Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 9 Los ángeles caídos #4
54%

Capítulo 9 Los ángeles caídos #4

De pronto sintió unas manos recorrer sus alas, sobre todo su ala mala y exactamente en el hueso que tenía rota, el humero, eso causo que Zera se alertara y mirara por detrás rápidamente, para darse cuenta de quien estaba ahí, un chico alto, con una cabellera negra y esos ojos achinados verdes que son inolvidables para él.

- Zera, ¿qué te sucedió en estos días? - su gran amigo, el cual la última vez que lo miro fue en ese lugar que los trajo hasta aquí, Kezef, tenía una mirada preocupada, Zera se quedó callado unos minutos para después levantarse y sin dudar abrazo con todas sus fuerzas a su amigo, lo había extrañado.

Kezef quiso también abrazarlo, pero no lo hizo con la misma fuerza que el contrario pues realmente temía en dañar más su ala, al abrazarlo cubrió parte de su rostro en la cabellera castaña del menor, no tenía idea de cómo le había ido a Zera en estos días, pero para él había sido todo un desastre desde ese incidente en la universidad de Olivia, solo necesitaba ver a su amigo.

- No, pero, enserio, ¿Qué te paso? - se separó después de unos segundos para mirar directamente a Zera -

- Un mal aterrizaje, pasaron cosas cuando te mandaron aquí…

- la mirada de Zera pareció oscurecerse cuando recordó ese momento, aún recuerda ese temor y, sobre todo, el dolor - no, no sé si creer lo que vi, estoy muy confundido Kezef, no he podido disfrutar esto de ser un ángel de la guarda gracias a eso, siento esa… sensación que algo malo pasara.

- Oye, podrás contarme todo lo que quieras, pero primero vamos a arreglarte esa ala, ¿vale?

- tomo los hombros de Zera para hacerlo sentar mientras otro ángel; que apenas se había dado cuenta de su presencia en todo esto; se ponía detrás de Zera y posaba sus manos en la herida, Zera solo intento relajarse mientras sentía como el aura regenerativa que el ángel poseía empezaba a rodear su ala mala.

- Tenemos mucho que contarnos, qué tal si, ¿mejor empezamos con algo ligero y calmante? ¿Qué tal tu humano? - Zera dejo de mirar el suelo para seguidamente mirar a su amigo, sonriendo leve entendiendo lo que quería hacer, relajarlo.

- Es bueno, le encanta lo que él los llama como “comics” son como libros pero con más imágenes que letras, es amante de las aves, tiene mucha energía y me enseño una comida, muy deliciosa, creo que se llamaba pancakes, algo así - rio al recordar ciertas cosas - aunque es un poco aburrido, realmente no parece tener ningún problema, así que no he encontrado alguna cosa para ayudarlo en su  camino de la vida - puso su brazo en la mesa redonda para recargar su cabeza en su puño mientras suspiraba, miro de reojo aquel libro que quedo cerrado.

“Tal vez encuentre alguna cosa en que ayudarlo, pero, no estoy seguro en ello aun”

- ¿Y tú?

- Es una buena chica, parece ayudar mucho a su madre, descubrí que su padre no está aquí y se encuentra en otro país, no sé a lo que se refirió, pero solo sé que es algo muy lejano de aquí, le gusta dibujar y escribir, también estudia ingeniería, no es tan energética, pero es muy independiente así que realmente me cuesta acostumbrarme ya sabes.

- Si…te gusta ayudar mucho, parece ser que nos dieron humanos que no están a nuestros estándares.

- Pero lo bueno es que podemos aprender de ellos.

- Si, es verdad…

- Tengo que acomodar tu hueso puede que sientas un pequeño dolor.

- Disculpa no te escuche bien…- el ángel no dejo que terminara y un dolor junto a una extraña sensación en su ala y columna hizo que se arqueara y se quejara, pero después de eso sintió como su ala podía moverse mucho mejor.

- Gracias.

- No es nada - el ángel hizo una reverencia para después alejarse de ahí yendo probablemente a curar otro ángel.

- Que horrible sensación - Zera siguió moviendo su ala para asegurarse que todo estaba bien, Kezef rio por eso.

Hubo un silencio entre ellos, sabían ambos de lo que realmente debían estar conversando, así que Zera decidió dar el primer paso.

- Elyon llego antes de que me expulsaran - Kezef lo miro con sorpresa, al parecer no escuchaba ese nombre desde hace un buen tiempo, era entendible - parecía muy, ansioso, no sé cómo describirlo, dijo que, al lugar donde me iban a mandar era demasiado peligroso, estaba abundado de demonios activos y que debían abortar todo, Barachiel lo negó, diciendo que estaba enfermo de insania - Zera se abrazó a si mismo mientras continuaba explicando - Elyon por acto de desesperación me desato las alas para que escapara, quise hacerlo, pero me terminaron mandando como sea, iba tan rápido que por el miedo abrí las alas y por eso me fracture una.

- Entonces, ¿te mandaron al mismo lugar que yo cuando supieron eso que dijo Elyon?

- No Kezef, ese lugar, es justo aquí, en esta ciudad.

Kezef abrió aún más sus ojos, pero después, transformo su expresión a una analítica, Zera noto eso, significaba algo, no le sorprendió tanto esa noticia, y era por una simple razón.

-Tú ya viste un demonio, ¿cierto?

Kezef lo miro para después asentir, sentándose en el asiento cercano al de Zera para recargarse en el respaldo del asiento mientras pasaba su mano por su cabello en modo de relajarse y quitarse un poco de estrés.

- Si, vi un demonio, pero lo que realmente me preocupo fue que vi a otro arcángel.

- ¿¡U-un arcángel!? - Zera dio un pequeño salto por eso, no esperando escuchar aquello para seguidamente posar sus manos sobre sus piernas y recargar nuevamente su cara en sus manos, teniendo una pose que demostraba curiosidad.

- Azrael, para ser exactos, lo vi cuando un…

joven intento atacar a mi humana, el, el solo estaba ahí parado sin hacer nada, parecía que estaba esperando a que mi humana fuese aniquilada, ¡intente hacer algo, pero incluso ése arcángel evito que hiciera algo!

- negó con la cabeza mientras recordaba eso nuevamente - los arcángeles ven a los humanos como simples objetos con fecha de caducidad, no tienen corazón… no tienen empatía.

- Entonces…tú también estas a favor de su moral.

Kezef miro a su amigo quien este ahora se encontraba mirando a los demás ángeles que pasaban sin centrarse mucho en la plática que ambos estaban teniendo, dándose cuenta de que se refería a este grupo rebelde.

-Tengo mis dudas, pero por la experiencia que tuve, sí, estoy a favor de ellos - poso su mano en el hombro de su amigo dándole una sonrisa de apoyo - pero, si tú piensas igual, está bien, tienes tus razones.

El ángel con cabello castaño le dio una leve sonrisa, pero no evito tener su cabeza baja, sabe y acepta que Barachiel quiso mandarlo aquí a pesar del peligro, incluso evito que un ángel me salvara, entiende y comprende esa idea, pero…

- Duele sabes…

- ¿Que...?

- Duele que todos esos sueños que tuviste desde que fuiste un pequeño ángel, esos ideales y motivaciones para seguir adelante, terminen siendo una farsa, y duele más cuando sabes muy dentro de ti que ellos tienen razón, que aquella cosa que tanto admiras, no es más que lo peor del universo.

Kezef quiso decir algo para alentar a su amigo, pero una voz grave hizo llamar la atención de, no solo ambos amigos, si no de la mayoría de los ángeles que estaban ahí, todos voltearon; a excepción de un ángel que seguía cabizbaja enterrado en sus propios pesares; para ver quién era el causante de este silencio y atención.