Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 7 Día uno #2
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Capítulo 7 Día uno #2

- Nosotros realmente no “trabajamos” para ayudar nuestro hogar, si no a ustedes, los guardianes se encargan de proteger, los astrólogos de restaurar y los cazadores de castigar.

Ethan dejo de mirar la ventana para mirarlo con una ceja arqueada, la última cosa que escucho le pareció totalmente fuera de lo normal.

- ¿Disculpa, castigar?

- Ay, perdón si dije algo malo o que no esperabas, en este mundo suele haber personas malas y…

- No, eso ya lo sé, todos los sabemos, pero ¿castigar?

- Si, un ángel cazador son los encargados de identificar a los pecadores y castigarlos por las cosas malas que hacían.

El niño quedo igualmente en silencio, parecía intentar recordar algo o tal vez, como si una información que él creía como correcta hubiera sido remarcada como falsa en su totalidad.

- ¿Pasa algo?

- Pensé que, solo los demonios hacían eso.

Zera lo miro por unos segundos y decidió dejar de mirarlo para ver frente suyo, lo había dejado con la mente en blanco, no sabía que los humanos pensaran eso, mucho menos de que pensaran que los demonios hacían tal cosa, tenía demasiadas dudas, pero la que más rondaba en su cabeza era la razón por el cual pensaban eso, quien fue aquel ángel o humano que dio esa idea tan errónea.

Decidió dejar ese tema de lado y se propuso a ver mejor el ambiente, escuchaba algunas voces de otros niños hablar, se paró un poco para ver mejor, le pareció raro ver el autobús a simplemente niños, si, es lo que se espera, pero para Zera se imaginaba que cada niño tendría su propio ángel de la guarda, pero tristemente, Zera el único que estaba ahí, cuidando de su humano, el mundo humano era tan confuso.

El tiempo pasaba y el autobús seguía dando sus paradas mientras seguía recogiendo niños, algunos iban aun dormidos, otros con las mejores energías, e incluso otros que estaban en su propio mundo leyendo o escuchando música en los audífonos, pero todos mantenían la edad de Ethan, pero, aun así, ninguno tenía ángel, eso lo ponía más triste a Zera, como niños que con solo verlos podías sentir sus grandes personalidades no tenían un ser que los cuidara de cualquier mal y los protegiera, un amigo, un protector, eso era lo que los niños de ahora necesitaban más, pero, no lo tenían.

-Espero que tengas buena paciencia, porque la escuela es todo menos divertido.

Zera miro nuevamente a su misión, el único niño que tenía un ángel de la guarda, se dio cuenta que ahora se encontraba leyendo un libro, como siempre, de aves, tal vez estos niños no tenían suerte, pero Zera sabia algo, Ethan tenía algo que los demás de este autobús no tenían, no sabía que era pero si él estaba ahí con él, significaba algo, sobre todo por el hecho de tener la capacidad de ver otros ángeles, Ethan sin duda es algo, algo grande, algo único y exótico, y Zera dedicaría a proteger aquella gema que es muy difícil de encontrar, así que con una sonrisa nuevamente y la determinación restaurada respondió.

-Hare que todo sea divertido para ti

(…)

Cinco, cinco gatos ya llevaban contando desde que iniciaron su caminata, de diferentes colores y tamaños, pero de alguna manera sabía que todos eran de la misma especie, no sabía la cantidad exacta de haber estado caminando junto a su humana, pero realmente no le importaba, el lugar era tranquilo, él se sentía en calma.

Y era lo que más necesitaba, desde que cayó al cielo no supo más de lo que le paso a su amigo, y lo último que vio antes de caer al mundo humano fue esa mirada fría y vacía del arcángel, no sabía cuál era la razón o que era exactamente lo que veía dentro de él, pero supo que algo en estos lugares estaba mal, algo no estaba correcto.

-Pensé que yo era la que no hablaba.

Olivia hablo, su cabello ondulado castaño oscuro recogido en un chongo se movía de un lado a otro conforme daba pasos al caminar, el ángel ni intento mirarla pues sabía que ella nunca lo miraba a los ojos, era algo que, con las horas, aprendió a que no le gustaba hacer contacto visual.

Su misión la consideraba un prodigio, era buena en la escuela, era artística, pues dibujaba y escribía y para agregar también era atlética, pero, aun así, era muy cortante y no expresaba bien sus sentimientos, para Kezef era un problema, ¿cómo sabría que problemas ella tendría si no se podía expresar bien?

-Perdona mi silencio, tengo asuntos que deje pendiente antes de llegar.

La chica lo miro de reojo y acomodo mejor su mochila sin parar de caminar, ya se estaban acercando, a su escuela.

- ¿Acaso los ángeles no son perfectos?

Kezef rio leve mientras movía sus alas acomodando algunas plumas que sentía entrelazadas con otras

- La perfección es solo otro defecto que tenemos.

- ¿Acaso ustedes nacen sabiendo todas esas frases? – dijo la humana con todo de burla.

- No, pero por suerte te toco un ángel muy sabio.

- Los que dicen eso suelen terminar siendo los más egocéntricos y mandones.

Olivia sacó de su mochila que tenía colgada enfrente y no dé la espalda como cualquier otra persona haría, saco unos audífonos blancos que ya estaban conectados a su celular que igualmente se encontraba en la mochila así que solo selecciono una música y siguió caminando con los audífonos, ya puestos, Kezef supo lo que significaba eso así que solo se dedicó a buscar otra cosa en la que podría distraerse.

Miró las hojas de los árboles, un tono verde un poco frio se presenciaba, era normal, tampoco el cielo se veía tan azul gracias a las nubes y sobre todo gracias a la estación en la que se encontraban, por suerte siempre le ponía atención a lo que decía Zerachiel aun que hubiera algunos detalles que se les pasaba pero al menos lo principal tenía en mente, en la tierra humana todo se dividía en estaciones, cuatro en específicos, primavera, verano, otoño e invierno, viendo algunos detalles presentía que estaban en otoño en esa estación el clima no era tan fría, sino fresca.

El camino por el que iban empezaba a ser acompañados por otros jóvenes caminando, estos se podían notar la variedad de edades y diferentes características físicas, autobuses empezaban a venir de ciertas paradas señaladas y el gran edificio ya se estaba haciendo presente, Kezef no evito sorprenderse, miro a todos los lugares encontrándose con diferentes cosas a las que prestarle atención, Kezef no era alguien de tomar nota pero si era capaz de saber que todo esto era algo importante, al menos, un entorno importante para su misión, Olivia, un lugar que seguramente visita a diario por su forma de expresar confianza y comodidad, los grupos de jóvenes se empezaron a juntar algunos lograba pasar de cerca y escuchar algún tema de conversación o risas de acompañamiento a alguna anécdota que contaban, Olivia, ella solo siguió caminando en silencio a la entrada de la escuela, su ángel claramente noto esto siguiendo su paso mientras tomaba uno de los audífonos para que le pusiera atención.

- ¿Conoces a alguien aquí?

La chica se sobresaltó mirándolo directamente aunque rápidamente desvió la mirada mirando de reojo si había alguien que los estaba mirando en los pastillos de la escuela, al darse cuenta que había un par que pusieron su mirada en ella decidió ignorarlo, no quería que la miraran hablando sola, se dirigió a su casillero y saco una llave que la metió en el candado que mantenía cerrado tal casillero, Kezef se puso a un lado de ella inclinándose para mirar con curiosidad lo que había dentro de este, empezó a notar algunas hojas de notas pegados en partes, un calendario de las horas, fotos de sus padres, los cuales, conoció en la mañana antes de que ambos vinieran hasta acá, siguió mirando para ver los libros de materias y unas cuantas libretas que estaba seguro que al menos la mitad eran para sus dibujos, la chica agarro una libreta y libro y volvió a cerrar el casillero con el seguro nuevamente, el timbre sonó haciendo que el ángel se sobresaltara abriendo levemente sus alas como reacción, al dar media vuelta para intentar buscar que fue el causante de tal ruido molestoso empezó a ver varios alumnos empezar a caminar.

-Creo que debemos empezar a caminar si no queremos ser aplastados por…

¿Olivia? - cuando volvió a dirigir su mirada a donde supuestamente estaba la chica, está ya no se encontraba en ese lugar, si no, ya estaba a varios pasos adelantada para ir a sus clases, Kezef suspiro un poco estresado, desde ayer lo ha estado ignorando, si, algunas veces le contesta y hacen un poco de conversación pero la mayoría del tiempo entre ellos solo ha habido silencio e ignorancia por parte de la chica, es frustrante para el ángel pero no le tocaba nada más que tener paciencia y seguir cuidándola y guiándola, debe saber que un humano no está acostumbrado a presenciar este tipos de eventos lo cual, para Kezef le parece algo muy irresponsable que no los preparen para esto, les harían los trabajos mucho más fácil para ellos.

Fue empujado un par de veces por alumnos que estaban hablando o mirando el celular sin darse cuenta que estaban empujando a la nada misma, el ángel los miro con una ceja arqueada y negó con la cabeza para seguir caminando con el objetivo de llegar a su humana, toco su pecho y el hilo dorado apareció, teniendo la misma magnitud desde que llego, delgado como un hilo, ignoro esto y siguió caminando entre los pasillos hasta llegar al salón, aprovecho que la puerta estaba abierta y paso antes que alguien la cerrara y tuviera que abrirla por su cuenta, sabía que las puertas que se abrieran por si solas era algo normal para el mundo humano, paso entre las sillas las cuales ya había alumnos sentados hablando con sus amigos que estaban al lado de ellos o detrás, en la fila intermedia casi al final estaba su humana, sentada leyendo un libro, apenas se acercó a ella, Olivia acerco su rostro más al libro.

- Te dije que no vinieras conmigo, solo estaré callada y lo sabes - dijo entre dientes y susurrante para que nadie la escuchara.

- Debo de hacerlo, tengo que cuidarte.

Olivia siguió leyendo su libro unos segundos para pasar de página y volver a susurrar.