Capítulo 5 Cayendo del cielo
- ¿Mi turno? - Zera lo miro para luego mirar a todos lados y entender que, no quedaba nadie más, obviamente seguía el – ah, sí es cierto - rio nervioso tratando de esta vez bajar sus nervios, lástima que no hubiera ningún Kezef para ayudarlo en eso.
Por los nervios siempre se quedó mirando el suelo, incluso ya ni quería moverse, no quería admitirlo, pero estaba paralizado del miedo, llego a la conclusión de que iba a sentir su mayor fobia, la sensación de caer, caer y no saber a dónde vas, no saber si habrá algo o alguien a donde vayas a llegar listo para atraparte o amortiguar tu caída, que pasa si algo sale mal, podría llegar a fracturarse o morir, ¿cómo ellos saben que llegaste sano y salvo?
Sintió un pequeño toque en su hombro miro de reojo para visualizar lo que era un pergamino, siendo sostenido por Barachiel, Zera por fin se dignó a moverse y tomo el pergamino, suspiro y lo abrió empezando a leer lo que había, lo que sería su misión
Conforme leía su expresión solo se volvía una de confusión esto no era para nada a lo que él pensaba que iba a recibir
- Arcángel Barachiel, sé que podre sonar mal, pero, creo que puedo hacer algo mejor, puedo lograr un mejor desafío.
- Es tu primera vez siendo un ángel de la guarda, ¿y aun así piensas que eres capaz de algo más difícil? - Zera sabía que su tono de voz era de ironía- sabes que Gabriel escogió eso justo para ti.
- Lo sé muy bien, pero, creo que, el no tomo muy en cuenta de mis descubrimientos.
- ¿Estás diciendo que un arcángel está equivocado?
Zera quedo en silencio, había algo muy dentro suyo que le decía que ni intentara contradecirlo, una voz interna, un instinto que le dijo a gritos que simplemente cerrara su pergamino y pidiera disculpas.
Su misión se trataba de un niño de 13 años, algo totalmente contrario a lo que esperaba Zera, el esperaba un adulto, sabía que ellos eran los que tenían más problemas e incluso se metían en situaciones riesgosas para sus vidas, ahí seria donde el entraría a salvarlo y volver a dirigirlos al bueno camino, demostrándoles que siempre hay tiempo de ser bueno otra vez, pero no, le toco un menor.
¿Qué es lo peor que un niño podría hacer? ¿Sacar malas calificaciones?, tratar mal a sus padres?, ¿robar un chicle en una tienda?
Kezef por lo menos se quedó con una chica que estaba a punto de llegar a la adultez, él tendría mejores cosas, pero sabe bien que no podrá hacer nada, no puede cambiar de misión por más que lo pida, fue elegido para él, ese chico es suyo, se vería muy inmoral de su parte rechazarlo y pedir otro, debe de aceptarlo, debe aceptar el destino.
- No, perdone usted, es solo que no esperaba tener un niño en mis manos.
- Está bien, un niño es mucha responsabilidad para alguien primerizo.
“¿Responsabilidad? Un niño no da nada de problemas”
-Ya verás que ambos se llevaran muy bien, nosotros los arcángeles estudiamos con detalle cada humano y cada ángel de la guarda, tú y el tienen una conexión, lo notaras apenas lo veas a los ojos.
Zera subió su mirada para ver directamente a Barachiel, sus palabras se escuchaban alentadoras, quería convencer de que todo estaría bien para Zera, el menor sonrió leve ante eso, apreciaba ese detalle de querer animarlo como pudiera
“Quisiera sentir una conexión con algún ángel”
Zera ahora miro como un ángel estaba volando a la altura de esa piedra preciosa que te daba el impulso correcto para llegar a los humanos, esta tenía una maquina en sus manos, era de los artefactos que más le costó descifrar, recuerda que un ángel de la guarda se lo dio y paso meses entendiéndolo, hasta que por fin le encontró el sentido y se lo presento a todo el instituto, desde ese día, ha sido el artefacto favorito de todos los ángeles, la calculadora científica.
Los ángeles fueron hechos para entender cualquier idioma y así entender a cualquier humano con el que se le cruzaran, pero los números eran algo que no estaban hechos para comprender, para todos incluido para los arcángeles fue algo nuevo, esa sensación de aprender algo único, un idioma inexplorado, fue toda una sensación y experiencia única.
Y a pesar de eso, los ángeles lograron comprender la algebra, los números, las ecuaciones, todo mucho más rápido que el ser humano.
Volviendo con el ángel cerca de la piedra, este empezó a darle a unos botones para seguidamente sacar un transportador y ponerlo sobre la piedra preciosa, su expresión parecía concentrada y después de sacar un cálculo movió un poco la piedra hacia la izquierda, Zera no entendió todo ese proceso para mover la piedra a una distancia que ni siquiera parecía ser mucho.
-La piedra está en el ángulo correcto, 40 segundos para el lanzamiento- volvió a hablar el mismo ángel que había dicho casi lo mismo antes de mandar a Kezef.
Zera abrió su mochila y metió el pergamino dentro, acto que causo curiosidad en el arcángel quien movió un poco sus alas.
- ¿Te llevaras el pergamino?
- Si, ¿está mal?
- Normalmente los demás suelen dejar eso para no ocupar tanto espacio en sus mochilas de viaje.
- Este pergamino tiene información básica del niño, estoy seguro de que esa información me servirá de nuevo en un futuro, es solo para prevenir.
- Claro…tiene sentido - el arcángel rio leve - como no me lo vi venir de ti.
- Bueno Arcángel Barachiel, fue todo un gusto conocerlo y que sea testigo de ver a los próximos arcángeles bajar del cielo, espero que también este ahí el día de nuestro regreso.
Barachiel ladeo su cabezo mientras escuchaba al pequeño ángel, escuchando a detalle cada palabra, tomando notas de él y finalmente sacando una gran conclusión para el mismo.
- Créeme que lo estaré, yo y los demás Arcángeles, usted y Kezef tienen un brillo inimaginable dentro suyo, no puedo esperar a que alguien los ayude a sacarlo completamente.
- La gracia de ustedes y del destino serán suficientes para lograr eso, nos vemos en 2 semanas, arcángel Barachiel.
Zera se subió a la plataforma donde empezaron a hacerle el mismo ritual que hicieron con su amigo, solo que esta vez no fue necesario utilizar dos cinturones como lo hicieron con Kezef gracias a sus largas alas, Zera en su caso, eran demasiado pequeñas, por lo que solo fue necesario utilizar una, un ángel femenino empezó a explicarle todo, aunque todo eso ya lo sabía al escuchar con atención las indicaciones que le daban a su amigo antes de dejarlo caer.
Recargo su cabeza a ese pedazo metálico que parecía una camilla en forma vertical empezando a tranquilizarse y prepararse mentalmente, empezó a repasar todos los puntos importantes que tenía anotada en su mente, lo que haría cuando llegara al mundo, como sería su presentación con su misión, que tipo de cosas se enfrentaría, que problemas ayudaría a su niño y que cosas nuevas aprendería en ese lugar.
Y sin querer, Helzion y Naya se cruzaron en su mente ya no los había vuelto a ver, cuando aún estaban en la academia, Kezef y el quisieron volver a visitarlo, pero cuando preguntaron a la recepción dijeron que su maestro se los había llevado hace días y que no tenían información exacta de donde estaban, tal vez su ciudad al ser de las ultimas en ser creadas no fuera la más grande pero aun así era lo suficiente para que sea difícil de encontrar a 3 personas.
Pero le preocupaba más el hecho de no tener más información del accidente de Helzion y Naya, no supo que les paso, ¿sus heridas tan siquiera sanaron?, ¿Helzion logro caminar de nuevo?
Sea lo que les haya pasado dentro suyo deseaba que estén bien y que aquello que les paso, no le pase también a él y Kezef.
“Destino, dejo mi vida y mis alas a tu merced”
Cerro los ojos para esperar esa sensación de vacío en el estómago cuando caes al cielo hueco, empezando a escuchar botones ser tocado y ese sonido agudo de la máquina que sostenía la piedra empezar a encender, estaba preparado, el miedo empezaba a irse, los nervios se desvanecieron, todos los pensamientos malos empezaron a hacerse a un lado y dar paso a la determinación junto con la emoción de saber la nueva aventura que le esperaba, una aventura divertida, aprender cosas nuevas, conocer a su humano, encontrara por fin el significado de “descubrir”, descubrirse a sí mismo.
Todos esos pensamientos buenos, se rompieron como cristal cuando escucho la puerta de entrada abrirse de forma rápida y unos pasos rápidos y desesperados acercándose.
Abrió sus ojos y lo primero que vio al voltear hacia el sonido que se acercaba hacia él fue esa larga cabellera de color rubio oscuro, su boca se abrió un poco de la sorpresa dejando escapar un susurrante.
- ¿Elyon?
El ángel ignoro la presencia del alto arcángel y se dirigió a los ángeles que se encargaban de operar la maquinaria, tomando de los hombros a uno de ellos, tal vez Zera estuviera lejos de lo que estaba pasando, pero podía escuchar y ver el rostro de miedo de Elyon, lo que dijo a continuación hizo que sus pupilas amarillas se achicaran del miedo
- ¡Cancelen todo! ¡¡Ese lugar está bajo ataque!!
- ¿Bajo ataque? - el pobre ángel que se encontraba encarcelado entre las manos de Elyon intentaba cubrir su rostro con un portapapeles.
- Ese lugar esta infestado de demonios, los astrólogos se lo advirtieron a todos, pero aun así decidieron proseguir con las misiones de esa zona, APAGUEN TODO SI QUIEREN QUE ESTA ALMA VIVA.
Al gritar apunto a Zera quien solo sentía su corazón palpitando de miedo, estaba a punto de caer a un lugar infestado de demonios, eso era probablemente una muerte segura.
- Estas dando falsas acusaciones, señor Elyon, pensé que su acceso ya no era aceptado más por aquí.
- Arcángel Barachiel, eso no es importante ahora, lo que importa es la seguridad de este ángel de la guarda, ¿va a aventarlo hacia los demonios por qué sí?
Por favor, detengan todo eso -su expresión parecía cansada, como si hubiera dicho todo esto una y otra vez antes de haber llegado hacia aquí, implorando que alguien lo escuchara y detuviera el desastre que se iba a azotar.