que tenía en su libreta, aprecia un diario, el diario de alguien, comentaba su día a día en su universidad, todas las hojas que leía Zera trataban de eso.

- No encuentro el sentido a esto, es solo un diario de alguien.

No solamente es un diario

Es la vida de alguien

Las memorias

Los sueños y risas de ese alguien

Un alma

- ¿Eso lo pensé?

Una mariposa paso enfrente de la vista del ángel, este la siguió con su mirada para después toparse con otra, y una más, dos más, así fue hasta que sin darse cuenta más de 20 o quizás más de 40 mariposas andaban volando a su alrededor, el ángel aleteo un poco sus alas para alejar a aquellas mariposas que estaban muy cerca de él, aquellas mariposas comenzaron a volar en círculos siendo el centro de este, Zera, aquellas pequeñas y hermosas criaturas danzaban al son de la confusión y nervios del ángel, dos criaturas, frágiles e inocentes, la mariposa y el ángel, tratando de comunicarse, uno quiere dar el mensaje, pero el otro no entiende el lenguaje.

Las hojas del libro comenzaron a pasar una tras otra, como si un viento fuerte estuviera soplando y provocando que las páginas pasaran así de rápido y fuerte, hasta que, en un punto, dejaron de hacer eso, mostrando en el inicio de la página, el mismo código de números que encontró detrás de la foto, Zera entendió, que eso era una fecha, Zera empezó a leer.

“Hoy conocí a alguien especial, se le había caído un montonal de fotos cuando pase a su lado, estaba realmente distraído en los exámenes que me tocaban hoy, rápidamente quise ayudarla, ahí es cuando note sus dulces ojos avellana”

El libro paso de página, sin dejar leer completamente la hoja al ángel, este intento quejarse, pero quiso seguir leyendo, había una presión y curiosidad que lo obligaban a seguir haciéndolo no importaba que.

“Ella me tomo una foto, realmente es muy buena en eso, y ni hablar de su personalidad, tan analítica, pero sin quitar su calidez y amabilidad, yo, aún recuerdo cuando una mariposa blanca se posó cerca de su oreja, fue cuando me di cuenta de que estaba enamorado”

- ¿Por qué me muestras esto? - esta vez mas paginas pasaron

“En un parpadeo se nos fue la vida, ahora ambos nos sostenemos la mano con anillos de oro conectándonos como uno, te amo, y mi corazón siempre será para ti, hoy tendremos la gran vida que queremos”

“Un regalo grato me disté, cuando me enseñaste esa prueba de embarazo, me sentí el hombre más feliz del mundo, nuestra historia estaba a punto de comenzar, así como también la de nuestro pequeño”

“Ethan, así se llama nuestro pequeño, en unos cuantos meses más por fin lo vere y lo cargare, he estado ahorrando realmente para que nuestro hijo tenga la mejor vida, si, vendí cosas que realmente amaba, como mis colecciones de monedas o mis libros sobre aves y mariposas, y tal vez ahora tenga que trabajar el doble, pero sé que cuando lo vea nacer, todo lo valdrá”