Capítulo 6 Un nuevo mundo #2
Zera agacho su mirada para ver su pecho, tomando el hilo dorado con su mano e intentar jalarlo de un lado a otro tratando de que ese hilo se hiciera ver ante la multitud, tanta gente junta no lo dejaba ver su objetivo.
Frunció el ceño y empezó a caminar con más determinación, no importándole si la gente por la que tenía que empujar se quejaba en voz alta e incluso lo insultaban indirectamente, el ángel solo los ignoro, empezaba a estresarse esto no era para nada lo que imaginaba una muy mala primera impresión estaba teniendo, el fantaseaba con ver lo que esas bellas pinturas de su academia le demostraban, pero él no tenía en cuenta que esas pinturas mostraban eras antiguas, la tierra humana cambia, así como ellos, la cuestión es, ¿cambiaron para bien o para mal? .
El hilo ahora se dirigía a un callejón solitario, Zera miro a donde dirigía aquel camino, mostrando una nueva calle, pero está en particular mostraba ser más tranquila y silenciosa, el ojo amarillento se sintió aliviado, entro al pasadizo y empezó a caminar, sintiendo como un peso se liberaba de él, peso que sentía por tanto ruido y cosas pasando al mismo tiempo.
Un punto negativo a todo eso, es que el piso de aquel camino que ahora se encontraba contenía charcos de agua estancada que se quedó ahí después de varias noches de lluvia, cuando un pie suyo pisaba un charco de esos podía sentir el agua fría, Zera hizo una cara de incomodidad, esa agua no era cristalina como el solía verlo, era oscura y sucia.
No tardó mucho en llegar a la siguiente calle, miro a ambos lados y no presencio ni una silueta de coches o personas, todo estaba en silencio, tranquilo, el único ruido que presenciaba eran de los carros que estaban manejando a varias calles de lejanía, siguió su hilo por fin teniendo la libertad de mirar con más detalle los entornos por el que vivían esta civilización, parecía una calle donde solo había casas, todas con ciertas luces prendidas, como las de la entrada o alguna que otra de la casa, entendía que al ser de noche, los humanos por naturaleza sentían esa necesidad de dormir y descansar, ahora sabe que no todos, pues toda esa gente que se encontró hace minutos le demuestra que hay personas que no descansan en la noche, mientras caminaba una sección de esa calle lo hizo parar unos minutos, empezó a ver como aquellas entradas de casas eran sustituidas por rejillas elegantes de color negro, unos minutos después se paró para ver con mejor admiración esa estructura, tenía un estilo antiguo si lo comparabas con las casas que lo rodeaban, incluso el diseño que tenía parecía viejo, se apoyó en la rejilla y miro con más detalle al acercarse más, podía notar gente ahí dentro sentada la mayoría con la cabeza agachada, Zera ladeo la cabeza y noto que la entrada estaba abierta, este lugar sentía que era algo único, algo que los demás ángeles debían saber, era una corazonada, así que mientras se acercaba empezó a sacar su libreta y una pluma.
Paso por la entrada de las rejillas y miro con más cercanía y detalle la estructura, recordaba haber visto estructuras parecidas cuando estaba en la academia, incluso daba los mismos aires que los pasillos hacia los salones en aquellos tiempos de la academia, pero eso fue hace muchos años, ¿por qué una estructura tan vieja seguiría estando en una época como esta?
Empezó a escuchar una melodía, el sonido era pesado pero aun así hacía sentir a Zera paz dentro de él, hipnotizado se acercó más y más a ese lugar, quedándose recargado en el gran marco de entrada que había, un órgano se encontraba al final de esa gran habitación, una señora anciana se encontraba tocándola, no podía saber con exactitud la expresión de aquella señora por la lejanía, miro frente a él y noto como una gran carpeta roja era extendida desde la entrada hasta casi el otro extremo, siendo en ese punto donde una mesa con una manta blanca con bordes dorados se encontraba ahí, y detrás suyo, una gran y bella figura se hacía lucir, sintió algo de él, una conexión tal vez , no lo sabía, pero aquella figura donde un hombre se encuentra crucificado en una cruz lo hacía sentir nostalgia, nostálgico de algo que nunca conoció, se adentró más, empezando a pasar por las filas de asientos, en algunas se encontraba con alguna persona cabizbaja murmurando algo, en una de esas, tuvo a una señora con cabello negro corto notándose algunos mechones grisáceos, marcas de la vejez.
Zera se inclinó hacia ella para escuchar con atención lo que decía en murmullos, tenía ambas manos juntas e igualmente estaba cabizbaja
-Señor sé que no soy la persona más santa de todas las que han venido hacia usted, pero por favor, ayúdeme a mí y mi esposo de salir de esta crisis, hoy perdí mi trabajo y mi marido no puede mantenernos a mí y mi hijita…
Zera volvió a estar en su posición inicial, la miro con tristeza, pobre de ella, no entendía muy bien su problema, pero sentía dentro suyo que la pobre mujer estaba en una situación estresante, levanto su vista y miro como un aura azul estaba flotando sobre ella, tenía una forma de nube, una forma irracional, miro con más cercanía el aura y empezó a notar varias imágenes pasar en cuestión de segundos, puso más atención, captando lo más importante que había por la rapidez de estas, un hospital, una cama blanca, un doctor dándole una charla probablemente de algo serio, un señor jugando con una pequeña niña.
Las imágenes cada vez se iban alterando y volviéndose más erráticas mientras escuchaba los lamentos de la señora cada vez más y más fuertes, Zera miro como el color azul de aura poco a poco se iba volviendo a una negra, este por intentar hacer algo empezó a mover sus manos de un lado a otro, haciendo que aquella aura en forma de nube empezara a desaparecer, como si humo se tratase, al desaparecer aquella nube, la mujer rápidamente dio un pequeño salto de sorpresa
- ¿Quién está ahí? - dijo en susurro y temblorosa, como si no supiera si haber preguntado eso fue la opción correcta, miro a ambos lados suyos se quedó pensativa unos minutos, hizo un movimiento con su mano derecha y se fue de ahí.
Zera miro sus manos y luego a la señora que se iba alejando a paso rápido, apenas había caído en cuenta que aquella nube que mostraba imágenes eran los pensamientos y recuerdos que estaban pasando en su mente en ese momento, y el haber disipado esa aura hizo que todo eso fuera cortado de repente, como si te aventaran agua fría de sorpresa, razón por la que la señora actúa de forma tan nerviosa, estaba en su punta de estrés y que de repente alguien te corte como tijera en hilo todo eso realmente debe ser algo extraño e incluso espeluznante.
No sabía que podía lograr tal cosa, ni siquiera sabía que los ángeles como ellos eran capaces de ver los pensamientos de las personas, lo cual, sinceramente, era una gran ventaja para él, sabía que en una de las escuelas le habían enseñado que en el mundo humano sus auras iban a poder ser liberadas con total libertad, como si en su hogar hubiera algo, alguna magia que detuviera que el aura de cada ángel fuese liberado, provocando que los ángeles de la guarda solo sean capaces de utilizar este tipo de magia en la tierra pero al regresar a su hogar solo volverían a ser ángeles comunes y normales.
Se quedó quieto mientras empezaba a dibujar y escribir varias notas con palabras claves para que después cuando estuviera en un ambiente seguro y tranquilo con su humano se dedicaría a transcribir todo lo que había vivido en su libreta de apuntes, a veces le gustaba referirse a su libreta como bitácora, era una palabra que le encanto desde que la descubrió.
Después de hacer varias notas dirigió su mirada hacia aquella gigantesca figura, trago en seco esa sensación nuevamente había vuelto, empezó a hacer un boceto rápido de lo que estaba viendo, le puso más detalle al hombre crucificado y agrego de forma rápida lo que lo rodeaba, como dos columnas, algunas luces y claro, la mesa blanca con el mantel.
Cerro la libreta suspirando a lo bajo, todo el ambiente que había era tan tranquilo pero el saber que probablemente la gente que se encontraba ahí cabizbaja era para pedir misericordia y ayuda a algo o a alguien, no lo hacía tan satisfactoria, y eso lo que más le causaba confusión al ángel, a quien le pedían esas cosas lo mencionaban como ‘’Señor’’ el también conoce algo llamado “El Señor” pero estaba seguro que no estaban hablando del mismo tema, los arcángeles siempre se refieren de esa manera al destino, algo que no se puede ver, oler ni sentir solo presenciar, ser testigo de que toda tu vida está escrita con un propósito y un porque, ese es el Señor para ti, algo omnipotente y casi inexistente, pero sabía que no era el mismo Señor, ¿Por qué los humanos pedirían misericordia a algo que les debe pasar para un objetivo? .
Seguiría observando cada detalle del interior, observando a cada humano y analizando cada pensamiento de todos, pero su hilo dorado poco a poco se empezó a poner tenso, significando que su misión estaba cerca, demasiado cerca, el hilo era tan tenso que incluso hizo que jalara un poco a Zera hacia delante, haciendo que este se diera cuenta de aquel detalle, rápidamente se puso en modo alerta y empezó a mirar a varios lados, no sería difícil, estaba buscando a un niño y el lugar solo había adultos, destacaría fácilmente.