Capítulo 4 El día #2
Hubo un momento en la que las paredes que los rodeaba en esas escaleras dejaron un gran espacio tipo ventana al aire libre, ambos ángeles al sentir la brisa del cielo se dieron cuenta de esa vista hermosa, grandes estatuas de cuarzo blanco con toques dorados se mostraban de forma imponente, sosteniendo sus armas o un gran jarrón donde de esta salía agua formando una cascada que no se lograba ver en donde caía gracias a la gran cantidad de árboles y arbustos con flores que había.
Ambos ángeles miraron con admiración ese paisaje, realmente en el mundo de ellos había cosas que son bellas, a la lejanía se podía incluso observar la silueta de su academia, las luces del sol y las nubes solo hicieron que la silueta se viera azulada, estaban algo lejos por lo que no podían verlo a gran detalle.
Siguieron hablando de otros temas hasta que un pequeño movimiento de las escaleras los hizo callar dándose cuenta de que ya habían llegado y que las escaleras se habían detenido, ambos se miraron y bajaron de las escaleras caminando en un pasillo largo donde el silencio reinaba
- ¿Qué es lo que tienen los arcángeles con los pasillos?
Kezef menciono de manera irónica y para bajar la tensión del lugar, Zera rio nervioso para acompañarlo, aunque esa tensión poco a poco empezó a irse conforme escuchaban voces de ángeles, voces que iban aumentando más y más entre cada paso que daban, empezando a imaginarse la cantidad de ángeles que había ahí.
Hasta que por fin llegaron al final de pasillo y lograron ver cómo era una zona demasiado grande, como una fábrica, fábrica donde había miles de ángeles volando de un lado a otro, caminando sobre plataformas para ir más rápido de una maquinaria a otra, ruidos de voces y objetos metálicos moverse y golpearse era lo que más se escuchaba, los ángeles que estaban ahí no parecían ser ángeles guardianes preparándose para ser ejecutados, parecían más que estaban ahí para ayudar a que todo funcione de manera seguro y tener todo en orden y efectivo
Un ángel paso frente de ellos, pero paro de forma abrupta al verlo, los miro de arriba hacia abajo para luego demostrar una energía que vino de la nada pues casi se le caían las hojas que tenían en la mano.
- ¡LOS ANGELES YA ESTAN AQUÍ!
Varios que estaban mirando cálculos, maquinarias y hablando con otros dejaron de hacerlo para mirarlos directamente.
Empezaron a moverse más rápido esta vez algunos bajando palancas y picando botones a ciertas maquinas haciendo que el sonido de metales fuera más fuerte, Zera sintió un escalofrío a ese sonido agudo, el ruido de metales chocar era un ruido para nada satisfactorio para él, el mismo ángel que antes había dado el aviso de la llegada de ambos guardianes se acercó a aquellos dando una sonrisa.
- Bienvenidos sean, los están esperando, el arcángel Barachiel está realmente interesado en ustedes.
- ¿¡Acaso dijo Barachiel!?- Zera exclamó con sorpresa y emoción.
- Si, la carta del maestro Palmer realmente cautivo a los arcángeles, así que decidió el mismo verlos en persona, son unos ángeles con suerte, normalmente los arcángeles no son mucho de presentarse en eventos que ocurren a diario.
Zera no podía creerlo, el mismísimo Barachiel estaría ahí, aquel arcángel con pétalos esparcidos sobre su reluciente túnica amarilla y ese cabello largo rubio que destaca por sus grandes alas blancas, aquel Arcángel que es conocido por ser nada más ni nada menos que el Jefe de los Ángeles guardianes, para alguien como Zera, Barachiel era lo que quería ser justamente es su viva imagen de lo que quiere llegar a ser, así que saber que una de sus tantas figuras a seguir estará presente en su momento de ejecución y que incluso podrá verlo cara a cara.
Zera miro a Kezef quien este lo miro con la misma emoción, ambos conocían perfectamente el nombre de Barachiel, siempre lo mencionaban en su academia y pues con buena razón estaban hablando de SU jefe, así como los cazadores tenían al arcángel Miguel y los astrólogos al arcángel Rafael.
Aunque eso no quitaba el hecho de que cualquier presencia de cualquier arcángel debe ser venerada y alabada por igual.
Siguieron al pequeño ángel que era más bajo que Zera, caminando entre ángeles que tenían batas negras, un estilo de uniforme que los hacia destacar por ser parte de esta sección encargada de la maquinaria.
Se toparon con una puerta metálica y una pequeña cámara encima de esta, el pequeño ángel se acercó a un artefacto que había al lado de esa puerta, parecía ser el identificador, el ángel saco un collar que tenía metido dentro de su bata mostrando como este collar tenía un objeto metálico amarillo, parecía un botón si no fuera por el dibujo que tenia de dos alas con una aureola, aquel objeto lo puso enfrente del artefacto y tras identificarlo la puerta se abrió, entrando los tres a la habitación principal, la que era la meta de cualquier ángel de la guarda.
Apenas pasaron la puerta una gran plataforma gruesa de metal los recibió, aquella plataforma se encontraba en el centro y su forma era circular e incluso tenía a su alrededor un par de tubos para sostenerse, alrededor de la habitación no era más que pantallas mostrando cálculos, mapas y más cosas que Zera no logro descifrar o entender.
- Por favor mantengan todo en orden, no quiero que nada malo pase- y ahí estaba, su contextura elegante y más alta que cualquier ángel promedio, incluso era más alto que Kezef, su túnica amarilla lo cubría totalmente incluso tenía en su cabeza una capucha tan grande que solo podía ver esos mechones rubios salir, la túnica era tan larga que cubría sus pies dando esa ilusión de que solamente flotaba en la nada misma, su voz era tan maternal que al escucharlo te sentirías seguro al instante.
- Arcángel Barachiel- hablo Kezef haciendo que el mencionado se volteara mostrando por fin su rostro aparentando de alguien de 30 años bien cuidado con una piel lisa y limpia, sus ojos eran de un color café como el chocolate - es un placer conocerlo en persona, así como también que se haya hecho presente por su cuenta.
- Mis pequeños ángeles, tú debes de ser Kezef, el alma bondadosa que ayuda a cualquiera sin pedir nada a cambio.
Zera solo mantenía observando la silueta que esa túnica le daba al arcángel, era la primera vez que veía a un ángel de jerarquía alta, claramente sus alas eran mucho más grandes e incluso podías notar un brillo dorado como si les hubieran esparcido escharcha dorada por toda sus alas y ante todo tenía aquella corona que te hace distintivo a cualquier ángel promedio, su gran y brillante aureola, delgada pero brillante y llamativa, sabía que solo podía obtener eso si tenías el puesto de arcángel o cualquier otro que fuera más alto que el de un ángel, algo demasiado extraño que pasara.
“algún día obtendré esa corona”
-Tú debes de ser Zerachiel, tus ojos brillantes como el sol lo delata - sin darse cuenta tenía aquellos ojos cafés y ese cuerpo tan alto a pesar de estar encorvado para verlo - Gabriel realmente admira las investigaciones que tienes, nos gustaría poder conversar contigo acerca de esas cualidades tuyas, pero lamentablemente hay una misión para ambos que hay que priorizar.
“¿¡Los arcángeles quieren hablar conmigo!?”
- Estoy seguro de que ese momento sucederá pronto - tragándose esa energía por la emoción de escuchar esas palabras respondió con calma, algo que sorprendió a su amigo, aunque por dentro sabía que aquel pequeño ángel estaba muriéndose por preguntarle mil preguntas al arcángel, alabarlo, abrazarlo, contar lo mucho que los admira y lo cuanto que desea ser como ellos, a pesar de los años, sigue siendo como un niño, un niño que al menos se sabe controlar.
- Arcángel Barachiel, la maquinaria esta lista, los sistemas están satisfactoriamente activados y todo muestra que funciona como debe de ser, en 30 segundos.
- Entendido, gracias por su trabajo, a todos ustedes - todos los ángeles que estaban ocupados en sus asuntos se detuvieron para ver al arcángel y en respuesta a su comentario gentil todos agradecieron y siguieron en sus ocupaciones - Kezef, tú serás el primero.
- ¿Espera ya vamos a comenzar? - lo tomaron de sorpresa al de tez blanca quien dé respuesta obtuvo un pergamino el cual al abrirlo tenía un nombre en letras grandes e información necesaria- ¿esta es mi misión?
- Gabriel dijo que es la más indicada para ti, viendo tus aptitudes y personalidad, sabemos que ambos encajaran perfectamente.
Zera se acercó a su amigo que aún mantenía el pergamino abierto y empezó a leer lo que había.
Olivia Ramos, una chica de 18 años la cual ya se encontraba trabajando a pesar de su edad, lo demás de la información solo eran cosas vagas para saber y no llegar con las manos vacías hacia tu misión, al final del pergamino había algo en un tinte rojo el cual parecía ser la razón por la cual debería Kezef protegerla, ayudarla y confortarla, lamentablemente no logro leerlo ya que esta había cerrado el pergamino, provocando un suspiro de Zera.
- Crees ser capaz para ayudarla? -Barachiel lo miro después de que el de ojos verdes terminara de leer su pergamino, Kezef mantuvo el agarre firme en su pergamino, incluso viendo como sus dedos estaban en mucha presión, esa acción física no le gustaba para nada.
- Si, lo estoy, todo sea para ayudarla.