Capítulo 8 Entre los demonios #4
Olivia logro mirar a Kezef y esta le sonrió teniendo sus ojos cristalinos, aunque fue esa su única interacción ya que Olivia tenía que calmar a su madre y aparte desahogarse con ella, Kezef se sintió satisfecho y aliviado que su humana estaba bien y a salvo.
-Realmente les toco un mal momento de caer a la Tierra.
Kezef la miro, cambiando su expresión de alivio a una seria, esperando a que hablara más sobre el tema esta con todo gusto prosiguió sentándose encima de unos carros policiacos que había cerca, Kezef solo se recargo en uno de estos.
- Supe que Elyon los trato de detener a los demás para no mandarlos a ti y Zera.
- ¿Lo hizo? - la miro con una confusión, él no había presenciado eso, Elyon no llego a tiempo para él.
Naya desvío la mirada rascando su nuca, no esperaba que su maestro llegara tarde, pero estaba segura, de que algo lo había detenido, así que solo suspiro y siguió contando.
- Realmente no sabes nada, supongo que solo Zerachiel sabe de esto, los mandaron a una zona donde hay una cantidad alta de demonios, bueno, en realidad hay varios lugares en el mundo que están inundados de demonios, pero los mandaron justo a una de las zonas más activas de esas criaturas
- ¿Por qué nos mandaron a nosotros?, sabiendo la cantidad de peligro que había ahí, no entiendo, que le hicimos nosotros – la voz de Kezef parecía cansada, podrá no haber experimentado mucho, pero esa experiencia que tuvo hace minutos fue horrible para él y saber que más cosas como esas se repetirían en la vida de su humana y la del hacía que todo se volviese más frustrante.
- Los arcángeles han jugado con su poder por demasiado tiempo, todo se les está saliendo de las manos, están asustados y estresados, así como nosotros, y gracias a eso están mostrando sus verdaderas caras, tú y Zera eran lo que peor temían.
- ¿Nosotros?
- Te explicare más a detalle sobre esto, pero primero debemos encontrar a tu amigo Zera.
- Imposible, de seguro lo mandaron miles de kilómetros lejos.
- Créeme, él está más cerca de lo que crees.
Kezef solo se le quedo mirando, para luego mirar el cielo, ese arcángel estaba a punto de matar a su humana, y sin querer mostraron la verdadera cara, abrió los ojos, así como Helzion los abrió como Naya y como Elyon, ahora él se encargaría que cada ángel se dé cuenta de las cuerdas que los han estado manipulando todo este tiempo, todo el poder que han usado a su favor y como usaron la palabra del Señor en vano, Kezef empezó a recordar aquellos mandamientos o reglas que les hicieron memorizar todo este tiempo, leyes fundamentales que todo ángel debe seguir repasando una por una hasta llegar a la que sabía perfectamente que le encajaba a los arcángeles.
“No tomaras la palabra del Señor en vano”
Y eso era justamente lo que hicieron.
- Necesito saber en qué otras cosas están involucradas.
- Eso es lo que haremos - contesto Naya tomando el hombro de Kezef en símbolo de que lo apoyaba.
Kezef la miro dándole una sonrisa ladina, ambos se dejaron su charla para observar como un policía entraba al carro así que ambos ángeles se alejaron de ahí.
Estuvieron ahí una hora hasta que vieron como Olivia y su madre empezaban a subirse a su auto, la chica tuvo que estar en una interrogación para sacar información de lo que paso antes del tiroteo, Kezef estaba a punto de apurarse para entrar a tiempo en el carro antes de que, pero Naya lo detuvo riendo a lo bajo mientras extendía sus alas.
- ¿Olvidaste que podemos volar? Dime donde vive tu humana, llegaremos antes que ellas, pero al menos tendremos tiempo de hablar –
Kezef asintió un poco avergonzado, si, debía admitir que se le había pasado ese detalle de que ambos tenían alas, la costumbre de siempre caminar se le quedo gracias a su amigo Zera.
Ambos estiraron sus alas y para sorpresa de Kezef, a pesar de las alas dañadas de Naya, era capaz de volar perfectamente y sin dificultad, ambos alzaron el vuelo separándose unos cuantos metros del suelo y lo suficiente para ver una buena parte del sector de esa ciudad, el de ojos verdes daba indicaciones hacia donde estaba aproximadamente la casa de Olivia.
No platicaron mucho durante el camino puesto que la casa no estaba tan lejos y en vuelo solo fue necesario 3 minutos para que ambos llegaran a la casa, la casa de Olivia parecía una casa de una familia de clase media-baja, pero aprecia lo suficiente para que cualquiera pudiese vivir en paz y con comodidad suficiente, tal vez sin ciertos lujos, pero por lo menos tenían un buen techo en el que vivir.
Olivia empezó a dejar una ventana media abierta para que Kezef no se preocupara en dañar alguna parte de la casa para que el pudiese entrar en caso que ella no estuviera por lo que Kezef dirigió a Naya hacia esa ventana la cual abrió lo suficiente para que ambos entraran, la ventana los dirigía a la cocina así que el ángel le aviso a su compañera de ser cuidadosa a la hora de entrar, pues él sabía que, esta zona de la casa tenía ciertos artefactos gentiles que no le gustaría a su humana que se rompieran aunque fuera por accidente.
El ángel se sentó en uno de los sofás mientras que Naya se mantuvo en pie mirando algunas fotos y artefactos de decoración que había, notando como en la pared colgaba una cruz, la cual tomo y observo con más detalle.
- Entonces, porque no mejor empiezas con…lo que sucedió con Helzion y tú en ese día -
- ¿Ese día? - volvió a colgar la cruz para después mover su blusa lo suficiente para mostrar su brazo entero y mostrar aquella cicatriz que se extendió hasta la espalda - ¿te refieres al día que conseguí esta cicatriz y Helzion se volvió loco?
Hm…- la chica llevo una mano a su boca y tomando una postura pensativa, recopilando todo lo que recordaba ese día, Kezef solo se quedó sentado un poco incómodo internamente, no quería referirse de esa forma a la situación que vivieron, pero al parecer la chica era de un carácter más directo –
Naya volvió a mirar la cruz y después una foto de aquella mítica imagen de María la madre de Jesús, imagen que, por su conocimiento de ciertas etnias, sabia de qué tipo de familia le había tocado a su compañero para después sentarse en el suelo, acto que Kezef le pareció raro.
- Si, lo recuerdo, en realidad fuimos enviados casi como ustedes, claro quitando todo el drama y que los demonios en ese entonces no estaban tan activos, nos mandaron juntos en una ciudad, Helzion le toco cuidar a un señor con problemas financieros y a mí una pequeña niña que vivía con sus padres en un departamento, no sabría decirte con claridad la parte de la historia de Helzion, necesitarías preguntarle tú, solo supe que su humano no pudo más y por la desesperación se metió con un grupo de personas que la verdad, solo le empeoraron la vida, de deudas que tenía en bancos, se convirtió a deudas con personas peligrosas, personas que no aceptarían dinero, si no vidas, Helzion intento con todo lo que pudo para volver a retomar a su humano en el buen camino pero ya era demasiado tarde, Helzion lo sabía, lo supo cuando los pensamientos de ese hombre se volvieron impuros, lo supo cuando su fe dejo de existir, ese hombre y el tenían una buena relación, conectaron tan perfectamente se trataban como hermanos, el humano estaba solo y Helzion era el único con el que podía hablar.
- Y la muerte de su humano lo afecto tanto.
- Si, realmente lo hizo, pero lo que hizo que se convirtiera…
como está ahora, es cuando tuvo su encuentro con Azrael, no tengo ni idea de la conversación que ambos tuvieron, pero solo sé que en ese momento Helzion supo algo, y cuando trato de ir con su humano a salvarlo de la situación con los delincuentes, tres demonios lo atacaron, yendo directamente a sus pies, Helzion me dijo que parecen bestias feroces con solo hambre y odio, así como trataron esos demonios comerse vivo a Helzion, los delincuentes lo hicieron con su humano, solo que uno a duras a penas logro salir vivo y el otro, no.
- Azrael…
- Si, Azrael vio todo, no hizo nada para detenerlo, el solo estaba ahí porque estaba esperando el alma del humano para llevarlo a juicio.
- Él también lo hizo con mi humana, estábamos yendo a la salida de ese edificio, pero uno de los atacantes nos encontró e intento atacar a Olivia.
- Fue bueno que hayas intervenido, es lo que un verdadero ángel de la guarda debe hacer.
- No creo que pueda ser considerado un ángel de la guarda, esos ángeles solo cuidan a su humano hasta que su fecha de caducidad termine, quiero decir, entiendo que la muerte le llegara, pero prefiero mil veces que mi humana muera con una vida terminada y con sus sueños cumplidos a una muerte injusta y cruel, los ángeles de la guarda cuidan a sus humanos por un tiempo límite, tiempo que esos arcángeles te dan, no quiero ser eso.
- Los ángeles de la guarda no es un término que esos seres con poder crearon, es una posición que siempre existió, eres un ángel de la guarda, la diferencia es que no eres el ángel que ellos desean, uno con autonomía y mente abierta.
Kezef se mantuvo en silencio procesando toda esa información, tal vez él no era alguien con tanto conocimientos sobre la historia de los arcángeles, las leyes de un ángel de la guarda y todo ese tipo conocimiento como su amigo Zera lo haría, pero él era alguien se concentraba y analizaba aún más sobre los pensamientos, acciones y sentimientos que esa persona paso, en ese caso Helzion, entiende a la perfección la frustración e impotencia de no poder hacer algo al respecto, que aunque lo intentes con todas tus fuerzas para salvar a alguien simplemente no funciona, Helzion quería que su humano volviese a tomar consciencia y dejara esos malos hábitos, pero no pudo, y ese arcángel no dejo que lo siguiera intentando, necesitaba encontrar a Helzion, no se preocupaba por eso pues sabía que Naya lo dirigiría directamente hacia él, solo debía concentrarse por conseguir la información que necesitaba, y un poco más sobre Naya.
-Y… ¿qué hay de ti?