Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 6 Un nuevo mundo #3
31%

Capítulo 6 Un nuevo mundo #3

Y así fue, miro como una pequeña figura empezó a recoger el mantel blanco de la mesa, empezando a doblarla con lentitud y delicadeza, la figura infantil del menor no solo destacaba por su estatura sino también por los colores que emanaba, todo era de un color blanco acompañado de colores cálidos, pero el, tenía en su vestimenta el color negro como predominante y acompañantes del color azul, su cabello era, igualmente, negro, corto y ondulado, no parecía haber notado su presencia pues así como llego a recoger la manta, hablo con la señora del piano, era una charla normal, como si fuera para mostrar algo de cortesía más que nada, ambos terminaron de hablar y la señora se paró se despidió del niño removiendo su cabello con su mano y empezó a irse, así, Zera empezó a escuchar los asientos del lugar, la gente empezaba a irse, el ángel se quedó mirando todo extrañado y cuando quiso volver a ver el chico, solo vio como este entraba a unas escaleras escondidas por unas paredes no sin antes apagar las luces del lugar, Zera se quedó quieto, ahí estaba su misión, pero por alguna razón no podía moverse era acaso los nervios lo que lo paralizaban, debía hacer algo, tenía que hacerlo, hablar con él, hacer una relación mutua, no simplemente observarlo a la distancia como un rarito.

“Ok, Zera, el gran momento ha llegado, haz todo lo que practicaste…”

…

“OLVIDE TODO, AY NO, ¿¡COMO PUEDE SER POSIBLE!?”

“Solo tenías una sola cosa que hacer en este momento Zerachiel, y lo acabas de arruinar, como es posible que un ángel recuerde todos los mandamientos del Señor, pero no una simple presentación, está bien, todo está bien, solo concéntrate, ¿cómo se inicia una conversación normal? Podemos empezar con eso, una presentación como si simplemente fuéramos dos criaturas comunes y corrientes”

- ¿¡Pero qué demonios!?- el niño grito lo suficiente alto para que Zera dejara su pánico de lado y lo mirara, su misión tenía unas cadenas pesadas en sus hombros junto a un candado, parecía que iba a cerrar las rejas y las puertas del lugar, pero claro, la presencia de Zera lo detuvo de hacer tal cosa.

“Ok, se pudrió todo”

El niño pudo gritar, asustarse, salir corriendo de ahí o aventarle cualquier cosa que tuviera a la mano, en ese caso las cadenas, pero este solamente negó con la cabeza y paso de él y camino hacia las rejas mientras decía en alto.

-Amigo, faltan días para Halloween, dios, ¿por qué la gente no es paciente en hacer sus bromas?

Zera quedo atónito, ¿es que acaso los ángeles venían en Halloween? ¿Qué significa Halloween? ¿es un lugar?

- ¿Halloween? - camino rápido para estar a su lado y mirarlo todo lo que hacía, primero cerró la puerta del lugar y salió también de las rejillas para cerrarlas también.

- ¿No eres de aquí?, hm no conozco alguna festividad que sea de otro lugar parecida a Halloween.

Zera pareció más confundido no sabía cómo decirle exactamente que era su ángel de la guarda así que solo se optaba a mirar a todos lados intentando encontrar una idea.

-Sabes… ¿lo que soy tan siquiera?

Se escuchó un sonido metálico indicando que el candado ya estaba seguro finalmente y ahora el niño podría ir a casa.

- Si, eres un niño nuevo en la ciudad que de alguna manera llego hasta aquí disfrazado de una manera ridi…

- Sus ojos azules de repente se toparon con los amarillentos ojos de Zera, el silencio perduro, Zera solo pedía dentro suyo que el niño se diera cuenta por fin y si es por su propia cuenta mejor aún para el.

- Entonces… ¿ya sabes lo que soy?

- Aléjate de mí!!- grito súbitamente el niño para empezar a correr en dirección contraria, Zera dio un salto del susto sin dejarlo que reaccionara adecuadamente, estaba a punto de perseguirlo, pero no fue de mucha necesidad puesto que en un punto el niño intento cambiar de dirección para entrar a un callejón, pero el pavimento seguía estando mojado por lo que solo fue cuestión de tiempo para que cayera al suelo.

- Ay mis estrellas! – Zera camino rápido hacia el niño para verlo en el suelo con su ropa medianamente elegante mojada- estas bien, ven déjame ayudarte, debo hacerlo.

- No, detente, ni se te ocurra tocarme - levanto su mano abierta, en señal de que se quedara quieto, su respiración parecía agitada, demasiado para la corta distancia que logro correr, Zera noto eso.

- ¿Estas…asustado? - Zerachiel se quedó quieto en su lugar y poniéndose de cuclillas para mirarlo directamente, la mirada de su misión parecía molesta, estresada y asustada.

-…- se quedó en silencio desviando su mirada para después pararse y abrazarse a sí mismo pues el tener su ropa mojada provoco que empezara a sentir frio - eh visto mucho de ustedes, me tienen harto -

- ¿Vernos? - Zera rio negando con la cabeza - creo que estas confundido, no todos -

- “No todos los humanos pueden vernos”- imito una voz algo chillona, como si intentara burlarse - sí, lo he escuchado varias veces, ¿pero sabes qué? Lo hago, no sé cómo, pero puedo verlos, a todos ustedes, pares de imitaciones malas de aves.

Dio media vuelta y empezó a caminar, Zera solo suspiro, si de por si no estaba conforme de tener un niño, le tenía que tocar a un niño que no tenía la mejor actitud de todas, aun así, se acercó a él y miro como algunas gotas seguían cayéndole en su cara por lo que, con esfuerzo, estiro su ala derecha y ponerla encima de su cabeza, su ala era pequeña por lo que no cubría tanto, aunque por lo menos gotas de la lluvia ya no le caían sobre la cara, era algo.

- ¿Debo suponer que ya sabes lo que conforma todo esto?

- No realmente, he visto a personas venir a la iglesia y detrás de ellos iban personas como tú, se sentaban a su lado y empezaban a hablarle a esa persona - dijo mirando el ala de Zera haciendo una expresión de confusión - tus alas son mucho más pequeñas que las que he visto.

- Bueno entonces déjame explicarte todo -dijo mostrando una sonrisa a su humano, ignorando el ultimo comentario que sonó, claramente no quería hablar de eso, ahora mismo no - soy tu ángel de la guarda, estoy encargado de cuidarte, protegerte y guiarte al camino del Señor.

El niño se quedó mirándolo con una ceja arqueada para volver a mirar hacia enfrente.

-Solo soy un niño, ¿de qué me puedes proteger?

“Eso mismo me pregunto”

- Cualquier humano puede caer ante las garras de la tentación, ya sea desde el más joven hasta el más viejo.

- Entonces…me cuidaras hasta la muerte.

El niño lo miro notando la expresión de Zera, una sonrisa ladina, se notaba claramente que no entendía eso, el preadolescente solo se cuestionó aún más si este ángel era de la misma madurez que los demás que ve.

- ¿Dime, es tu primera vez que haces esto? - volvió a preguntar

-Oh si, realmente si, así como tú también tienes a tu primer ángel de la guarda – rio - ¡somos primerizos en esto!

- ¿Y qué harás exactamente? ¿Me seguirás a donde sea? ¿Los demás pueden verte?

- Si, prácticamente, créeme con el tiempo ni siquiera sentirás que estoy ahí, mi presencia poco a poco será ignorada por tu cerebro y volverás a presenciarme cada vez que me necesites o inconscientemente me “invoques”, y no, solo tú puedes verme, y supuestamente, solo tu deberías de verme, pero creo que aquí el que salió con la ventaja fuiste tú.

Llegaron a una casa que se notaba un poco descuidada, había una ventana que parecía no haberse limpiado en años y algunos arbustos y plantas que había en el exterior parecían mal cuidadas, todo lo demás parecía elegante y monótono sobre todo por el color que fue pintada la casa, un azul grisáceo.

-Escucha, probablemente alguien de mi edad estaría en una crisis existencial o emocionado por todo esto, pero cuando empiezas a ver criaturas como tu seguido cada día y sobre todo los domingos empiezan a ser insoportables, así que no esperes que muestre alguna actitud como “Oh dios mío, eres como mi superhéroe personal” “¿Y cómo haces esto?” “¡Vaya tus alas son tan bonitas!” – Y ahí iba su voz nuevamente.

Abrió la puerta y ambos entraron a la casa del niño, parecía silenciosa, Zera rápidamente empezó a ver todo, intentando buscar alguna información para poder darse una idea de la vida del joven, miro fotografías que había en las paredes, eran una familia de 3, dos adultos, uno femenino y otro masculino y en el medio estaba el, los tres parecían felices y sonriendo, debía admitir, su misión tenía un gran parecido a su padre.

Olvido que tenía que seguir al niño, así que merodeando logro llegar a una habitación grande con sillones, era la sala, en el centro de una de las paredes había una chimenea apagada pero que aún mantenía algunos troncos quemados, Zera miro los muebles, parecían reconfortantes, se notaba que todo esto se trataba de una casa en la que vivía una familia, no era tan moderno pero tampoco tan rustico, tenía ese equilibrio, equilibrio que solo obtienes si varias personas viven en la misma casa, miro como un sillón individual tenía una almohada distinta a las demás, la tomo y observo con ternura como este había sido bordado a mano formando de figura un colibrí posado sobre una rama, paso sus dedos sobre ese bordado sintiendo la textura de todo los hilos juntos y bordados, y detrás de esa textura, Zera empezó a imaginar a la persona haciendo aquel gesto, tal vez era un familiar del niño, o tal vez lo compraron en una tienda de artesanías, pero el punto es que ese bordado tenía como historia un gran esfuerzo.

Saco nuevamente su libreta que había guardado cuando empezó a seguir a su niño, empezó a escribir varias notas, tomando detalle de como los humanos vivían y como estos decoraban sus espacios personales, también incluso haciendo un pequeño boceto del colibrí bordado, primer animal que dibujaba que fuera proveniente de la tierra humana, Kezef le encantaría escuchar todo de esto, aun probablemente no le sorprenda tanto puesto que él está probablemente viendo casi lo mismo que él.