Capítulo 5 Cayendo del cielo #2
- Arcángel Miguel dijo que esta zona es completamente segura, además después de todas las cosas que ha dicho en contra de la palabra del Señor le han quitado todo derecho a mandar órdenes a los demás - aquella voz maternal que antes tenía Barachiel se había ido completamente, mostrando una de intimidad y poder, demostrando con solo su voz que la ley en ese lugar era él.
- Lo sentimos señor Elyon, pero primer punto, desde que Helzion desapareció fuiste diagnosticado con Insania, y segundo, la maquina ya no puede detenerse.
El ángel que antes había puesto nervioso ahora se encontraba hablando con una voz triste como si te quisiera expresar “lo siento, pero es la verdad”.
Zera ya no pudo soportar más y empezó a moverse desesperado, podía sentir como en cualquier momento el piso metálico iba a abrirse y caería a su trampa mortal llena de esas figuras negras, empezó a soltar ruidos de quejido por intentar desatar sus alas de los cinturones.
Elyon quedo en silencio para luego mirar a Zera quien intentaba desatar sus alas, sin pensarlo se acercó a la plataforma y lo empezó a ayudar a desatarse las alas
- ¡No señor, Elyon!, es peligroso, ¡¡sus alas deben estar amarradas!!
Zera sintió como sus alas eran aflojadas y el ruido del cinturón caer a la plataforma metálica confirmo que el señor Elyon logro desatarlo, lo miro y le dio una sonrisa de agradecimiento, pero antes de que pudiera decirle algo el arcángel Barachiel tomo del brazo a Elyon y lo saco de la plataforma, tomándolo con una fuerza que le fuera imposible volver a acercarse a Zera.
- No, e-esperen ya no quiero esto, ¡por favor deténganlo - sus ojos amarillos que temblaban de miedo miraron de forma temblorosa a Barachiel quien tenía una expresión neutral ante todo esto - por favor yo!
De repente sintió su cuerpo caer a una velocidad impresionante.
- ¡ZERACHIEL!
No sintió un vacío en su estómago, sino un asco que le dio ganas de vomitar iba a una velocidad tan rápida que sus ojos se secaron de forma inmediata y los tuvo que cerrar a la fuerza, grito del miedo y desesperación, pero ni siquiera podía escuchar su voz, estaba sintiendo la peor sensación física, sentía todo de él ser empujado hacia abajo, y su mente sabiendo que a donde fuera que cayera no sería un lugar seguro, quería llorar, vomitar, gritar, protegerse.
Pero de todo lo que podía hacer hizo lo peor que podía hacer en ese momento justo, abrir sus alas, fue de manera intuitiva, su instinto de sobrevivencia activo los músculos de las alas para intentar volar.
Ya no pudo sentir nada ya que sintió en su espalda un impacto contra algo sólido, su aire se fue, su estómago empezó a doler, su pecho empezó a arder y su cuerpo no aguanto más que cayo inconsciente por todo lo que estaba sintiendo, dejando un gran hoyo por el impacto, hoyo en el cual en el medio de este se encontraba el pobre ángel de la guarda inconsciente, sin saber de los peligros a su alrededor por más que quisiera.
- Que hiciste…- Elyon miro el pobre ángel que conoció de pequeño caer a su propia muerte.
- Lo mande a su misión.
- Lo condenaste.
- Llévense a Elyon a su respectiva habitación, un ángel que sufre de Insania no puede estar en estos lugares.
Unos ángeles se acercaron a él y lo tomaron de ambos brazos, Elyon ni siquiera puso resistencia estaba realmente cansado, sabía que Kezef y Zera iban a ser ejecutados y por más que quiso no pudo salvar a ninguno de los dos.
-Ellos solo son pobres jóvenes ángeles, ¿por qué les haces esto?
Barachiel lo miro directamente, analizándolo de pies a cabeza, el contrario ni siquiera quiso verlo a los ojos, Barachiel rio leve negando con la cabeza agachándose a la altura del ángel adulto.
-Nosotros no hicimos nada malo, ellos dos solo fueron dos ángeles de la guarda más que salieron a hacer su misión, sé que te afecto mucho la perdida de tu estudiante Helzion, créeme que todos los arcángeles rezamos por su regreso, pero no todos los ángeles pasaran lo mismo por lo que paso Helzion, pronto serás curado de esa Insania, y veras que todo está bien –
Pasó su mano blanca y fría por la mejilla de Elyon, este solo movió su cabeza para evitar el contacto del arcángel.
- Yo no estoy loco.
- Todos los locos dicen eso.
- Ellos sabrán la verdad de todo, y cuando lleguen…cuando lleguen…
- Si eso pasa Elyon, sufrirán el mismo destino que Helzion y tú, la locura, yo sé que ellos no caerán ante las tentaciones para hacer tal cosa.
- Ya verás…ya verás, eso mismo dijiste del ángel más bello e inteligente, el favorito del Señor, y míralo que problemas nos está trayendo ahora.
- Está prohibido hablar de él en estos lugares.
- Lo admirabas, lo veías como tu hermano, todos los arcángeles lo veían como uno, era alguien tan lleno de luz, tan curioso, tan bello, era como Zera, ¿Por qué permites que esto suceda de nuevo?
Barachiel se quedó en silencio, bajándose su capucha y mostrar completamente su rostro, así, Elyon lo vería de forma más directa y clara, su cabellera larga y rubia se dejó caer haciendo ver como su cabello llegaba hasta la mitad de su espalda, sus ojos cafés se notaban con mejor claridad, viendo como sus pupilas no eran negras, si no amarillas y las cosas que más destacaban de él, era los pétalos de flores que tenía esparcido por todo su cabello, pétalos que parecían crecer en su cabello, él era la belleza en la inocencia, alguien que representa lo frágil de una rosa, y lo único que sus ojos estaban comunicando era odio y tristeza.
-Las misiones deben de continuar o de lo contrario esos demonios solo seguirán creciendo más y más.
El arcángel hizo un movimiento con la mano significando que se lo llevaran de una vez, los dos ángeles que estaban sosteniendo a Elyon asintieron y se lo llevaron saliendo de ese lugar, el silencio reino, susurros de duda empezaron a esparcirse, Barachiel volvió a subirse su capucha y se quedó quieto y callado como estatua.
- ¿Realmente no llevamos a ese pobre ángel de la guarda a su muerte?
El ángel femenino quien se encargaba de tener todo en orden en la sala de ejecución se paró a un lado del arcángel mirando la plataforma metálica donde hubo 2 ángeles de la guarda que probablemente solo uno regresaría.
-Un ángel no puede morir, solo se infecta o se transforma - miró hacia la piedra preciosa camino lo más cerca que pudo y tomo aquella piedra, el no tuvo la necesidad de volar o algo por el estilo, era lo suficientemente alto para llegar hasta esta, al tener la piedra la miro con detalle, la guardo en su túnica y empezó a caminar hacia la salida - y yo sé que ninguno de las 2 cosas les pasara.