Capítulo 8 Entre los demonios #3
- Espera Olivia creo que hay algo - una fuerza externa enredo su pierna izquierda, el ángel bajo la mirada con rapidez solo para observar una materia negra rodeando gran parte de su pie, no alcanzo a gritarle algo a su humana ya que aquella materia empezó a jalarlo con una fuerza que incluso provoco que Kezef cayera de pecho a piso y se golpeara su mandíbula en el piso, que; a pesar que había césped, no quitaba el hecho que el suelo aún seguía siendo duro en su mayoría; aquel dolor hizo que se destanteara lo suficiente para volver a ser metido a la fuerza nuevamente al edificio de la universidad, aquellos pasillos blancos y esas luces parpadeantes volvían a estar presentes.
Kezef después de unos segundos volvió a reaccionar y se volteó para quedar esta vez de pecho arriba para ver hacia donde o que era lo que lo estaba arrastrando, incluso tomando con ambas manos aquella materia intentando dar toda su fuerza para quitarse de encima, pero fue inútil, aquella cosa negra ni se inmutaba por la fuerza que le estaban propiciando.
Aquellos gruñidos y sonidos erráticos volvieron a hacerse presente, sintiendo aquel ángel como toda su azúcar se bajaba mientras dirigía su mirada al frente de forma tambaleante y con miedo.
Solo podía ver como la sustancia seguía arrastrándolo, dando giros en pasillos para entrar a otros, incluso en un momento llego a la cafetería, Kezef solo se confundió más, teniendo esa tensión por unos buenos 15 segundos de solamente ser arrastrado a su muy posiblemente final.
Pero cuando por fin miro a la lejanía como una gran mancha negra lo estaba esperando es cuando por fin entro en la desesperación, moviéndose de un lado a otro, tratando incluso de aferrarse a puertas, mobiliarios o esquinas de paredes, lo que fuera que lo mantuviera lejos de esa cosa que lo esperaba, pero todo fue en vano, pues la fuerza con lo que lo arrastraban era la suficiente para que a pesar de todos los intentos, aquel ángel siguiera avanzando hasta quedarse con aquella materia negra pura enfrente de él.
Silencio hubo, Kezef se sentía atrapado en una telaraña sin escapatoria y enfrente de su presa que creo toda esta trampa para gozar de su cena, aquella cosa no poseía de ojos, boca, nariz, orejas ni una facción de rostro, solo era una gran mancha negra que extrañamente podía crear ese sonido parecido a un gruñido.
- ¿T…Tu eres la voz? - silencio, Kezef dudaba de hablar nuevamente en hablar, pero aquel silencio lo mataba y de alguna forma, sentía que aquel ser esperaba que dijera algo - el que me dijo sobre l…la avaricia -
- La avaricia rompe el saco, eso es lo que mis hermanos me enseñaron -
- ¿T…Tus hermanos? –
Unos ojos blancos con pupilas negras empezaron a aparecer en varias partes, mientras aquella cosa que antes tenía una forma errática, poco a poco se tornaba a un más humanoide, más familiar, dos largos cuernos empezaron a formarse junto a unas grandes alas de murciélago pero, aun así, solo seguía siendo una forma negra con ojos por todos lados y solamente dos cuernos largos y un par de alas horribles, quería semejar una apariencia familiar para él, algo que no lo haga sentir en tanto peligro, pero no funcionaba, era una pobre imitación de algo inofensivo, algo totalmente contrario a lo que él representaba.
- Mi humano peco tanto de venganza que aquí estoy, soy hijo de sus pensamientos perversos, fruto de todas las acciones, pero también, soy testigo de todo lo horrible que el ser humano es capaz, somos la verdad misma-
- ¿Nosotros? –
- Yo, mis demás hermanos que rondan en los rincones oscuros, en las noches frías, en los lugares aislados y…muy pronto tú también –
Pisadas y voces de policías empezaron a resonar, Kezef movió su pie de un lado a otro siguiendo, intentando de zafarse del agarre y volver con su humana, pero lo único que logro fue que el agarre fuera más fuerte y que aquella criatura se inclinara aún más hasta arrinconarlo en el suelo mismo, esos ojos que estaban esparcidos por todo su cuerpo lo miraban directamente de una forma aterradora.
- Escúchame, ángel, yo y mis hermanos somos bien llamados por ser los hijos del ángel exiliado, de aquel a quien no dejaron ser, somos demonios, pero no solo por nacer de lo peor de la humanidad, sino también porque rechazamos las reglas de los tan llamados “arcángeles”
- ¿Por qué me estás diciendo todo esto? -
- Porque la forma en la que le hablaste a ese arcángel, como tus ojos ardían en furia, tu alma te guio hasta aquí, hasta nosotros, las palabras que salían de ti tienen la esencia de un -
- ¡Basta! No, no soy uno de ustedes, podre no estar tan de acuerdo con la moralidad de los arcángeles, pero eso tampoco significa que este de tu lado, podre ser un ángel con pocos años de vida o pocos días de estar aquí, pero se perfectamente que aquí no hay un bien y un mal, todos somos tonos grises, y prefiero quedarme alejado de los pensamientos extremistas de los arcángeles… y de ustedes también –
Aquella criatura humanoide que lo denominan demonio miraba con curiosidad e interés, pero no tanto interés sobre las palabras que aquel ángel soltaba con los nervios a punta, si no con el interés de ver su propia existencia, ver como un ángel le hablaba con ese tono, con esa mirada, ver como toda su postura física estaba en defensa desatando esa sensación de incomodidad.
- Pero no entiendo, ese arcángel casi provoca la muerte de tu humana, misión que debes proteger, ser de luz que no debes permitir que se apague - Los ojos de ese ser miraron hacia abajo unos segundos, dando la imagen de que estaban pensando, tratando de recordar los eventos que presenciaron; aunque esto el ángel no sabía - Incluso mataste a un humano para salvarla, diste la vida de otro joven.
- Yo no mate a nadie, un ángel es incapaz de hacerlo - dijo con una voz tartamuda, no sabía si ese golpe que le dio al joven fue lo suficiente para matarlo, pero no estaba pensando con claridad en ese momento haciendo que no tuviera en cuenta la fuerza con la que expulso el golpe.
No pudo seguir pensando en eso pues una silueta de imitación pobre sobre una mano humana salió de ese montón de oscuridad, un calor comenzó a aparecer en su pecho cada vez que esa mano se acercaba a él, un brillo inusual apareció, era su hilo dorado, rápidamente se puso a la defensiva, un dedo junto con un roce fue suficiente para que una parte de ese hilo se convirtiera de un dorado brilloso a un oscuro y podrido negro, eso alarmo al ángel y rápidamente se alejó haciendo un movimiento brusco para alejar a esa sombra, claro, no pudo alejarse tanto pero las acciones que hizo fueron suficientes para que la otra entidad se detuviera, el hilo desapareció cuando la interacción termino.
- Yo…yo no soy como ustedes, jamás lo seré
- Tus acciones me son incomprendidas, lo cual solo puede significar que eres alguien como ellos, un arcángel.
Volvió a sentir como era arrastrado lentamente nuevamente hacia el humanoide negro con ojos y un par de cuernos, Kezef entro en pánico, pero ya no había mucho que hacer cuando el sonido de piel siendo rasgada comenzó a resonar, mientras seguidamente la zona estomacal del demonio comenzaba a abrirse de una forma grotesca y bizarra, una boca comenzó a formarse, mostrando una larga lengua y un par de colmillos filosos listo para probar de esa cena exquisita.
-Espera, no es necesario esto, ángeles y demonios pueden entenderse, yo no soy como ellos, te lo puedo demostrar, ¡¡por favor!! -
El ángel se cubrió con ambos brazos la zona cerca de su rostro en modo de defensa y cerrando los ojos solo esperando a ser comido sin ninguna esperanza más, pero sintió una brisa rápida pasar cerca de él y seguido de eso un sonido de algo ser encajado sobre una materia pesada.
Abrió sus ojos nuevamente y saco sus brazos de su zona de visión y lo que presencio fue a aquel demonio que estaba a punto de comérselo inerte en el suelo con una lanza larga atravesada en la zona de su pecho o también considerada como su “boca”, un ser con aspecto femenino era quien le había encajado aquel arma blanca pues esta mantenía un pie encima del cuerpo del demonio y ambas manos seguían agarrando con fuerza la lanza, después de unos segundos, el demonio se convirtió en un líquido negro que solo parecía un charco burbujeante, Kezef se asqueo por eso y se alejó arrastrándose en el suelo hacia el sentido contrario de ese charco, la ángel que le había salvado la vida quito su lanza de ese charco y con un movimiento de cabeza hizo que su pelo que le estorbaba en la cara se hiciera a un lado, mostrando las facciones de esa chica, sobre todo esos ojos heterocromáticos, Kezef al mirarla rápidamente la reconoció
- ¿Naya? –
La chica lo miro y le ofreció su mano para que se levantara, haciendo que el contrario lo aceptara, parecida cambiada, su cabello era más corto que la última vez que lo vio y su ropa había cambiado a una con tonos oscuros y grisáceos, pero aquella cicatriz y alas desgastadas seguían manteniéndose.
- Pensé que no te volvería a ver - Naya finalmente habla guardando su lanza y comenzando a caminar hacia dirección a donde había estado antes Kezef, el campo - ¿tu humana está bien?
- Qu…como, ¿cómo sabes eso?, ¿dónde estuviste todo este tiempo?, ¿Dónde está Helzion? –
La chica levanto su mano en señal de que parara, de preguntar cosas, sonriendo de lado mientras salían al campo.
- Sé que tienes muchas preguntas, nosotros también queremos hacerte varias a ti, pero primero, debemos saber si tu humana está bien y después te contare todo.
- Pero ¿Qué hay de la escuela y los atacantes?
- Dejaremos que los humanos limpien su propia basura.
Ambos caminaron unos minutos para después encontrarse una multitud de gente y carros de policías, había reporteros, alumnos, adultos y médicos ayudando a los heridos, en esa zona se encontraba su humana quien ya estaba curada y con una venda en su herida, hablando con su madre, siendo esta la que tenía un mar de lágrimas por toda su cara.