Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 7 Día uno
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Capítulo 7 Día uno

Era el primer amanecer que presenciaba, el ángel de la guarda estaba sentado en el techo de la casa, la cual, logro llegar ahí después de un par de horas de esfuerzo, Zera había estado al menos unos minutos con su modalidad de alerta activa hasta que llego a la conclusión que nada malo pasaría pues, las calles parecían demasiado aisladas y tranquilas eso lo alivio al principio pero después de unas horas no pudo evitar empezar a aburrirse, intento con primero leer los libros que tenía Ethan, pero no pudo evitar aburrirse de leer el mismo tema, por más que interesante que le pareciera.

Salió de su cuarto y recorrió la casa, tomo nuevas notas, sí, pero simplemente eran detalles más profundos de la casa, como el color de las paredes y del piso, el tipo de muebles que había, la cantidad de habitaciones y de sus funciones, pero de igual manera, se aburrió.

Ahí fue cuando opto como vía de escape salir hacia el techo y observar todo el entorno y descansar ahí hasta que el humano y su familia se levantaran, salió por una de las ventanas y se las ingenió para subir, apoyándose en pequeñas grietas de la casa o en los marcos de las ventanas, así de aburrido estaba que arriesgo su otra ala saludable de romperse si hubiera caído de esa casa.

Pero lo logro y ahí estaba, recostado en el techo de la casa observando como el cielo oscuro empezaba a ser iluminado y cambiar su color poco a poco, mostrando el ojo bello del día, amarillo al igual que los pares de ojos que el ángel tenia, tal vez el amanecer ya lo haya presenciado varias veces en su vida como ángel y sobre todo pues vivía en los cielos, pero verlo desde esta perspectiva de una posición tan baja, tan insignificante, hacia ver el sol mucho más bello y dominante, ver como un punto brilloso alejaba toda la oscuridad como si lo empujara a lo desconocido y se pusiera en la posición de la luna, era algo que Zera siempre interpretaba como “hazte a un lado, es mi turno que los humanos me admiren a mí”, le parecía gracioso su percepción de algo tan científico.

Zera se sentó y se estiro un poco, quedarse acostado en algo sólido y duro hacía que en un momento tengas que estirarte para evitar dolores crónicos, después de estirarse se levantó y se acercó a la orilla de la casa asomándose del vecindario que había, viendo como varias puertas de la casa empezaban a abrirse y como de estas salían personas preparadas para ir probablemente a sus trabajos, la mayoría era adultos y algunos otros eran pequeños siendo acompañados de sus respectivos tutores o padres, ambos agarrados de la mano, al ver a los niños salir pensó que su humano ya estaría despierto arreglándose por lo que de forma ágil se quedó colgando de la orilla del techo y de un balanceo se adentró a una ventana que dejo abierta, misma por la que había salido en la noche.

Cuando entro a la casa nuevamente, por la inercia casi tiraba un jarrón que estaba en uno de los muebles, Zera reacciono a tiempo y lo atrapo en el aire, centímetros antes de que tocara con el suelo, este suspiro aliviado y lo dejo en su lugar moviéndolo de un lado a otro intentando que se quedara lo más idéntico posible a como estaba antes.

- ¿Quieres cajeta en tus pancakes?

- No, están bien así, gracias.

Escucho dos voces a la lejanía reconoció una la cual pertenecía al niño, pero la otra le sonaba nueva, por lo que bajo las escaleras dirigiéndose al primer piso, intentando no hacer tanto ruido, pues, tal vez no lo vea la otra persona que hablaba con Ethan, pero un descuido y podía hacer un ruido y eso sí que lo percibiría, no quiere problemas serios.

Paso por la sala pensando que ahí sería el lugar donde estarían ambos, equivocándose al no ver a nadie ahí, se quedó quieto y callado unos segundos hasta que volvió a escuchar varios utensilios ser movidos dando por fin al lugar donde estaban, justo cerca de la sala.

La cocina

Cuando llego ahí, el niño lo miro y no evito entrar en pánico por unos segundos intentando decirle que se fuera de ahí, pero Zera ni se preocupó, pues cuando la señora se dio vuelta nuevamente a ver a Ethan esta ni reacciono a la presencia de Zera, el niño al darse cuenta se sintió como un tonto por olvidar el detalle que no cualquiera podía ver a Zera.

- ¿Paso algo cariño?

- No mamá, solo estoy pensando las cosas que tengo que hacer en la iglesia.

- Algún día le hare algunas galletas al Padre Samuel por dejarnos aun tener parte de la propiedad de la iglesia, ya es como un legado de la familia de tu padre.

- Estoy seguro de que al Padre Samuel no le gustan las galletas, tal vez unos bombones estén bien.

- Sí, tal vez.

La persona que Ethan mencionaba como madre se dio la vuelta para volver poner una mezcla amarilla, a la estufa, Zera se sentó a un lado de Ethan mirando como este comía a bocados grandes aquello que aprecia esponjoso, el ángel ladeo su cabeza mirando a Ethan como este comía con tanto regocijo y tomando un vaso de leche.

El de pelo negro no evito darse cuenta de eso para después cortar un pedazo triangular de lo que estaba comiendo y con el mismo tenedor que uso el para comer tomo el pedazo y se lo acerco a Zera intentando invitarle de su comida, el contrario con un brillo en sus ojos abrió su boca lista para probar eso

- ¿Ethan que te dije de darle comida a Bolt?

- la madre miro sobre su hombro lo que su hijo hacia mirando como esta tenía el tenedor en el aire viniéndose a su cabeza que estaba intentando llamar al perro que tenían en casa para darle de comer - si quieres darle de comida utiliza otra cosa, no tu propio tenedor, ¿sabes las bacterias que tiene un perro?

Zera la miro con duda, sabía que los perros eran un animal doméstico que los humanos solían poseer ya sea para compañía de una persona solitaria o para complacer la curiosidad de un niño en la familia de tener una mascota, así que ahora sabía que Ethan tenía un perro, aunque le pareció curioso que no lo había visto la primera noche que se quedó en la casa.

-Perdón mamá- Ethan alejó el tenedor y se lo metió en la boca ahora dándole un sorbo a su vaso de leche, Zera suspiro, pero miro como otro pedazo de ese producto esponjoso y amarillento era cortado pero esta vez lo hizo a un lado de toda la comida que tenía el, Zera lo miro, Ethan también lo miro y después apunto con sus ojos el pedazo, siguiendo, comiendo.

Zera tomo con sus dedos la comida, sintiéndola pegajosa al tener un como de miel que ya había sido absorbida en su mayoría por el pancake, lo olio un poco y con la punta de su lengua lo probo, algo dulce recorrió su lengua  un sabor casi empalagoso, sin pensarlo mucho se lo metió a la boca y empezó a masticar, el no necesitaba comer, pero, el ver como Ethan lo comía con tanto placer, quiso también compartir eso, y vaya que tenía razón, era algo tan suave e incluso jugoso por la miel absorbida, sintió algo eléctrico pasar por su espalda al probar algo así por primera vez.

Se relamió los labios finos que tenía estirando su mano para querer agarrar otro pedazo recibiendo un manotazo por parte de Ethan quien este le había dado un pedazo, sí, pero era solo para que probara no para que le quitara su desayuno, Zera se sobo la mano ante ese golpe.

La madre miro a un reloj que estaba colgado en una pared y empezó a limpiar varios trastes que había en el fregadero.

-Ethan ya es hora de ir a la escuela, no olvides que después tienes que ayudar al Padre Samuel.

Zera miro como el de cabello negro se paró de su asiento, tomo el plato ahora ya vacío y lo coloco junto a los platos que estaba limpiando su mamá, ambos se abrazaron y la mayor le deposito un pequeño beso en la frente para ambos despedirse, Ethan se dirigió a la sala y tomo la mochila que estaba en uno de los sofás y abrió la puerta de su casa para cerrarla después de él.

- ¿Qué es exactamente una escuela? - el ángel lo miró mientras este mantenía la mirada por la calle esperando a algo.

- Un lugar donde te enseñan ciertas cosas que se suponen que te servirán en un futuro, ya sabes a lo que te quieres dedicar y eso.

Zera se quedó pensando, era casi como su academia, un lugar que te preparaba a ser un guardián, astrologo o cazador, aun que tenía dudas de que es lo que un humano querría ser grande exactamente, un autobús llego y se quedó quieto unos minutos cerca de donde estaba Ethan, este se subió al autobús y se sentó en los últimos asientos de atrás solo, incluso poniendo su mochila de la escuela a un lado de sus asientos para que nadie quisiese intentar sentarse a la par de él, por su parte, el ángel hizo a un lado la mochila y se sentó a un lado de él justo el lado que daba al pasillo del autobús.

- ¿Los humanos se pueden dedicar a algo?

- Si, a varias cosas la verdad, bomberos, médicos, abogados, presidentes.

Zera lo miraba con curiosidad en su vida como ángel había escuchado algo parecido, realmente no quería interrumpirlo en su largado enlistados de cosas que un humano podía ser y además realmente le interesaba lo que decía así que se quedó callado escuchando lo que decía.

- La verdad no se a que dedicarme, siento que ninguno de esos trabajos es algo a lo que quiero aspirar.

- Igual aun eres joven, supongo que tienes tiempo.

Ethan lo miro y recargo su cabeza a la ventana viendo como el autobús empezaba a moverse, Zera,  se aferró a su asiento por unos segundos, no esperaba esa sensación de que algo te moviera.

- ¿Ustedes se dedican a algo?

- ¿Nosotros? - Zera se quedó pensativo, no sabía si lo de la academia era considerado un trabajo pues nadie lo sentía así, todos elegían algo para hacerlo porque amaban ese título, aunque el ingenuo ángel no entendía que los trabajos en el mundo humano no se basan en lo que te guste, al menos en su mayoría no, si no, lo que te vaya a beneficiar monetariamente toda la vida, te guste o no.

- Pues no sé si se considere trabajo, pero en mi hogar, había una academia que te enseñaban tres cosas, ser un guardián, ser un astrologo o un cazador.

- ¿Y en que ayudaban exactamente?