Capítulo 6 Un nuevo mundo #4
Miro algunas figuritas que había sobre la chimenea y un par de fotos que también había, estos eran fotos de la misma familia, pero parecían estar haciendo diferentes actividades, desde comer en algún restaurante hasta una foto casual mientras paseaban en un parque, imágenes comunes para cualquiera que vea esto, pero llena de historias que contar y sentimientos para los protagonistas de esa foto.
Alzo la mirada para notar una foto mediana, un poco más grande que las fotografías que había en la chimenea, una foto enmarcada en un material que quería intentar imitar el oro siendo colgada en la pared.
Esa foto aprecia ser de una pintura, una muy antigua, las paletas de colores eran coloridas, aunque su color era más oscuro por la falta de luz en esa sección de la casa, Zera dejo su mochila sobre uno de los sofás y se puso en puntillas para alcanzar la imagen y descolgarla de la pared, teniéndola en sus manos, Zera observo con más detenimiento, no creyéndose lo que tenía ante sus manos y enfrente de sus ojos.
Era un ser con una mano en su pecho y la otra elevada, aquella mano que tenía en su pecho tenía un lirio blanco, su piel era blanca y su cabello café ondulado en un nivel medio de longitud, con una túnica blanca y azul junto a bellos accesorios de joyería sobre sus muñecas, cuello y ante brazo, la pintura había sido hecha de tal modo que te daba esa sensación de que aquel ser te observaba con detenimiento junto a una expresión neutra y pacífica, y claro cómo no olvidar sus pares de alas blancas gigantescas haciéndose destacar por su color tan puro.
Era una pintura del arcángel Gabriel.
Zera tuvo dudas, demasiadas, no podía creer que los humanos supieran también de la existencia de los arcángeles y mucho menos de lo importantes que son, empezaba a creer que los humanos tenían los mismos ideales y éticas que un ángel.
- ¿Es tu padre?
La presencia abrupta de tu compañero hizo que casi dejaras caer la fotografía teniendo que hacer un movimiento errático por intentar volver a agarrarlo después de que se saliera de tus manos por el brinco del susto.
Miro al contrario con una cara de “casi me haces estropear todo” para luego empezar a hablar mientras acomodaba nuevamente la imagen de Gabriel.
- No sé lo que significa “padre”, pero él es como mi…líder.
- ¿Te manda ordenes?
- Algo así, es más como un ser de un poder mayor que nos mantiene en orden, nos cuida, no demuestra lo que es mejor para nosotros y, sobre todo, nos protege del mal.
Después de acomodar la imagen Zera junto ambas manos mirando con admiración aquella imagen, incluso el humano podía saber perfectamente que Zera idolatra demasiado a aquel arcángel.
-Si, seguro…- dijo el niño con una voz incrédula- oye es mejor que vayamos a mi habitación, mi mama está durmiendo y realmente no quiero despertarla.
Zera salió de su burbuja y miro a aquel humano salir de la sala, tomo de nuevo su mochila y lo siguió casi tropezándose por una mesa que había en la sala, era tan baja de altura que no lo había visto, Zera se quejó en voz alta por ese golpe en su tibial.
- Que te dije de no querer despertar a mi mamá!?- dijo entre dientes el humano volviendo con Zera mirando como este se recargaba en uno de los sofás.
- ¿¡Por qué tienen mesas tan bajas, si saben que deben ser altas para que esto no suceda!
?- respondió igualmente entre dientes, el humano rodeo los ojos y lo tomo de la mano empezando a jalarlo rumbo a las escaleras, Zera se dejó guiar, ambos empezaron a subir los escalones, y en el segundo piso solo se encontraban 4 habitaciones, Zera miro como su misión entraba a una puerta que estaba decorado de un color azul este tenía varias imágenes como dibujo, pero sobre todo lo que más se notaba eran aves en aquella puerta.
Zera empujo un poco la puerta hacia dentro para observar completamente lo que había en la habitación, era igualmente el interior de un color azul, pero esta vez el techo era de un color negro y si veías con detalle notarias como había estrellas pintadas de neón, aquellas que solo podías ver si toda la habitación estaba totalmente a oscuras, no parecían ser pegatinas que puedes simplemente pegar, realmente parecían ser pintadas a mano.
El niño se acostó en su cama de sabanas negras con toques blancos y azules empezando a leer una revista que tenía sobre la cama, Zera miro el escritorio que estaba cerca de su cama, parecía ser de cristal y tenía un armario miniatura la cual estaba lleno de lápices, plumas, colores y marcadores, a pesar de tener un lugar para tener todo ordenado, el armario miniatura aprecia realmente un desastre, todo estaba revuelto.
También noto una impresora en la esquina del escritorio, una laptop y una libreta grisácea cerrada, encima de esa libreta había un libro un poco más pequeño, este se encontraba abierto, dio una lectura rápida y pudo saber que estaban hablando sobre la vida de un supuesto ave llamada “colibrí”, Zera dio vuelta a la hoja para ver una imagen del ave, dio como conclusión que ese animal era el mismo que estaba bordado en uno de los cojines.
Rio a lo bajo, empezaba a deducir el gusto mayor de este niño, para luego dar media vuelta y ver un estante en la pared la cual tenía varios libros, y si como pensó, la mayoría trataba sobre aves, aunque también noto que había un par de libros, pero estos tenían más imágenes que letras, tomo uno con curiosidad y empezó a hojearlo con curiosidad, sin entender para nada lo que estaba viendo.
- Eso se llama comic- dijo el infante aun mirando su libro que, igualmente era un comic.
- ¿Tienen comics en donde sea donde tu vives?
Zera dejo el libro en el estante para sentarse en la silla giratoria que había cerca del escritorio moviéndose de un lado a otro pensativo.
-No, no realmente, ustedes los humanos tienen libros realmente interesantes - miro un poster en la pared sobre un esqueleto de un ave y como se llamaban sus partes - supongo que ahora que vamos a convivir, me gustaría saber cómo te llamas.
El niño dejo de leer el comic para verlo con una mirada de “¿es enserio?”, suspirando y sacando de la nada un pergamino, su pergamino.
- No creo que sea necesario eso, ya sabes mi nombre, edad y nacionalidad, ustedes realmente que son unos raritos, pero ya que, me llamo Ethan Windsor Jiménez, un gusto….
- Zerachiel…
- ¿No apellidos?
Zerachiel ladeó su cabeza mirándolo con duda.
- Eh…Zerachiel… ¿el ángel?
- El ángel, ok, suena bien.
Ethan dejo al aire su mano que sostenía el pergamino para que Zera lo tomara, lo cual, hizo, para abrir su pergamino nuevamente
- ¿Cómo lograste entender lo que decía aquí?
- Oh mi padre me enseño latín desde que era niño, cualquier padre le enseñaría inglés, alemán o chino a su hijo, pero no, mi padre me enseño latín - dio vuelta a la hoja para seguir leyendo su comic, Zera guardo su pergamino en la mochila, y empezando a ver si no le había quitado algo más, como vio todo en orden lo volvió a cerrar.
- El latín es un idioma muy lindo, es como el padre de todos los idiomas que hablan.
- Si, pero, aun así, no lo sé, mis padres pudieron enseñarme lo que cualquier niño normal aprendería, pero ya que.
Zera dio vuelta su silla giratoria para ver lo que había detrás suyo, Ethan miro con curiosidad para luego ver sus alas.
-Pero que cara… ¿¡acaso caíste desde del cielo!?
Zera se volteó para mirarlo, jugando con sus mechones.
- Bueno, técnicamente, si…
- Lo que quiero decir es, mira tú maldita ala, ¿¡acaso no te duele!?
Zera miro nuevamente su ala izquierda que estaba más bajo que la derecha, este solo suspiro, había olvidado ese problema, el ojo amarillento miro a su misión para luego titubear en hablar.
- Al inicio sí, pero, después de tomar una pastilla, realmente no - miro el poster de las partes del hueso de reojo y luego volver a mirarlo- ¿tan mal está?
- ¡Obvio sí!
De un salto se bajó de la cama para tocar el libro que había en su escritorio y empezó a pasar varias páginas y mostrarle un dibujo de los huesos de un ala, Ethan apunto con su dedo un hueso corto.
- Al parecer te rompiste el humero, es algo frecuente pero aun así grave.
- ¿Y cómo sabes que esos huesos los tengo yo?
- Hm bueno ya lo descubriremos - empezó a abrir cajones de su escritorio buscando algo en específico - lo malo es que no tengo alguna venda por aquí y dudo que mamá tenga.
Zera miro por la ventana de la habitación viendo como la luna estaba en su mayor punto se levantó de la silla y tomo del brazo a Ethan e hizo que se acostara a la cama.
- Será mejor que duermas, mañana podemos averiguar cómo hacer para conseguir vendas.
- ¿Y tú te quedaras mirando cómo duermo? Raro.
Zera negó mientras lo acobijaba y agarraba el comic que había en su cama y acomodarlo en la estantería.
- Debo cuidar de ti, de tu hogar y de tu familia, tranquilo no destrozare nada.
- Eso es lo último que me preocupa.
- Descansa Ethan.