Capítulo 6 Un nuevo mundo
Borroso, era todo lo que veía al abrir sus ojos de a poco, su cabeza dolía, el puente de su nariz empezaba a doler también por el intento de forzar sus ojos a ver con más claridad, todo en el daba vueltas, estaba confundido ni siquiera sabía por cuanto tiempo había estado inconsciente.
“ Vamos cuerpo muévete”
Intentaba moverse pero cada musculo en él estaba adolorido, sentía calambres en todos lados, cuando poco a poco su mente se activaba, recordó lo que debía hacer apenas llegara al mundo humano, intento moverse para quedar boca arriba pero al intentar voltearse movió su ala izquierda y un dolor agudo seguido de un sonido extraño hizo que se paralizará del dolor, sintió todo un escalofrió de tortura al intentar mover su ala, dejo de moverse y quedo boca abajo, respirando fuertemente intentando ignorar el dolor, se sentía horrible, ni siquiera podía pensar con claridad.
Sus ojos eran lo único que podía moverse con facilidad, empezando a recorrer todo lo que alcanzaba a ver en esa posición, estaba desolado el lugar, su respiración era lo único que podía escuchar, un pequeño destello de luz débil lo hizo reaccionar, mirando cómo no muy lejos de él se encontraba la capsula de esmeraldas, sabía que si se sentía realmente mal debía tomarla así que con su mano izquierda intento alcanzar teniendo que estirarse un poco para llegar a esta, maldijo a lo bajo por el dolor que se estaba aguantando en ese instante pero sabía que tenía que valer la pena por esa pastilla.
Sus dedos rozaron la textura de la pastilla y logro tomarlo y sin pensarlo mucho se lo introdujo a la boca, se la tomo a pesar de no tener algún liquido cerca o saliva, le costó, sí, pero todo fuera para que el dolor se desapareciera lo más pronto posible, incluso respirar le estaba empezando a costar.
Sintió la pastilla recorrer toda su garganta y caer hasta su estómago, el efecto de este no tardó en hacer frutos pues un aura verde luminosa empezó a sanarlo, sintiendo como todo lo su cuerpo empezaba a ponerse en su lugar, el dolor de cabeza empezó a disminuir, sus pulmones y pecho dejaron de arder y su vista se volvió más clara.
Pero el hueso de su ala rota no sano, esa pastilla no era tan poderosa para hacer eso.
Apenas el aura empezó a desaparecer en su cuerpo, Zera dio una gran bocanada de aire, aire que sintió más fresco, esta vez pudo levantarse con facilidad, aunque sus piernas tardaron en responder.
Zera, suspiro, se sentía mucho mejor, gracias a la pastilla se dio cuenta que, tan solo no estaba, pequeños ruidos de insectos ocultos en la noche se hacían presentes, el ángel los podía oír con claridad haciendo que empezara a ver por todas partes para buscar el origen de esos sonidos, sus piernas desnudas cosquilleaban al sentir el césped fresco junto con la tierra mojada y pequeñas ramas que había ahí.
Zera poco a poco empezó a caer en cuenta que estaba en la tierra humana, risas empezaron a salir de él, se agacho y empezó a tocar con sus propias manos el césped, las enterró en la tierra y sintió la textura de ellas, de todo, no le importaba que ahora sus manos estuvieran sucias, el solo quería sentir, quería explorar, escuchaba los insectos como música orquestal, el cual estaban tocando para él, la brisa que chocaba en su rostro eran besos delicados de su fiel acompañante que incluso en la tierra lo seguiría ayudando a volar, y ese cielo tan bello y oscuro, la bella diosa de la noche , con su cabellera infinita de un azul oscuro, sus pecas brillantes llamadas para nosotros como estrellas, y ese ojo gigante blanco, la luna, Zera admite que prefiere el día, pero, él siempre puede admirar la belleza en algo, y la noche lo tenía de sobra alzo su mano como si quisiera tocar la luna y su hogar.
“No me parece un lugar peligroso, tal vez Elyon estaba equivocado y no hay demonios”
Pues claro, pensó para él, los arcángeles nunca se equivocaban y mucho menos Miguel, este lugar estaba despejado y seguro, eso lo alegraba, significaba que podría admirar todo el lugar sin el miedo de encontrarse con un demonio, con su mirada busco su mochila que se encontraba sorprendentemente intacta, la tomo y se la colgó.
Miro sobre su hombro izquierdo notando como el ala de ese lado se encontraba más debajo de altura que la derecha, no sabía cómo arreglar eso, el no volar no le era un problema, nunca pudo, pero sabía que debía acomodarse su ala, era la única manera para que lograra regenerarse de la forma correcta, duda mucho que los humanos sepan tan siquiera como arreglar un ala rota de un ángel.
Suspiro, no debía concentrarse en lo malo, míralo, estaba en su primera misión del ángel de la guarda, y para ser el primero ya estaba pasando por cosas realmente difíciles para él, una información falsa y un pánico que provocaron que su lanzamiento fuera de lo más peligroso dando como resultado un ala rota y el saber que su pánico fue gracias a nada.
-Estoy listo - dijo con seguridad, esa frase se la habían enseñado justo para este momento, rápidamente un círculo color amarillo emergió en sus piernas, rodeándolo y empezando a girar provocando un aire que hacía que sus mechones se elevaran hacia arriba, en el circulo se podía notar palabras antiguas escritos a su alrededor así como también símbolos de eras viejas, el circulo poco a poco empezó a elevarse de sus piernas hasta su pecho en el cual al llegar a esa zona rápidamente se deshizo y un gran y fino lazo dorado brillante empezó a crearse, lazo que salía del pecho de Zera y se alargó hasta lo suficiente para que Zera ya no pudiera distinguirlo.
Zera, tomo el hilo y siguió su mirada hasta donde lo dirigía, ese hilo lo conectaba directamente al alma de su misión, facilitando al ángel donde debería de ir, empezó a caminar sobre ese bioma de planicies, por cada paso que daba el hilo poco a poco se iba acortando, le explicaron en su academia que aquel hilo era la conexión que tenías con tu humano, ciertos momentos podrías ver ese hilo y en otros no, entre más fuerte fuera su conexión y comprensión mutuo ese hilo poco a poco se haría más grueso y fuerte, todo ángel de la guarda al ver ese hilo por primera vez siempre lo mirarían como un pequeño y delgado hilo de coser, lo cual era normal, apenas ibas a conocer a tu humano, la conexión aún no se haría.
Pero ¿puede significar algo más que eso?
Zera siempre se lo pregunto, el hilo era algo tan misterioso para él, ¿de qué estaba hecho?
Realmente algo tan mágico y bello solo servía para demostrar cómo era tu relación con tu humano, para alguien como él, no tenía sentido eso, él pensaba que el hilo brillante significaba algo más profundo, más misterioso, algo que el debería de saber, pero desafortunadamente él es experto en descubrir cosas de los humanos, no de los ángeles.
Solo le basto con caminar por unos 15 minutos para empezar a ver a la lejanía estructuras gigantes y luces tan fuertes que en esa zona aquellas bellas estrellas desaparecieron por completo, las estructuras parecían casi igual que a los edificios de su ciudad pero de alguna forma, estas parecían más industriales, más grises, sin vida, al menos los edificios de su lugar intentaban hacerlo lo más naturales y vivas que pudieran, aquí solo parecía que los construyeron por que sí, para satisfacer una necesidad, el ruido de los coches empezó también a hacerse presente, cada vez que se acercaba, Zera estaba más inseguro de si realmente quería entrar ahí, pero su hilo lo dirigía exactamente a esa ciudad, por lo que no tuvo de otra más que adentrarse.
Camino por unos minutos por la orilla de la calle principal, la cual lo llevaría a la parte más concurrida de esa ciudad, los coches pasando a gran velocidad lo hacían a veces asustarse por lo desprevenidos que eran, incluso algunos iban tan rápido que los mechones de su pelo se movían hacia la dirección que se iba ese carro.
Al llegar a la parte más concurrida, nada mejoro, empezó a ver tanta gente caminando por todos los lugares, estaba agradecido que los humanos no eran capaces de verlo, porque si no fuera así, estaría en serios problemas en ese mismo instante, empezó a caminar por la banqueta de ese lugar, sintiendo como algunos lo empujaban o incluso como tenía que pasar entre un grupo de gente a la fuerza para poder seguir caminando, si, no lo podían ver, pero físicamente lo podían tocar, pero aun así, la gente iba tan metida en sus propios mundos y problemas que ni siquiera se dieron cuenta o no les importo que estaban sintiendo como empujaban a alguien a pesar de que no hubiera nada delante suyo, tal vez si lo sentían pero daban por hecho que estaban empujando a otra persona por la cantidad de gente amontonada intentando caminar.
Zera dejo de oír insectos, dejo de oír a su amada brisa chocar con el césped y con los arbustos, todo fue remplazado por el sonido de los pitidos de coches para apurar a los demás y el tráfico avanzara de una vez por todas, el sonido de la gente hablar por teléfonos o con gente que los acompañaba, Zera escuchaba bien, tenía un oído muy agudo y en ese momento se sentía la persona menos suertuda del mundo, empezó a escuchar de todo, problemas de las personas, insultos que le hacían a alguien que no estaba ahí, palabras falsas, y muy pocas veces escuchaba cosas buenas y positivas.
Tuvo que parar de escuchar a la gente pues un dolor de quemadura apareció de repente en su pie, se quejó al aire mirando lo que piso, algo blanco que soltaba una especie de ceniza, parecía aplastado y uno de los extremos tenía ese color rojo del fuego, se quedó mirándolo unos segundos, ¿cómo algo tan pequeño e inofensivo lo había hecho sentir un dolor extremo?
Levanto la vista y miro a todos lados mirando en la lejanía como un señor tenía en su boca una cosa igual que esas, sacándosela de su boca y seguidamente sacando humo de su boca, Zera no podía estar más confundido, como un humano podía tener algo tan caliente en su boca y, sobre todo, como podían soltar humo, solo los dragones podían hacer tal cosa, ellos no estaban hechos para eso, ¿o sí?