Capítulo 8 Entre los demonios #2
El joven que tenía el arma le dio un vistazo a su arma la cual jalo el gatillo varias veces solo para confirmar que está ya se encontraba sin municiones por lo que, quejándose en voz baja, tiro aquella arma con menosprecio y saco de uno de sus bolsillos del pantalón un filoso y suficientemente largo cuchillo y sin dejar segundos a que la chica analizara por completo lo que tenía y se abalanzó hacia ella teniendo como objetivo a que ese objeto metálico llegara hasta el cuello o pecho de la joven, la chica logro a reaccionar a tiempo y logro detenerlo con ambos brazos aunque la fuerza en la que se abalanzó el chico provoco que ambos cayeran al suelo, Olivia teniendo la mala suerte de ser la que estaba debajo y a merced del joven.
Ambos comenzaron a forzar fuerza uno intentando llegar a su objetivo ofensivo y la otra tratando de mantener con vida en defensiva.
El ángel observaba todo, claramente tenía que hacer algo, pero cuando estaba a punto de moverse sintió una sensación metálica y fría rodear una de sus muñecas, era una de las tantas cadenas que Azrael tenía rodeada en su cuerpo, Kezef se movió un par de veces solo para sentir como cada forcejeo solo provocaba que el agarre fuera más fuerte.
La chica sabía que en cualquier momento las fuerzas de su atacante serían mayores y ella no podría aguantar más así que con toda la desesperación empezó a mover sus pies y esperar a que uno de esos movimientos hiciera que el contrario se alejará, pero no lo hacía, solo demostraba más su desesperación y esa sensación comenzaba a hartar a su atacante.
En ese momento Olivia no tenia de otra más que pedir ayuda.
- Kezef, ¡¡Ayuda!! - dijo entre forcejeos y con una desesperación en su voz -
- ¡Olivia!, ¡¡Suéltame!!- volvió a moverse de forma desesperada, incluso intento caminar tratando de cargar con todo el peso del arcángel lo que fue inútil, pues el arcángel ni se movió un poco.
- Déjala ir Kezef, deja que venga hacia mis manos -
- Ella no ira a ningún lado, tal vez tú y las estúpidas reglas del Señor estén en mi contra, pero juro por mi vida que ella no morirá hoy, por favor, solo tiene 17 años, tiene una familia que espera, es la hija de alguien, ¿¡POR QUE DEJAN QUE LES PASE ESTO!
? - se giró para verlo soltando veneno puro en sus palabras y sus ojos ardían en odio puro, sabía que no podía hacer nada, tenía que hacer algo para que lo soltara y la desesperación hizo que solo comenzara a gritarle a quien impedía salvar a su humana.
- KEZEF-
Las pupilas de Kezef se achicaron y de forma natural aquel hilo dorado apareció, algo que tanto al arcángel como al ángel se sorprendieron, aquel hilo rápidamente se empezó a enredar en un punto exacto de las cadenas comenzando a hacer una presión potente, podías incluso ver como aquel hilo empezaba a brillar mucho más de lo normal y soltar brillos, en cuestión de segundos la cadena se rompió, dejando una marca como si aquella cadena hubiera sido rota gracias a una temperatura demasiado alta.
Kezef rápidamente tomo lo que tenía más cercana lo que fue un extintor que había en la pared algo que le costó unos cuantos segundos en sacar, pero una vez lo obtuvo no dudo en darle un buen golpe al atacante de su humano haciendo que este cayera inmediatamente en el suelo.
Hubo un silencio, Kezef estaba agitado la adrenalina pura estaba rodeando todo su ser, su pecho subir de arriba hacia abajo por la respiración fuerte y constante que ahora mismo tenia, sus ojos miraron a su humana y quien esta estaba igual de agitada, mirando como tenía una mano sobre su brazo, aunque no le tomo mucha importancia a ese detalle por todos los sentimientos que tenía ahora mismo, volvió a darse la vuelta para ver a Azrael, que, a pesar de todo lo que ocurría, seguía manteniéndose estático y sin ninguna pizca de reacción, ni siquiera por lo que ocurrió en las cadenas.
-Como Ángel de la guarda pondré como prioridad sus metas, sueños y su vida antes que cualquier figura de autoridad, incluyendo la del Señor, eso es lo que me enseñaron -
Hubo unos segundos de silencio, Kezef trago en seco y abrió su boca para volver a hablar, pero fue callado cuando las luces de todo el lugar se apagaron por un milisegundo, tiempo tan corto que le fue suficiente que aquel arcángel que se encontraba un par de metros de distancia ahora estuviera a solo centímetros cerca de Kezef extendiendo sus grandes alas negras sin ninguna pizca de pureza, el ángel sintió una gran onda de viento, como si una fuerza invisible lo intentara empujar lo cual no causo eso a excepción de la humana que aquella fuerza fue suficiente para ella y la aventó hacia atrás un par de metros, golpeándose de espalda con la pared que había en el extremo del pasillo, sacándole el aire por completo.
- ¡Olivia! - una mano fría y grisácea lo tomo de la mandíbula forzándolo a que mirara el vacío que aquella túnica provocaba, no podía ver sus ojos, ni cabello, ni siquiera facciones del rostro, solo sentía el aliento que soltaba aquel arcángel, frío, olía a muerte, Kezef quedo callado al instante, podía jurar que estaba pálido, ningún arcángel había tocado de una forma tan brusca y agresiva a un ángel, al menos por su parte nunca.
- Nadie de la academia te enseño eso, eres una pobre alma sucia y rebelde, cegado por la locura y egoísmo de otro ángel infectado, no eres más que una bazofia que milagrosamente llego hasta aquí -a pesar de la voz susurrante y baja, Kezef podía sentir claramente ese sentimiento de odio en él, lo estaba maldiciendo, no estaba seguro pero sabía muy dentro de él que el ya no sería bienvenido- Helzion te enseño eso, ¿verdad?
, él me dijo lo mismo, su humano murió en manos de unos delincuentes y no quiso aceptar el destino del Señor, no quiso entender que cuando el Señor dijo que se acabó, es porque se acabó , ahora acepta que tu humana llego a su fin, vuelve al cielo y consíguete una nueva misión.
- ¿¡Para que muera nuevamente!? ¡¡Los humanos no son objetos que tienen fecha de caducidad!
! Cualquier ser que tenga un trozo de bondad y empatía en su alma sabe perfectamente que cualquier ser vivo merece ser respetado tanto en cuerpo y alma, y lo que ustedes están haciendo, ES SIMPLEMENTE APROVECHARSE DE ELLOS
- Seré bondadoso porque entiendo que estes estresado, te encariñaste de tu humano, y es entendible, te daré la oportunidad que tanto crees merecer, Dámela.
- Aunque me arranquen las plumas una por una, mi deber de ángel de la guarda no se acabara -
- Entonces si tanto la quieres, sufre el mismo destino que ella merece tener –
Las luces empezaron a parpadear y ruidos tormentosos, y agresivos empezaron a hacer eco en todo el lugar, parpadeo varias veces el ángel y aquella parca de la muerte se esfumo, no le tomo tanta importancia al ver detrás del como su humana estaba aún intentando recuperar el aliento, aquel golpe había sido fuerte y sentía el dolor en la espalda aun, corrió hacia ella y la ayudo a levantarse, los ruidos comenzaban a ser aún más fuertes y cercanos, tan cercanos que Kezef empezó a reconocer de que se trataba aquellos sonidos resonantes.
Eran gruñidos.
- ¿Estas bien? – logro verla con más detalle dándose cuenta de que la mano que se mantenía firme y agarrada al brazo contraria comenzaba a sobresalir un líquido rojo, supo que estaba herida gravemente y tenían que curarla - Debemos de irnos algo malo está viniendo.
- Son… ¿esos señores con armas? - hablo como pudo Olivia caminando a paso rápido intentando ignorar como pudiera el dolor horrible en su espalda, costillas y de aquella herida que le hizo en el brazo.
- No…son peores –
Las luces del pasillo comenzaron a parpadear de forma errática, Kezef empezó a apurarse aún más casi ignorando los pequeños quejidos que su humana estaba dando, podía sentir y escuchar esos gruñidos apresurándose aún más, podían llegar a ellos en cualquier momento, y esa sensación le recorría por toda la espalda al pobre ángel que apenas llegaron a la puerta el ángel la abrió y rápidamente empujo a la humana para que saliera primero y después el.
Ambos cayeron al suelo agitados, la chica miraba el suelo intentando procesar todos los eventos que había presenciado, siendo la muerte quien fue el anfitrión de este espectáculo traumático.
Pero Kezef solo se quedó mirando la puerta y como esta se cerraba lentamente por la fuerza de gravedad, aquella puerta tenía una parte hecha de vidrio dando la oportunidad que el peligro pudiese ver aun aquel pasillo, esperando que esos seres aparecieran en cualquier momento, pero, por más que el ruido fuese estruendoso, no veía nada.
La chica se paró y comenzó a dirigirse a las rejas de ese campo para por fin llegar hacia las calles y estar completamente en libertad, podía incluso escuchar las voces de adultos hablando preocupadamente, policías comunicándose por sus equipos de comunicación, Olivia se sentía segura finalmente.
-Vamos Kezef, estamos cerca, necesito ver a mi mamá -
Kezef aun mirando la puerta, negó con la cabeza y se levantó, debían irse lo antes posible, no podía simplemente quedarse ahí y esperar a aquellas criaturas sádicas, vinieran y los encontrarán.
-Si, vamos -
“Aunque pude salvar más vidas, con sola una está bien, supongo”
“La Avaricia rompió el saco”
Un intruso en su mente lo hizo parar, aquel pensamiento, sabía perfectamente que no era suya, esa sensación de ser acosado por algo confirmaba sus dudas, miro a todos lados, pero lo único que veía era aquel campo con pasto verde falso y unas cuantas gradas alrededor, pero nada más, solo estaban él y Olivia, o al menos eso es lo que veía al exterior por parte de Kezef.